Enero-2002

¿Se dice “argentinazo”?

Durante las jornadas del 19 y 20 de diciembre, en un abrir y cerrar de ojos, cuando la experiencia popular de unas pocas horas equivalen a muchos años y el tiempo se acelera vertiginosamente desafiando al reloj, esa prédica liberal y ese modo institucionalista de entender la política cayeron en el vacío. El liberalismo burgués quedó girando, aturdido, en medio del humo espeso de los neumáticos quemados y los incendios callejeros.

Muchas gentes de los países vecinos continúan sorprendidas ante los recientes acontecimientos: ¿Cómo ha podido suceder esto en la tercera potencia económica latinoamericana?. En otras partes del mundo apenas si nos inquieta, salvo que nos digan y repitan que el asunto afecta seriamente a empresas del propio país, como en el caso de España. Sí preocupa al Imperio económico: “No se pueden permitir malos ejemplos, no puede admitirse que un país se niegue a pagar la deuda externa, es muy peligroso que otros países pudieran contagiarse”.

Los diseñadores de opinión en los medios de comunicación han tardado en definirse. Su fiel apoyo al sistema que les paga les ha obligado a caminar con pies de plomo. Inicialmente muchos no creyeron en las dimensiones del problema y tildaron al pueblo argentino de folklórico, un pueblo manso y resignado, que se deja llevar con mayor fuerza por el fútbol y sus estrellas que por su situación social...

¿Siguen pensando así esos concienzudos analistas y comentaristas? Qué será que tenga que hacer un pueblo además de bajarse a tres presidentes en unos días, y sus huelgas y los caños anarquistas, 17 de Octubre, resistencia peronista, Cordobazo, organizaciones armadas, récords históricos de luchas sindicales con bajas programadas de producción, Madres de Plaza de Mayo, huelgas y movilizaciones de docentes y estatales, paros generales, piquetes, carpas de resistencia en el campo, ocupación de Facultades, saqueos, cacerolazos. Luchas en numerosos puntos del país y sin estar coordinadas por las Centrales Sindicales, ni por los partidos políticos de izquierda, siendo dominante el espontaneísmo y la actuación de las organizaciones naturales. Es más, pocos pueblos como Argentina siguen defendiendo que es un honor, un derecho y una obligación el mantener la memoria histórica, el no olvidar los genocidios y aplastamientos de su gente, los centenares de trabajadores/as argentinos asesinados, los más de 30.000 ciudadanos/as desaparecidos, miles de asesinados y cientos de miles exilados.

    “El pueblo argentino, en uso de su soberana facultad de destituir a una tiranía neoliberal impuesta por una camarilla de banqueros nacionales e internacionales, políticos sin escrúpulos y la Casa Blanca en Washington, hace dos décadas, ha dicho ¡basta! al saqueo neocolonial de su patria. Pagando el precio de decenas de muertos, centenares de heridos y miles de detenidos, ese gran pueblo culto, vital y rebelde ha recobrado su dignidad frente a una élite delincuencial que ha destruido al país: primero con la dictadura militar y el terrorismo de Estado y después con los políticos vendepatrias.” (Heinz Dieterich)

“La élite argentina, causante de la actual catástrofe, ha sacado ilegalmente del país más de 120.000 millones de dólares que se encuentran depositados en bancos y activos de Estados Unidos, Europa, Uruguay y los paraísos fiscales, enriqueciendo a los banqueros internacionales con esa fuga de capitales, evasión de impuestos y lavado de dinero...”

“Bajo los gobiernos del presidente Carlos Saúl Menem, fue cuando la orgía de saqueos neoliberales hizo perder a Argentina el petróleo, la telefonía nacional, su línea aérea, la energía eléctrica y su sistema bancario, porque Menem y su camarilla regalaron a sus amigos españoles las riquezas del país, mientras disfrutaban de «relaciones carnales» con Washington; tal como antes los dictadores militares habían disfrutado de «relaciones carnales» con los banqueros estadounidenses y la Casa Blanca.” (H.D.)

“Como sucediera con otros países de la región, Argentina fue considerada un ejemplo modélico de aplicación de las reformas. La privatización, la apertura comercial y financiera, la desregulación del mercado de trabajo han sido los pilares sobre los cuales se ha presentado una Argentina pujante. Obra modelo del Neoliberalismo...Hoy asistimos a la caída del mito neoliberal de orden y progreso.” (Marcos Roitman)

El día de Navidad hubo más carne y regalos que en cualquiera Navidad anterior en Argentina gracias a los saqueos, pero también más tristeza que nunca, porque más de 20 personas quedaron abatidas por las balas.

Las personas inquietas pueden investigar el fenómeno de la dolarización de Argentina, dirigida por el FMI, y conocer su enorme responsabilidad en el arruinamiento de Argentina.

Con poquito que nos interesemos, encontraremos cantidad de datos económicos y comerciales asombrosos y una cantidad muy superior aún de dolor y sufrimiento del pueblo argentino:

·         La Argentina de hoy comparada a la de los años 1940-1950-1960 ha cambiado fundamentalmente. Ha sufrido una regresión como potencia industrial periférica, y hoy, la mayoría de la población argentina, vive peor que hace treinta años. Entre el comienzo de la dictadura (marzo de 1976) y el año 2001, la deuda se multiplicó casi por 20, pasando de menos de 8.000 millones de dólares a cerca de 160.000 millones. Durante ese mismo período, la Argentina rembolsó alrededor de 200.000 millones de dólares, o sea, cerca de 25 veces lo que debía en marzo de 1976.  Según la OCDE, a final de 1999, la deuda externa total de Argentina alcanzaba 169. 066 millones de dólares.

·         Después de un cuarto de siglo en ese escenario, el país está desangrado. Los salarios y los beneficios sociales han caído terriblemente, el desempleo es altísimo, los servicios públicos están en un estado lamentable, la pobreza se extiende a sectores cada vez mayores de la población (incluyendo a sectores que en el pasado vivían con un cierto confort), las cajas del Estado están vacías, una gran parte del aparato productivo está abandonado y el resto en manos extranjeras.

·         El Estado argentino fue empujado poco a poco a la ruina a cambio de favores: 1º) el enriquecimiento personal gracias a las comisiones pagadas por los banqueros del Norte; 2º) se trataba de aumentar las reservas internacionales para sostener el importante aumento de las importaciones, sobre todo la compra de armas; 3º) la política de apertura económica y endeudamiento recomendado por el FMI permitía a la dictadura argentina mejorar su credibilidad internacional cerca de los principales países industrializados, comenzando por los Estados Unidos. La dictadura argentina no habría podido mantener el régimen de terror interno en los primeros años (1976-1980) sin la bendición de la administración norteamericana... Pero la caída continuó acentuándose después de las dictaduras....NO ES BUENO QUEDARSE INDEFERENTE, SI ESTÁS VIENDO LAS BARBAS DE SU VECINO PELAR...

d.t.