actualidad11  (Junio-2000)

 

 

CONTRA LA INVASIÓN DE LOS POBRES

 

Durante este año 2000, los inmigrantes que cruzan el Estrecho de Gibraltar se cuentan por centenares cada semana.  Se están batiendo todos los records de detenidos, de ahogados,...

 

De igual manera ocurre en las fronteras  Estados Unidos. Deslumbrados por el brillo del bienestar del Norte, los pobres arriesgan a tope para alcanzar aunque tan sólo sean las migajas.

 

11.5.2000  Cacería de inmigrantes en la frontera entre México y EE.UU.

COCHISE, Arizona.– Una nube de polvo se levantaba en el despejado y soleado horizonte. Eran cuatro hombres que armados y montados a caballo se dirigían hacia ellos. Los nueve mexicanos que se encontraban ocultos entre unos matorrales y el mesquite, descansando después de una caminata de más de 20 horas, ya habían sido detectados por los hermanos Barnett, ahora afamados "cazadores" de indocumentados. Tres perros se abalanzaron sobre el grupo, que aterrado intentó correr para no ser alcanzado por las mordidas de los sabuesos, adiestrados para localizar a las presas de caza. Fue imposible, ya que en cuestión de segundos fueron rodeados por Roger y Don Barnett, quienes eran apoyados por dos mujeres más. Eran casi las siete de la mañana, cuando Roger y Don, regocijados, acorralaron al grupo de mexicanos que horas antes se había internado, sin saberlo, en el rancho Cross Rail (de 9 mil hectáreas), propiedad de los Barnett, que se ubica a unos 15 kilómetros de la ciudad fronteriza de Douglas, Arizona, en el condado de Cochise. La "cacería" había comenzado.

La detención fue fulminante, en un tipo de acción ya ejecutada muchas veces, pero que en esta ocasión fue seguida por las cámaras de televisión de una cadena estadounidense que grabó la escena. Las "presas de caza" fueron Ramón Corona, Arnaldo Gómez, Cruz Magallanes, José Palacios, José de Jesús Corona y José Luis Ávalos, todos ellos de Jalisco; Margarito Navarro, de Colima; Noel Ortiz, de Veracruz, y Misael López, de Michoacán, quienes luego de ser amagados, insultados y amenazados con armas de fuego, fueron entregados a la Patrulla Fronteriza por ser, según palabras de Roger Barnett, violadores de la propiedad privada y de la soberanía nacional.

Dueño de grandes extensiones de tierra y de un negocio lucrativo ligado con la ganadería, Roger Barnett protege de esta manera su no tan pequeño imperio de lo que llama la "invasión mexicana". El propio Barnett se mofa de haber perseguido y detenido a casi dos mil indocumentados y define su actividad como una "auténtica defensa"  de la soberanía de Estados Unidos.

"Si el gobierno mexicano y nuestras autoridades no hacen nada por garantizar el respeto de la soberanía de nuestra nación, lo haremos nosotros... esto (las detenciones) lo seguiremos haciendo hasta poner punto final al problema (de la inmigración)", advierte Roger Barnett, en una posición desafiante a las críticas que en ambos países ha generado su actividad.

En esta región las bandas de "coyotes" (traficantes de personas) cobran hasta mil 200 dólares por llevar a un indocumentado a un sitio seguro, desde donde podrán llegar a cualquier punto de Estados Unidos para iniciar una nueva vida. Sin embargo, las más de las veces sólo arrebatan los dólares a los inmigrantes sin que cumplan con el acuerdo.

Bajo la sombra de los Barnett actúan otros rancheros de reputación en el área de Cochise. Ira Alkerman, Andreas Moeller, Don Morrison y Richard Puzzi se encuentran entre los principales protagonistas en esta nueva estrategia, que reúne corrientes ideológicas antiinmigrantes de la región, como lo explica Isabel García, fundadora de la Coalición de Derechos Humanos de Arizona y de la Arizona Border Rights Project. "Los rancheros son el brazo persecutor de los grupos antiinmigrantes de la entidad", sostiene la defensora social, quien refiere al Ku Klux Klan (KKK) como la fuente inspiradora de los rancheros de la región.