Marzo-2002

LAS DOS CARAS DE LA GLOBALIZACIÓN

Los pueblos de Porto Alegre y los pueblos de Davos-Nueva York se baten por la globalización.

¿Cuál globalización? Los poderosos de Davos-Nueva York, y por eso son poderosos, se apropiaron de la palabra globalización y le impusieron una significación que sirve a sus intereses. Es el proceso mundial de homogenización del modo de producción capitalista, de globalización de los mercados y de las transacciones financieras, del entrelazamiento de las redes de comunicación y del control mundial de las imágenes y de las informaciones. La lógica que la preside es la competición de todos contra todos. Aquí reside el drama bien formulado por el genetista francés Albert Jaquard: "El propósito de una sociedad es el intercambio. Una sociedad cuyo motor es la competición, es una sociedad que me propone el suicidio. Si me pongo en competición con el otro, no puedo intercambiar con él, debo eliminarlo, destruirlo". ¿Puede ser humano un proyecto global que elimina a los humanos?

Frente a esa crueldad, gana dignidad ética la alternativa propuesta por el pueblo de Porto Alegre. Ella niega ese tipo tiranosáurico de globalización. Propone otra globalización que pasa por la solidaridad a partir de abajo, por la mundialización de los derechos humanos, por la socialización de la democracia como valor universal, por el control social de los capitales especulativos, pasa, además, por la aplicación en todas las economías de la tasa Tobin, por la creación de instancias de gobernancia mundial, por la universalización del cuidado para con la Tierra y los ecosistemas y por la valorización de la dimensión espiritual del ser humano y del universo. Afirma la posibilidad real de vivir juntos como humanos y nos muestra cómo debemos pasar de una consciencia de nación y de clase a una consciencia de especie y de planeta Tierra. Solamente ese tipo de globalización construye la Tierra como Casa Común de los humanos y de toda la comunidad de vida.”

(Leonardo Boff)

 

 

A seguir movilizándose por otro mundo posible...

“Luego de cinco días de intensos debates, actos y manifestaciones de las más variadas, cerró la segunda edición del Foro Social Mundial (FSM). La asamblea mundial de movimientos sociales ratifica nueve puntos de principio y convoca a 19 movilizaciones mundiales en el 2002 Para los organizadores, el balance final comunicado en la clausura del Foro Social Mundial (FSM) es contundente: más de 15 mil delegados de 123 países; 613 parlamentarios presentes en Porto Alegre; decenas de miles de personas que acompañaron de cerca o de lejos una o varias de las actividades del Foro Social Mundial. Más de 40 mil asistentes al desfile inaugural. No menos de 20 mil en la movilización del lunes a la noche contra el Acuerdo Latinoamericano de Libre Comercio de las Américas (ALCA) Y además, varios acuerdos mayores. El próximo Foro Social Mundial del 2003 se volverá a hacer en Porto Alegre. La decisión de impulsar una agenda común de actividades internacionales, entre ellas, el plebiscito continental contra el ALCA entre septiembre del 2002 y marzo del 2003. El veredicto condenatorio del Tribunal internacional contra la deuda pública del Sur. Y, significativamente, un documento final de consenso de todos los movimientos sociales participantes al FSM.

La asamblea mundial de Movimientos sociales reunida en Porto Alegre produjo un pequeño pero consistente documento final denominado « resistencia contra el neo-liberalismo, el militarismo y la guerra: por la paz y la justicia social ».

En apenas dos páginas, los firmantes reivindican que « la diversidad es nuestra fuerza », « que estamos construyendo un sistema alternativo » y que los ejes del esfuerzo actual es continuar con la lucha contra « el neoliberalismo y la guerra ». La condena al Plan Colombia, al Plan Puebla-Panamá, y a todos los bloqueos -especialmente contra Cuba- , así como contra el injerencismo norteamericano marcan la posición del documento que reitera nueve puntos esenciales: el derecho a conocer y criticar las decisiones de los gobiernos; la abolición de la deuda externa; la lucha contra las transacciones financieras internacionales (Tasa Tobin) y la defensa del derecho a la información. El documento insiste también en reivindicar los derechos de las mujeres contra la violencia, la pobreza y la explotación; en confrontar la guerra y el militarismo; en subrayar el derecho de los jóvenes para acceder a la autonomía social y se pronuncia a favor de la autodeterminación de los pueblos. Con respecto al continente europeo, el pronunciamiento de los movimientos sociales se expresa a favor de « una Europa democrática y social basada en las necesidades de los y las trabajadoras y de los pueblos que incluya la necesidad de la solidaridad y cooperación con los pueblos del Este y del Sur”

(Sergio Ferrari)

 

El internacionalismo de la sociedad civil

“En la década de los noventa se ha ido configurando un nuevo tipo de internacionalismo ciudadano al hilo de la celebración de las cumbres mundiales de la ONU y de los encuentros de los organismos financieros e internacionales (FMI, Banco Mundial y OMC)...

