Octubre-2001

 

No podía ser otro el tema de esta sección de Actualidad.

La actualidad parece ser única en el Planeta,

como si todos los pueblos del mundo hubieran sido bombardeados.

Sin embargo, los sentimientos cruzados han sido numerosísimos.

Hoy ofreceremos una recopilación de manifestaciones publicadas,

que pueden ayudar a ampliar nuestra visión de los acontecimientos

 ocurridos en los Estados Unidos desde el 11 de septiembre.

El retoque consistirá en darles forma de interrogantes.

 

LOS MIL Y UN...INTERROGANTES

sobre el atentado en Estados Unidos

 

Un fenómeno complejo: ¿Qué sentimientos tuvimos cada cual al ver unos aviones lanzarse contra las Torres Gemelas: sorpresa, incertidumbre, dolor, agonía, desesperación, impotencia, desconfianza, desengaño, temor, rabia, odio, angustia, horror, miedo,...? ¿Cómo expresar a las víctimas nuestro dolor, cómo manifestar a sus familiares y amistades nuestra solidaridad, cómo lanzar nuestro grito de repulsa y denuncia contra ésta y contra todas las acciones terroristas?

La otra cara de la moneda: ¿Fueron menos terribles las imágenes de cuando los Estados Unidos  bombardearon a Irak y de esa primera noche mientras el pueblo dormía, cuando les lanzaron millares de bombas y misiles, matando a más de un cuarto de millón de civiles? ¿Y aquel espectáculo televisivo como un juego de video en donde unas luces hacían un pequeño estallido y luego desaparecían, y la cantidad de personas celebrando y disfrutando cada vez que una de las luces hacía impacto? ¿No tuvo otro parecido con las Torres gemelas, porque tampoco pudimos ver en ese momento las miles de personas que volaron en miles de pedazos, ni mucho menos los ríos de sangre que iban por todos lados?

Juego de palabras: ¿Hay víctimas más importantes que otras? ¿Por qué no llamamos terrorismo al bombardeo de escuelas y hospitales durante 28 días consecutivos, sembrando el terror en todo un pueblo, seguido de un bloqueo económico que ha producido más de un millón de víctimas en el pueblo de Irak? ¿Por qué los Estados Unidos no llaman terrorismo a sus invasiones e ingerencias, que propiciaron miles y miles de víctimas, en Panamá, Granada, República Dominicana, Nicaragua, El Salvador, Chile, Argentina, Colombia, por citar sólo algunos ejemplos? ¿Es preciso recordar también a Hiroshima y Nagasaki? ¿Se puede seguir manteniendo en el mundo la doble idea, cínica e hipócrita, de llamar terrorismo a las guerras de los débiles, y guerras ­y hasta guerras limpias­ al terrorismo de los fuertes, como si todas las guerras no fuesen terroristas? ¿Acaso la máxima del ex diplomático Robert Cooper: 'Tenemos que acostumbrarnos a la idea de los dobles criterios',  no oculta el cinismo de que vamos a castigar los crímenes de nuestros enemigos y recompensar los crímenes de nuestros amigos?

Otros terrorismos: ¿No es verdad que con el terrorismo económico, los Estados Unidos y el resto de los del Grupo-8, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial han desarrollado una economía capitalista que mata anualmente a millones de seres humanos porque no tienen que comer? ¿No es verdad que el hambre sigue siendo el arma más mortal (más terrorista) de este planeta, matando cada año a más de 40 millones de personas? ¿Por qué de la misma manera que aceptamos que toda acción antisemitita contra el pueblo de Israel es terrorismo, no reconocemos que el sionismo de Israel contra el pueblo Palestino (700 palestinos asesinados y  otros 25.000 heridos) también es terrorismo, por muy aliado que sea Israel de EE.UU.? ¿Por qué no reconocer que el racismo, sexismo, clasismo, homofobía, y otros demonios más, son manifestaciones del terrorismo? ¿Se puede esconder el desorden mundial tras el desorden terrorista?

Cuál fanatismo: ¿Por qué en los medios de comunicación se promueve el lenguaje de odio contra el “fanatismo islámico”, como una manera de justificar la venganza, y  nadie recuerda a Timothy McVeigh y el acto terrorista que él y su grupo de militantes de supremacía blanca llevaron a cabo en Oklahoma? ¿Por qué en este caso de Timothy no se habló de “fanatismo cristiano”? ¿Por qué el gobierno de EE.UU. y los medios de comunicación responsabilizaron sin pruebas y de manera inmediata a las organizaciones árabes e islámicas del bombardeo del edificio federal de la ciudad de Oklahoma en 1995, cuando el culpable fue un veterano del ejército norteamericano, Timothy McVeigh y sus grupos de extrema derecha? ¿Y a usted que ha manifestado su absoluto apoyo a EE.UU., Sr. Blair, no le parece que deberíamos hablar también de otro tipo de fanatismo en el caso del IRA?

