Septiembre-2002

 

No se extrañen, pero no está dedicado este espacio de actualidad al 11-S.

Por mucho que se empeñen los medios de comunicación y sus dueños,

hay acontecimientos más silenciados pero mucho más graves,

la miseria, el hambre y la contaminación están tumbando

muchas más torres que el terrorismo talibán,

cantidad de vidas, de derechos y de valores humanos

están siendo demolidos en todo el mundo,

y por ello, a diferencia del 11-s, ninguna selección de fútbol, ni Organismo público,

ningún presidente del Gobierno, ni la propia ONU, guardarán un minuto de silencio.

 

Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible:

El cuento que nunca se acaba

Hacía tiempo que no comentábamos acerca de ninguna Cumbre Internacional de Gobernantes y Organismos Internacionales. Y no es porque no haya alguna cada mes. Al fin y al cabo son un instrumento viejo que utilizan los Regentes del Mundo para vendernos “retóricas humanitarias”, “mensajes maravillosos que ni siquiera llegan a promesas”. Pero que ya casi nadie se traga a estas alturas: ¡Déjense de historietas y si tienen voluntad de hacer algo por la humanidad, háganlo, que medios tienen para ello!.

En Johannesburgo (Sudáfrica), del 26 de agosto al 4 de septiembre, se realizó la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Sustentable para pasar revista al cumplimiento de los “compromisos” adquiridos hace diez años en la Cumbre de Río de Janeiro y definir nuevos derroteros para la superación de la pobreza crónica y la preservación del planeta. Un espectáculo al que asistieron decenas de jefes de Estado y 60 mil participantes de organizaciones no gubernamentales de 180 países.

Las palabras lindas no faltaron. Ya la ONU definió lindamente el concepto de "desarrollo sustentable" como "el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer las suyas", cuyos parámetros centrales son: crecimiento económico y equidad, conservación de recursos naturales y desarrollo social. Propósito que apela a la aplicación de tres principios: la precaución preventiva, la solidaridad intergeneracional y entre pueblos del mundo, y la participación social en los mecanismos de decisión.  ¿Verdad que queda bonito?

En la agenda se incluyó la evaluación del cumplimiento de los compromisos adquiridos hace 10 años en la Cumbre de Río: ¿Qué iban a evaluar: que los ya rancios propósitos de reducir la pobreza quedaron en nada, que la lógica de la globalización capitalista lo que ha conseguido es una mayor concentración de la riqueza, y que se han desvanecido los esfuerzos por impulsar el desarrollo humano y frenar el deterioro del medio ambiente? ¿Para qué celebraron tantas Cumbres con los mismos temas en sus agendas, con los mismos propósitos y los mismos incumplimientos? Que repasen, sí, que repasen por centésima vez todo su palabrerío sobre la emisión de gases invernaderos, sobre la debilitación de la capa de ozono, sobre la bioseguridad y los recursos genéticos, sobre la peligrosidad de los productos químicos y plaguicidas, sobre el temible transporte de los residuos tóxicos,… Eso sí, cuando todo queda en retórica nunca hay problemas, otra cosa es que se tomaran decisiones que obligaran realmente.

Ya ven, dicen que estas Cumbres son muy complejas. Resulta que plantearse la supervivencia del planeta y de la humanidad es muy complejo, precisamente cuando se dispone de más medios que en toda la historia de la Tierra. Cuando los intereses que imperan son únicamente de dominación económica, es natural que resulte complejo plantearse "tener una mejor calidad de vida, basada en valores éticos, culturales y espirituales, y no sólo económicos", como dice la reciente declaración de los pueblos indígenas reunidos en Toluca el pasado 27 de julio.

Miren ustedes, plantearse desde los derechos humanos el Desarrollo Sostenible, o sea, el desarrollo social, el desarrollo económico y la protección de la ecología, exige compromisos responsables, más allá de los discursos y de las intencionalidades. Es decir, compromisos concretos, con presupuesto decidido y con calendario de obligado cumplimiento. En los últimos treinta años sí que hemos visto HECHOS TANGIBLES: millones de personas en el mundo crecientemente afligidas por una demoledora pobreza y el hambre, por la opresión y la explotación, por la violencia y los malignos efectos de guerras injustas. En ese mismo tiempo cinco países (EEUU, Gran Bretaña, Japón, Alemania y Francia) y sus empresas multinacionales pasaron a controlar el 82,7% del producto bruto nacional del mundo, el 81,2% del comercio mundial, el 80,5% de la inversión interna y el 94% de la investigación y el desarrollo, consiguiendo la mayor concentración de riquezas en menos manos. La misma ONU calcula que los países en desarrollo están perdiendo más de 500.000 millones de dólares por año en ingresos que podrían devengar, por culpa de los gobiernos occidentales, debido a sus barreras proteccionistas contra las exportaciones de los países empobrecidos. Millones de personas que mueren de hambre en un mundo que no carece de alimentos, sino que éstos son almacenados, descartados, derrochados, en inmensas cantidades en algunas partes del mundo, para mantener los beneficios y los niveles de precio. Y las guerras y los 800.000 millones de dólares que se gastan cada año en armamento, y los millones de refugiados, y la contaminación, y tantos y tantos HECHOS  que sí son reales y sí exigen respuestas efectivas.

Los gritos de la sufriente GRAN MAYORIA de la humanidad nos interpelan y nos acusan: Nos estamos volviendo locos; el género humano olvidó que es simplemente un administrador de la tierra; los gobiernos olvidaron que están delegados sólo para buscar el bien común de toda la ciudadanía; los Organismos, Instituciones y sus Normativas olvidaron que su única finalidad es propulsar el bien social e integral para todos; los seres humanos hemos olvidado que no hay valor mayor que una vida digna y extensible para todos los seres humanos.

La Cumbre concluyó con las hermosas y desesperanzadas  retahílas de siempre” Como se preveía, EE UU y sus aliados (Canadá, Australia, Japón) han venido bloqueando las escasas iniciativas en las que las necesidades ambientales y sociales primaban sobre el crecimiento económico… Como se preveía, las más contaminantes y peligrosas multinacionales se vistieron de “verdes”, patrocinaron la cumbre e impusieron sus criterios e intereses…

¿Y si les dijera que este artículo ya lo tenía escrito antes de iniciarse la Cumbre…? Eso no sería vergonzoso. ¿Acaso habría algo que rectificar?... Lo vergonzoso es que los gobernantes e instituciones internacionales, con poder de decisión, se estén burlando de la humanidad de esta manera, principalmente de los millones de personas que mueren de hambre y miseria, o que carecen de agua potable y medicamentos elementales.

Dt.