Noviembre-2001

 

Comenzó el Concierto de la Guerra.

Todos los gobiernos occidentales contaban con invitaciones.

Se inició a la hora en punto, a golpe de la batuta de USA.

El éxito estaba asegurado con antelación.

 El aplauso era el único requisito para adquirir la entrada.

Sarcásticamente le llaman el Concierto de la Paz:

“La libertad perdurable”.

Ya llevamos más de un mes de bombardeos de “libertad perdurable”,

un mes bombardeando escombros y ruinas.

Me pregunto cuántas personas seremos las que sentimos

profundamente angustia y rebeldía por causa de esta situación mundial.

Parece que varias, a juzgar por sus comentarios, que intento reflejar.

 

Angustia y rabia

Algo así es lo que siento por muchísimas cosas de las que están pasando en nuestro planeta. Naturalmente que está incluida la guerra contra Afganistán... ¡Otra guerra maldita como MALDITAS SON TODAS LAS GUERRAS!...

ANGUSTIA Y RABIA viendo cómo el mundo se acomoda a la guerra de EE.UU. Implacable y demoledora, la maquinaria de guerra norteamericana comenzó la agresión. En el plano militar y diplomático las acciones se habían desarrollado a toda marcha. Los aliados, a la vista de las amenazas lanzadas, se multiplicaron por doquier. Inmediatamente se organizó el cerco sobre Afganistán y el Medio Oriente. Se inició la concentración de fuerzas de tierra, mar y aire, de aviones, bombarderos y todo tipo de máquinas bélicas. 

Se echó mano del artículo 3 del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR):  "un ataque contra uno de sus miembros es un ataque contra todos". Así pues, toda Latinoamérica ha de apoyar la guerra. De la misma manera, se echó mano del artículo 5 de la OTAN y toda Europa debe apoyar la guerra. No se utilizó, por ejemplo, el art.3 del TIAR cuando la Guerra de las Malvinas, o cuando EE.UU. invadió Panamá.

ANGUSTIA Y RABIA al comprobar que siempre hay un factor olvidado: en esta ocasión, el pueblo afgano. Todos mueven sus piezas de guerra, los talibanes, la Alianza del Norte, EE.UU. y sus aliados. Pero hay un factor que habitualmente no aparece en estos mapas, ni es abordado en las proyecciones del conflicto: el pueblo afgano.

En poco tiempo, más de dos millones de afganos podrían quedar sin alimentos. Esto, debido a que el Programa de Alimentación Mundial (PAM) de la ONU suspendió sus envíos, argumentando que dado el grado de inestabilidad en la zona puede producirse robo de la comida. Según estimaciones del PAM, 408.681 personas ya no podrían alimentarse en menos de un mes. Otro millón y medio correrá la misma suerte de aquí a diciembre. Esta cifra aumenta si se considera el más de un millón de desplazados al interior de Afganistán, que han escapado a zonas rurales por temor a los ataques norteamericanos.

Hoy hay dos millones de refugiados afganos, principalmente en campamentos de Pakistán, y se espera que esa cifra crezca por lo menos en un millón. Este problema se ha agudizado debido a que Pakistán decidió cerrar sus fronteras, al igual que los demás países fronterizos.

ANGUSTIA Y RABIA al constatar la otra Guerra Interna de EE.UU. La guerra no es sólo contra el pueblo afgano. Los medios gobernantes norteamericanos libran otra batalla: el control de su propio pueblo. Bajo pretexto de mantener la "Seguridad Nacional", se avanza en legitimar la vulneración de los más esenciales derechos civiles: Creció el “espionaje doméstico”, se limitó el movimiento a personas potencialmente amenazadoras para la “seguridad nacional”, se aíslan varios presos políticos, se amplían los períodos de arresto, se facilita la detención de inmigrantes que no son “ciudadanos”, se quiere ampliar las intervenciones telefónicas y de las comunicaciones, se intentan facilitar los allanamientos y detenciones sin orden judicial, se pretende suspender las restricciones de la CIA en el exterior...

ANGUSTIA Y RABIA ante el contraste de fuerzas. Espectáculo bochornoso: La nación más poderosa que haya existido nunca sobre la Tierra bombardeando al país más devastado, arrasado, trágico y acuciado por el hambre del mundo y masacrado por el ejército ruso durante 10 años.

Las amenazas de Bush han forzado la evacuación efectiva de todos los cooperantes occidentales. Los afganos ya están muriendo debido a su ausencia. La sequía y el hambre siguen matando a millones (sí, sí, millones) y entre 20 y 25 afganos mueren cada día por las 10 millones de minas que dejaron los rusos.

ANGUSTIA Y RABIA ante las palabras «Guerra santa». ¿Santa de qué? Ni siquiera se puede calificar de un acto de justicia: Los bombardeos sobre ciudades afganas constituyen un acto de venganza unilateral y arbitrario que difícilmente puede acomodarse al «derecho de legítima defensa» que reconoce el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Es un acto de venganza porque su fin no es hacer justicia. No busca detener a los presuntos culpables de los atentados del 11 de septiembre y ponerlos a disposición de los tribunales, sino su eliminación física. Pretende dar satisfacción a una opinión pública que demanda alguna respuesta, cualquier respuesta, a los ataques sufridos, además de que oculta otros intereses militaristas,  armamentísticos y económicos.

Es un acto unilateral porque no obedece a un acuerdo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sino a una decisión de EEUU a la que se suman sus aliados. Es arbitrario porque no existen pruebas determinantes que confirmen a los culpables y si las hubiera lo legítimo habría sido buscar las vías ajustadas a derecho para su detención y posterior enjuiciamiento.

Ni siquiera es una Guerra acorde con el Derecho Internacional: Con el principio de «quien no está conmigo está con los terroristas y que se atenga a las consecuencias» se acaba con el derecho a la neutralidad, históricamente respetado en anteriores guerras. Y como se ha recogido en distintos discursos de Bush se admite también el empleo de «todas las armas» y de todos los tipos de acciones, incluso las denominadas de «guerra sucia».

ESTOY HARTO de esta guerra y de todas las guerras. Todo un mes nos estuvieron comiendo el coco anunciando esta guerra, para insensibilizarnos ante ella y así aceptarla resignadamente como algo inevitable. Ahora se nos habla de "operaciones quirúrgicas" en Afganistán, pero no con gasas y bisturí sino con misiles crucero y superbombarderos: ¿qué tipo de operaciones para salvar vidas se pueden realizar con estos métodos?. Por muy inteligentes que sean las nuevas armas, cómo van a distinguir entre un talibán fanático y una mujer afgana encarcelada en su burka. Qué broma es esa del bombardeo humanitario que tiran misiles y lanzan igualmente, alimentos, medicinas y radios para escuchar las noticias del que bombardea. Es hipócrita hundir a un país en la miseria de la guerra y, al tiempo, darle cereales y mermelada de fresa. Muchas personas inocentes morirán en esta larga guerra, aunque nunca sabremos sus nombres, ni veremos sus fotografías en las paredes de la "5ª avenida" de Kabul, de Bagdad o de Gaza, ni se mostrarán a sus familiares desesperados por la tristeza. Pero la espiral de odio seguirá creciendo.

Como el colectivo Mugarik Gabe y muchísimos colectivos y personas creo que “otro mundo es posible”, y quiero manifestar mi denuncia y mi asco por esta guerra, que es tan irracional, tan inhumana, tan terrorista, tan repugnante como todas las guerras.

d.t.