De una vez por todas deberíamos dejar de llamarlos “movimientos antiglobalización” y denominarlos “movimientos por una globalización alternativa” o “movimientos por una justicia global”.

Estos movimientos que luchan por una globalización distinta a la impuesta por el neoliberalismo desean superar la fase de la mera protesta y pasar a la generación de propuestas y alternativas concretas. El foro Social Mundial (FSM) se ha convertido en un gigantesco laboratorio en el que miles de movimientos sociales elaboran respuestas a los grandes problemas que tiene la humanidad...

La nueva sociedad civil mundial ha surgido como acción colectiva de grupos que en el Norte y en el Sur del mundo se han rebelado contra lo intolerable: el empobrecimiento de masas, la explotación laboral, la opresión de las comunidades indígenas, la represión de las libertades, la marginación de las mujeres, la pérdida de soberanía de los pueblos, la persistencia de conflictos bélicos, el deterioro del medio ambiente...

El FSM tiene que transformar y ampliar las prioridades de la actual política internacional. Para ello basta con partir de la catástrofe diaria que nos acompaña desde hace decenios sin que ocupe la primera plana de los medios de comunicación: los 35.000 niños que mueren de hambre cada día en el mundo o los 250.000 niños y niñas que cada año se quedan ciegos por falta de vitamina A, según UNICEF. Ninguna guerra, ni ninguna catástrofe reciente ha producido tantos muertos diarios. La pobreza y las desigualdades internacionales matan y hay que destruir las fábricas que las producen. Este es el principal terrorismo que nos asola y al que hay que vencer cuanto antes...”

(R. Díaz-Salazar)

 

 

Reflexiones a propósito del Foro Social Mundial, 2002

“Visto en perspectiva podemos concluir que el FSM ha quedado legitimado como un espacio de diálogo y encuentro de una miríada de movimientos sociales, organizaciones no-gubernamentales y asociaciones de todo tipo y en el cual es posible establecer nexos organizativos encaminados a desarrollar iniciativas comunes. El FSM es, de alguna manera, el embrión de un nuevo internacionalismo, más necesario que nunca si se recuerda que a los estragos producidos por la globalización del capital sólo le puede oponer resistencia efectiva la mundialización de las luchas populares...

En resumen: Porto Alegre refutó en la práctica a los ideólogos neoliberales que pronosticaban que a partir del 11 de septiembre se produciría un debilitamiento del impulso contestatario anticapitalista. Las labores preparatorias para el FSM en su tercera versión ya están en marcha, y la cita será, una vez más, en Porto Alegre a fines del próximo enero. El cuarto forum tendrá lugar en la India, en enero del 2004, lo cual simbolizará la definitiva internacionalización del movimiento. Se ha abierto un camino promisorio y lleno de esperanzas. Esto no significa desconocer los problemas que se interponen en la ruta. Contrariamente a lo que ocurre con el capital, la mundialización de los pueblos y de las luchas populares enfrenta enormes obstáculos de todo tipo. Es bien sabido que el estado capitalista tiene una lógica de funcionamiento que organiza a las clases dominantes al paso que disgrega, fragmenta y desorganiza a las clases subalternas. Ante esta realidad, ¿cómo articular las estrategias y tácticas populares utilizadas en los espacios nacionales de tal suerte que también sean eficaces en el terreno internacional? ¿Cómo resolver el problema de la organización de este nuevo internacionalismo, preservando su identidad plural y su imprescindible democraticidad sin sacrificar su eficacia reivindicativa? ¿Cómo evitar que el FSM termine siendo un ámbito catártico pero privado de operatividad transformadora? ¿Cómo coordinar la labor de los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil con partidos, gobiernos y otras fuerzas políticas que también están luchando para poner fin a la cruenta pesadilla de la globalización neoliberal? Sería gravísimo que el FSM generase una dogmática cultura "anti-partido" y "anti-gobierno", a resultas de la cual cualquiera de ellos pasare a ser considerado como un enemigo. ¿Son acaso la misma cosa los partidos latinoamericanos que implementaron el feroz ajuste de los años noventa que el PT de Río Grande do Sul, la patria del "presupuesto participativo"? En la India, ¿es lo mismo el Partido del Congreso que el Partido Comunista de Kerala, que hace medio siglo viene gobernando ese estado con un desempeño notable? Son muchos los interrogantes que plantea el nuevo internacionalismo. Sin embargo, siendo reales, los mismos no necesariamente deberían instalarnos en el pesimismo. Estamos convencidos que los desafíos contenidos en estas preguntas van a ser adecuadamente resueltos por la praxis transformadora de los movimientos sociales. Para ello será preciso contar con una combinación, no demasiado frecuente pero para nada imposible de hallar, de imaginación y sensibilidad políticas unidas a una férrea voluntad de lucha. Los años venideros nos darán su veredicto.” 