Distribución de responsabilidades: ¿Es que las líneas aéreas, y los organismos de seguridad del Estado (presuntos protectores de la ciudadanía) no son responsable de nada? ¿Acaso es normal que cuatro aviones secuestrados, volando en diferentes direcciones, con acciones terroristas de espacios de horas, no pudieran detectarse y haber actuado en consecuencia?  ¿Es normal que el Presidente, representante máximo del pueblo, despareciese y, a excepción de dos breves frases, no se dirigiera a sus ciudadanos hasta después de 12 horas?

La caída de unos símbolos: ¿Acaso no eran las Torres Gemelas el símbolo máximo del poder económico, con miles de oficinas, con despachos de todas las grandes marcas y multinacionales,...? ¿No es verdad, recordando la frase popular “no todo lo puede el dinero”, que para terminar de construir los pisos altos de esas suntuosas y modernísimas Torres tuvieron que recurrir a unas tribus indígenas marginadas socialmente, porque esos indios no sufrían de vértigo? ¿Y el Pentágono, la gran Sede del poder militar y policial, con su terraza sembrada de radares y cañones antiaéreos, puede ser realmente un símbolo de seguridad, y por tanto de tranquilidad, para la ciudadanía? 

El corazón del mundo: ¿Por qué al máximo Poder Imperial se le considera el corazón del mundo y no tan sólo el corazón del Imperio? ¿Por qué todos los países y continentes tienen que manifestarle su apoyo incluso para hacer la guerra, o para conculcar los convenios y acuerdos internacionales? ¿Por qué no se ha recurrido en esta situación al órgano de mayor representatividad de todos los países del mundo, como es la ONU?  ¿Por qué los Estados Unidos, con el apoyo incondicional de sus aliados europeos, dictan su palabra, como última palabra, para todo el Planeta? ¿Por qué los paladines de la globalización capitalista no comprenden que los conceptos de "seguridad", "derechos humanos", "libertad", "democracia", "progreso", etcétera, no pueden seguir limitándose a las viejas metrópolis coloniales mientras procuran manu militari convertir en universal la economía de libre mercado, ignorando al tiempo injusticias históricas o provocando aún más sufrimiento en la periferia de su prosperidad? ¿No significa algo así la afirmación de una fuente diplomática de la ONU: "Es muy peligroso que Estados Unidos diga que es un ataque contra el mundo. No es un ataque contra el mundo, es un ataque contra Estados Unidos en respuesta a las políticas estadounidenses"?

Identificación del enemigo: ¿De veras era un desconocido para los Estados Unidos? ¿No fueron los Taliban una creación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. en cooperación con la Inteligencia Inter.-Servicios (ISI) de Pakistán, según el norteamericano Selig Harrison? ¿No fueron los EE.UU. y sus aliados los que entregaron 3 billones de dólares para construir ese “movimiento de resistencia” más grande jamás fundado (tuvieron que reclutar musulmanes radicales en 40 países) para luchar contra los soviéticos? ¿No es verdad que hace tan sólo unos días, el 17 de mayo de este año, el mismo Secretario de Estado, Colin Powell otorgaba una ayuda de 43 millones de dólares y elogiaba públicamente a los Taliban por su ayuda en la lucha contra el narcotráfico?

La venganza: ¿No es cierto que si nada justifica la violencia ciega, tampoco ésta puede justificar la venganza indiscriminada contra todo un pueblo, una cultura o una religión por los actos cometidos por una minoría? ¿Sólo tienen derecho a la venganza los poderosos? ¿Con esta lógica, cuántos pueblos y naciones hubieran tenido que ejercer venganza por la imposición de las políticas económicas neoliberales que les ha llevado a la miseria y por el imperialismo militar de EE.UU. y sus aliados que han impuesto a sangre y fuego una paz sin justicia? ¿Habrá que poner más ejemplos: En agosto de 1998, el Pentágono atacó con misiles una planta farmacéutica en Sudán, supuestamente en represalia por el bombardeo de la Embajada de EEUU en Kenia, por lo que murieron miles de africanos, ya que la fábrica destruida suministraba la mayor parte de las medicinas en Sudán? ¿Qué se ganó en 1989 cuando, por la explosión de una discoteca en Alemania, se señaló con el dedo a Siria, a Irán y a varias organizaciones palestinas, por lo que aviones estadounidenses bombardearon Trípoli y Bengasi (en Libia) ocasionando la muerte a cientos de civiles, incluidos niños, mientras dormían? ¿La identificación de los asesinos y su castigo ha de limitarse a una pura venganza, a millares de ojos por millares de ojos, o debería ser el primer paso en el camino hacia un mundo más justo y seguro -más seguro por ser más justo-, hacia un nuevo orden internacional fundado en el respeto a los valores de la diversidad y tolerancia y la lucha contra la pobreza, la iniquidad y el racismo?

