Mayo-2001

 

PALABRA DE MUERTE

 

Los medios de comunicación son hoy los encargados de señalar qué es y qué no es noticia,

 o, lo que es lo mismo, cuál realidad existe y cuál no existe.

Ya vamos aprendiendo mucha gente que, en esos grandes e influyentes medios, hay rumores, hay anécdotas, 

hay comentarios, columnistas,... pero por encima de todos está la Gran Palabra,

la “palabra de dios”, la de los todopoderosos que deciden en el mundo,...

Y la Gran Palabra sólo tiene dos ejes: el dinero y las armas, el mercado y las guerras.

La Humanidad no estamos de suerte, la desdicha es evidente:

la Gran Palabra no es palabra de vida, sino palabra que produce miseria y muerte.

Hoy contamos con dos ejemplos de ello.

 

 

 

 

CUMBRE EN WASHINGTON
El G-7 confirma la solidez de la economía mundial pero pide reformas estructurales

AGENCIAS | Washington

Las bases para la expansión económica mundial son sanas, pese a la desaceleración económica. Así lo han afirmado esta noche en Washington los ministros de Economía y Finanzas del Grupo de los Siete (G-7). Los países más ricos del mundo han pedido, sin embargo, en su comunicado final "reformas estructurales". Unas reformas que deberá emprender también la zona euro, a la que el G-7 no ha solicitado explícitamente una rebaja de los tipos de interés.

Pese al tono positivo del comunicado final de la reunión, el grupo de Finanzas del G7 ha advertido que hace falta estar "atentos y mostrar anticipación" para poner en práctica "políticas que favorezcan un importante crecimiento de la productividad, así como la buena gestión macroeconómica, las reformas estructurales y la cooperación económica internacional".

(La gente de a pie no sabemos exactamente lo que significa esta  noticia, pero ha debido ser muy importante para ocupar tantas portadas de prensa. Los entendidos, como es natural, la habrán entendido, y, además,  tendrán que ponerse a trabajar como locos en la dirección ordenada por el G-7)

 

 

POLÍTICA ESTRATÉGICA

Bush proclama el fin de los tratados de la guerra fría y pone en marcha su escudo nuclear. El presidente de EE UU comunicó previamente su decisión a Putin, Blair, Chirac y Schröder

 

Washington, 26 de abril del 2001

Para proteger su territorio, sus fuerzas militares en el extranjero y a sus aliados europeos y asiáticos, EE UU construirá un escudo contra misiles de largo alcance (NMD), aunque ello obligue a anular o alterar el tratado ABM suscrito en 1972 con la Unión Soviética. Ésa fue la idea que ayer machacó George Bush en un discurso en Washington y en conversaciones telefónicas previas con el británico Tony Blair, el alemán Gerard Schröder, el francés Jacques Chirac, el canadiense Jean Chrétien, el secretario general de la OTAN, George Robertson, y el ruso Vladímir Putin.

'El desarrollo de un sistema de defensa contra misiles balísticos hará nuestro mundo más seguro', dijo el presidente estadounidense. 'La guerra fría ha terminado, debemos ir más allá de las limitaciones del tratado ABM', proclamó, en alusión al tratado firmado en 1972 por EEUU y la entonces Unión Soviética que prohíbe explícitamente la creación de sistemas de protección contra proyectiles intercontinentales.

En cambio, Estados Unidos, según Bush, tiene 'la obligación' de protegerse, y proteger a sus aliados en Europa y Asia, de lanzamientos de misiles intercontinentales 'por accidente o por personajes como Sadam Husein y otros tiranos que odian a EE UU, que odian la libertad y la democracia'. Rusia y China, dijo, ya no son amenazas para Estados Unidos, pero sí el que 'la tecnología para construir misiles de largo alcance y las armas químicas, biológicas y quizá nucleares' está al alcance de 'países irresponsables'. Bush, según fuentes de su Gobierno, querría tener lista 'una versión rudimentaria' del NMD en 2004.

Bush también conversó ayer durante 12 minutos con su homólogo ruso, Vladímir Putin, para, según Fleischer, 'compartir con él las razones por las que sigue adelante con sus planes del escudo de protección contra misiles de largo alcance, como medio de preservar la paz'.

 

 

Estados Unidos inicia el mayor programa de espionaje por satélite de la historia

La Oficina Nacional de Reconocimiento (National Reconnaissance Office-NRO), una de las agencias más secretas de información de los Estados Unidos, operadora de la red de satélites espías norteamericanos, ha iniciado la puesta en marcha de un gigantesco proyecto de espionaje mundial en el que invertirá 25 mil millones dólares en los próximos veinte años. "Será el programa más caro de la comunidad de inteligencia", ha reconocido la Federación de Científicos Americanos.

Se construirá una nueva generación de satélites espías que conformarán el pilar de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos. Estos satélites estarán equipados con potentes telescopios y radares, estarán más lejos y serán más difíciles de detectar que las enormes sondas espía que actualmente giran en la órbita alrededor de la Tierra. También podrán sobrevolar y tomar fotografías de campos militares en cualquier lugar del mundo, en la oscuridad o a través de las nubes, con mucha más frecuencia. A pesar de considerarse secreto, diversos analistas estiman el número de satélites a construir entre uno y dos docenas, actualmente hay en órbita media docena, tres satélites ópticos llamados Key Hole ("ojo de cerradura") que toman imágenes fotográficas e infrarrojas, y tres satélites de radar del tamaño de un autobús, conocidos con el nombre de Lacrosse, que pueden ver en la oscuridad y a través de las nubes. Los nuevos modelos serán más pequeños y económicos que los actuales, que cuestan mil millones de dólares cada uno y necesitan 18 meses para ser construidos.

El nuevo sistema será más difícil de detectar por quienes están siendo observados y se podrán situar los satélites en una órbita mayor para que puedan sacar fotos de un objetivo terrestre durante un periodo más largo.

El único proyecto militar estadounidense comparable a éste es el Proyecto Manhattan para desarrollar la bomba atómica, que en su momento empleó a 125.000 personas y tuvo un coste de veinte mil millones de dólares.

"El programa es tan secreto que muchos de los que van a participar en él no sabrán exactamente de qué modo lo están haciendo", dijo Loren Thompson, analista del Instituto Lexington en Arlington, Virginia.

(¿Por qué las riendas del país más poderoso del mundo tengan que estar siempre en manos de un sherif? ¿O es que, precisamente, siempre es necesario y obligatorio elegir un sherif para ser presidente de los EStados Unidos?

En todas las películas del Oeste se presume del imperio de la ley, salvo que el sherif vea necesario o conveniente tomar otras medidas al margen de la ley...)

 

d.t.