(Atilio A. Boron)

 

**************

 

EL FORO SOCIAL MUNDIAL SE VA CONSOLIDANDO...no se trata de un grupito de amiguetes: EL FSM EN NUMEROS

51.300 participantes con credencial
35.000 oyentes
210 etnias
186 idiomas
1 mil personas trabajaron en la organización
Más de 3000 periodistas presentes
15.230 delegados representantes de organizaciones sindicales, ONGs...
4.909 organiaciones de la sociedad civil
57 % hombres
43 % mujeres
131 países presentes
15 mil participantes en el campamento intercontinental de la juventud
2,500 niños registradas en el Forunzinho
550 mil accesos diarios a la página www del Foro Social Mundial

Principales delegaciones:
Italia: 979 delegados y 406 organizaciones representandas
Argentina: 924 delegados y 274 organizaciones representadas
Francia: 682 delegados y 224 organizaciones representadas
Uruguay: 465 delegados
Estados Unidos: 406 delegados y 166 organizaciones representadas

Actividades anexas:
Foro Mundial de Jueces
Foro Mundial de Niños
Foro Mundial de Parlamentarios con más de 600 diputados presentes y cerca de 200 invitados
Foro Mundial de Autoridades Locales y representantes de Gobiernos locales/regionales

 

 

Más de 10.000 protestan contra el FMI en Nueva York

Bajo la sombra de la estatua de Cristóbal Colón, miles de manifestantes bailaron samba y tango, colocaron un bandera anarquista en el monumento a la guerra contra España de 1898, y lanzaron la protesta más grande contra la globalización empresarial desde el 11 de septiembre.

Animada marcha desde dos puntos en Central Park hasta la sede de la reunión anual del Foro Económico Mundial (o como se le calificó en una pancarta, "Fracaso Económico Mundial") en el hotel Waldorf Astoria, a la que se sumaron punks, ambientalistas, sindicalistas, reverendos, estudiantes y hasta las Abuelas Furiosas.

La manifestación era acompañada también por un dragón de 15 metros de largo cargado por 30 personas -"todos despierten", demandaba- enormes títeres, "tiburones empresariales", un buitre parado sobre un globo del mundo, grandísimas mantas contra el Foro Económico Mundial (FEM), y otras en las que se leía "Todos somos palestinos" y "La protesta no es terrorismo".

Pero más que todo, era la música la que marcaba la presencia y el júbilo de los manifestantes. Brigadas de personas tocando de todo, desde tambores, tamborines, bongoes, cacerolas, botes de basura y cualquier otro objeto que pudo usarse como percusión, lo que provocaba que la marcha se convirtiera, de pronto, en baile. A diferencia de muchas otras marchas, ésta tuvo un tema unitario: "Otro mundo es posible".

La marcha y manifestación fue escoltada por miles de policías que buscaron asegurar un control constante sobre el movimiento y actividad de los participantes, y a pesar de unos cuantos enfrentamientos verbales aislados, todo procedió sin violencia, como habían prometido los manifestantes. "No somos un movimiento antiglobalizacion. Somos un movimiento por la justicia global", reiteró Beka Economopolous, de la coalición que organizó este acto, durante el mitin al iniciar la marcha.

"¡Ay, qué emocionante! -exclamó una mujer bien vestida al ver pasar la marcha- me recuerda mis tiempos en los años sesenta. Me sumaría a ellos si no tuviera que regresar a mi oficina". Entre los manifestantes había de todo, desde 50 trabajadores del sindicato siderúrgico de Canadá hasta una banda de 30 universitarias con pelo multicolor que llegaron de Boston. Grupos comunitarios, activistas sociales, religiosos y familias con niños conformaron lo que parecía más un desfile festivo. También un contingente de la agrupación Abuelas Furiosas, muchas de ellas veteranas de luchas sociales durante décadas, entonando canciones sobre los peligros del poder empresarial. "No rompemos ventanas, no nos arresten. Sólo cantamos", decía una de la "abuelitas" que ha participado en luchas sindicales durante buena parte de sus 82 años.