Shock mediático: ¿Puede quedar alguien en el mundo sin haber visto las imágenes del atentado, al menos las imágenes seleccionadas y mil veces repetidas que nos ofrecía la CNN? ¿Sorprendieron más las imágenes en sí mismas, el éxito de la acción terrorista, o la vulnerabilidad de la potencia norteamericana? ¿Por qué desde un principio (actitud antiperiodística) en los medios de comunicación se indujo la responsabilidad del atentado a los “fundamentales islámicos”, incluso al mundo árabe? ¿Por qué apoyaron falsamente esa intencionalidad con imágenes de niños palestinos realizando gestos de celebración, cuando esas imágenes eran de años atrás relacionadas con otro acontecimiento (1991, cuando Irak invadió Huwait)? ¿No es aún más peligrosa la inducción y la desmesura mediática que ve la amenaza en los otros haciéndolos objeto de linchamiento y persecución? ¿La captación de audiencia no está potenciando la xenofobia, no está originando la manipulación de la información y produciendo una inducción al odio?

Lenguaje divino: ¿Cómo Bush  puede dirigirse a su pueblo dentro de una Catedral y hablar de ira divina, o más tarde de Cruzada, de guerra santa contra el mal? ¿Con qué sentido utilizó la frase evangélica “quien no está con nosotros está contra nosotros”? ¿Cómo pueden utilizar términos como “Justicia Infinita”? ¿Desde cuándo tienen el presidente norteamericano y su nación atributos divinos? ¿Acaso se cree que es un dios?

 

Criterios de terrorismo: ¿Son terroristas solamente aquellos que como tales son considerados por el gobierno norteamericano y alguno de sus aliados, sin necesidad de mas prueba o juicio? ¿No es verdad que hace 16 años Nelson Mandela era considerado "terrorista" por el gobierno de Estados Unidos, y los guerrilleros mujaidines en Afganistán, entre cuyas filas estaba Osama Bin Laden, eran calificados de "héroes luchadores por la libertad" por su labor en la guerra contra la Unión Soviética y que, en 1985, el entonces presidente Ronald Reagan invitó a la Casa Blanca a los líderes mujaidines, afirmando de ellos que "los mujaidines afganos son el equivalente moral de los próceres de Estados Unidos"? ¿Con qué potestad el gobierno norteamericano puede santificar o satanizar a unas mismas personas, según estén a su servicio o no?

 

Crisis económica: ¿El atentado contra las Torres ha sido realmente una causa de crisis o mas bien un motivo de excusa y al mismo tiempo de posible reactivación económica? ¿La desaceleración económica no venía de mucho antes y de ello estaba culpando el presidente Bush a sus predecesores? ¿Qué otra cosa significaba el millón de desempleados acumulado a lo largo de un año, o la falta de reacción a las constantes rebajas de tipos de interés, o los despidos en masa de grandes empresas,...? ¿Qué significa, por otra parte, las palabras de Paul O’Neill, secretario del Tesoro, diciendo en el Senado que el plan de gastos elaborado por el Capitolio y los gastos de defensa ayudarán a salir del atascamiento económico (40 mil millones de dólares aprobados para sufragar la guerra y reparación de daños y el aumento esperado a los 344 mil millones de dólares del presupuesto anual de Defensa)? ¿No se quiere aplicar otra vez el criterio de la Segunda Guerra Mundial: el armamentismo reactiva a los beligerantes y los deja en posición de presionar por una mayor tajada del reparto? ¿No se están frotando ya las manos Lockheed Martin, McDonell Douglas, Boeing, Raytheon, General Motors, Exxon y otras contratistas del Pentágono esperando embolsar superbeneficios? ¿Y, en caso de ocupar y controlar Afganistán, la superpotencia no se habrá asegurado el tendido de los oleoductos que traen el petróleo y el gas desde el Cáucaso y las ex repúblicas soviéticas Tadyikistán, Uzbekistán y Turkmenistán? ¿Cómo explicar que han tenido que producirse estos desgarradores hechos para que se inyecten recursos extraordinarios en la problematizada economía mundial y, sin embargo,  las sequías, los desastres naturales en los países pobres, el hambre, el desempleo y la miseria que también matan a miles de personas no habían merecido lamentablemente ni un solo dólar adicional de los bancos centrales?

Cómo calificar semejante reacción y actitudes: ¿Cómo debería calificarse las manifestaciones vengativas de algunos soldados y sus jefes que navegan hacia el mar Arábigo y el Golfo Pérsico; o el que la CIA quiera recuperar su derecho a matar, que lo tenía suspendido; o que el FBI pueda violar los derechos humanos y detener a personas sin alegar cargos; o que AOL, Microsoft y otras compañías de Internet sirvan al programa de espionaje "Carnívoro" y pongan sus servidores en manos de la Agencia Nacional de Seguridad; o que la censura de prensa haga de las suyas con espíritu "patriótico"; o que las leyes de migración se estén endureciendo aún más, sobre todo para los de rostro árabe o tercermundista; o que las mezquitas reciban amenazas de bombas,...? ¿Este trauma ocasionado va a desembocar en una fascistización y militarización de nuestras sociedades -en una especie de golpe militar suave- o bien, como sería deseable, en un refuerzo de los valores cívicos destinados a poner coto al terror, enfrentándose con las causas políticas, sociales y económicas que lo alimentan?

En busca de un por qué: ¿Qué otra cosa significa la frase del profesor universitario norteamericano Richard E.Rubinstein: "Lo que se necesita es un análisis de dónde estamos en este mundo y por qué somos odiados por tanta gente en el planeta"? ¿O aquella otra: "por todo el mundo, no sólo en Levante, sino en Colombia, Indonesia, o por ejemplo, en varios países africanos, la gente está luchando para proteger su identidad, su forma de vida; lucha por la dignidad o por la justicia económica, y se encuentran frente a balas, armas, tanques, o bombardeos de aviones y, virtualmente, todos estos proyectiles, bombas y armas tienen escrito: 'Hecho en Estados Unidos’...Este país es el exportador mayor de la violencia en el mundo hoy día"? ¿O por último, aquello que dijo: "ciertamente, es más comprensible que la gente esté enfurecida pero sea incapaz de atacarnos de una forma convencional, y que siente que es poco posible armar un caso contra nosotros políticamente, dado que controlamos de forma sustancial a la Organización de Naciones Unidas... Así, algunos utilizarán el arma de los débiles, que es el terrorismo"?.

Preguntas al ciudadano americano: ¿Siguen convencidos de que su país es el más grande, el más civilizado, el más justo, el más democrático, el más poderoso y el más invulnerable en la historia de la humanidad? ¿Por qué piensan que estas catástrofes sólo pueden ocurrir en otros países pero nunca ahí? ¿Por qué ustedes no pueden ser atacados y sí pueden ser agresores? ¿Quién les ha convencido de que pueden ir a la guerra sin que mueran sus soldados, de que pueden exigir a sus políticos guerras de sangre ajena? ¿Por qué la conciencia de ustedes es tan sectaria y artificial que no es capaz de apreciar el mal que su país ha hecho en Centroamérica y en Latinoamérica y en otros muchos países del hemisferio? ¿Quién les enseñó a ver el mundo en blanco y negro, dividido entre malos y buenos y en el que, por supuesto, ustedes son siempre los buenos? ¿Por qué, en fin, siguen viviendo como si no existiera un mundo fuera de Estados Unidos, como si no necesitasen saber y preocuparse por el mundo que está más allá de la punta de sus narices, como si todo el mundo quisiera ser como ustedes y tuvieran la obligación de quererlo? ¿Esta brutal experiencia de dolor y de la propia vulnerabilidad ayudarán al gran pueblo norteamericano a comprender mejor el dolor, la frustración y el desvalimiento de los pueblos víctimas del hambre, la opresión, el subdesarrollo o de un apartheid que no osa decir su nombre?.

Quién dijo guerra: ¿Terrorismo, terrorismo brutal y monstruoso, o guerra? ¿Se debe tanto interés de Bush en calificarlo como estado de guerra,  para demandar la aplicación del artículo 5º del Tratado de Washington? ¿No es terrorismo igual al que han sufrido y sufren muchos países, y no por eso se plantean arrasar a otras naciones? ¿Alguien hubiese entendido que cuando Francia era el santuario de ETA, España hubiese pretendido bombardear aquel territorio? ¿No es cierto, por otra parte, que, incluso si interpretamos que estamos en una situación de guerra, la Carta de la ONU, que es un tratado que está por encima del de la OTAN, dice que cuando un Estado o un grupo de ellos quiere tomar medidas de fuerza hace falta una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU?

Cómo comenzaron las réplicas: ¿Es buen proceder que los EE.UU. ya hayan exigido a Pakistán que cierre el suministro de alimentos y otras mercancías que hasta ahora habían evitando la muerte de una parte importante de la hambrienta y sufrida población de Afganistán? ¿No significa eso estar pidiendo a Pakistán que mate a millones de personas, pobres y sin la mínima conexión con el terrorismo, que son a su vez víctimas de los Talibán? ¿De este tipo van a ser las respuestas de la cultura reinante en Occidente? ¿Sabe la población norteamericana todo lo que se está haciendo en su nombre? ¿Y si lo sabe, no queda consternada?

Una avestruz no puede exigir apoyo absoluto: ¿No ha sido clara  y determinante  la exigencia de EE.UU. al resto de países del mundo para que le manifiesten sin ninguna sombra de duda su apoyo o, de lo contrario, convertirse en blanco de sus iras? ¿Cómo puede precisamente adoptar esa actitud beligerante y excluyente los EE.UU. cuando su actitud ante los acuerdos internacionales ha sido la del avestruz que mete la cabeza bajo tierra y se ha negado a cualquier acuerdo que afectara a sus intereses propios? ¿No fue así en enero/2001 cuando Bush no quiso apoyar el tratado para el Primer Tribunal Mundial Permanente para Crímenes de Guerra? ¿No fue así en marzo/2001 cuando tampoco quiso apoyar la iniciativa para reducir la emisión de gases nocivos y abandonó el Tratado que venía desde Kyoto? ¿No fue así en julio/2001 por defender el derecho de los norteamericanos a tener armas, cuando el gobierno Bush amenazó con abandonar la conferencia internacional sobre reducción del tráfico ilegal de armas ligeras? ¿No fue así en ese mismo mes cuando rechazó un acuerdo internacional , logrado después de 7 años, para llevar a cabo la Convención contra Armas Biológicas?  ¿No fue así a principios de agosto/2001, cuando Bush amenazó boicotear una conferencia internacional de la ONU sobre el esclavismo si se hablaba de reparaciones por el esclavismo histórico y así lo hizo? ¿No fue así en 1999 cuando el Senado rechazó ratificar el Tratado contra Pruebas Nucleares? ¿No fue así cuando Washington trató de sabotear el Tratado Internacional contra minas antipersonales y no se adhirió al mismo? ¿No fue así cuando en 1992 EE.UU. no aceptó el Convenio internacional sobre protección de las especias y los avances de la bioingeniería? ¿No fue así cuando Washington se negó a permitir a Brasil la producción de medicamentos genéricos contra el SIDA, lo que supuso que los EE.UU. fueran excluidos de las Comisiones de la ONU sobre los derechos humanos y contra las drogas?

Los hechos hablan por sí solos: ¿No resulta evidente que el tipo de escalada armamentística en la que se ha querido basar el crecimiento económico norteamericano, tan sólo permite ganar dinero a las grandes industrias y empresas, pero que es absolutamente inútil como elemento real de defensa y prevención de los riesgos y amenazas de hoy? ¿No parece ser que el terrorismo, la violencia y la impasibilidad ante el dolor ajeno son el resultado de una civilización poblada de tremendas injusticias históricas, de desigualdades lacerantes, de discriminación inmoral y de poderes insensibles a la más elemental ética de reparto? ¿No es en nuestro mundo desigual e injusto donde se fragua el fuego que alimenta el odio, la sinrazón y tanta inhumana y desmedida violencia? ¿Seguiremos con absurdas soluciones de escudos de misiles, con la cultura de la agresión y las armas, con la ética inmoral de la violencia, o mejor repensaremos el sentido de nuestra propia existencia en el planeta, y forjaremos un nuevo tipo de relaciones internacionales, una base de intercambios económicos diferente y un sistema de valores distinto, todo ello orientado a la satisfacción y al bienestar de todos y no tan sólo de los más poderosos?