Marzo-2003

 

Un argumento para la paz que no he escuchado a ningún político

 

El martes, 18 de Febrero, dediqué toda la tarde a escuchar el debate en el Parlamento Español sobre la guerra contra Irak.

Aparentemente exponían muchos argumentos: de la legalidad y seguridad internacional, del respeto a las resoluciones de Naciones Unidas, del seguidismo del Gobierno español al Sr. Bush, de la doble moral que se utiliza en el mundo, de la importancia de las movilizaciones populares, de la atrocidad que supone la guerra, de los intereses que mueven a esta guerra, del terrorismo en el mundo, etc. etc.

No faltaron réplicas y contrarréplicas, sobreabundaron los juegos de palabras y los retorcimientos de las frases para hacerles decir lo que no habían dicho…

La paz se relacionó con el desarrollo, con la piedad, con la cultura, con el respeto, con la humanidad, con la legalidad, con la seguridad,…

Pero en ningún momento se relacionó LA PAZ con la JUSTICIA, a ningún portavoz escuché que LA PAZ se fundamenta en la JUSTICIA. Es la justicia global, y no la seguridad y los intereses de los ricos, el principal fundamento de la PAZ.

Por mi parte, sumido en sentimientos de rabia y dolor, he seguido leyendo, escuchando y dándole vueltas a lo que está pasando por el mundo.

 

Antes de nada, FELICITACIONES a todas las personas que nos manifestamos el pasado 15 de Febrero.

¡Qué gozada al ver que más de 7 millones de personas gritábamos en las calles de España “NO A LA GUERRA”!

¡Qué alegría contemplar en 600 ciudades del orbe cerca de 30 millones manifestándose contra la Guerra!

¡No en nuestro nombre!  ¡No sangre a cambio de petróleo!

En Cádiz se dijo en verso:   Aznar, carajote,

                                               si quieres petróleo,

                                               coge el chapapote”

 

Sigamos con el tema. Reflexionando sobre los acontecimientos, siempre se me plantea la misma cuestión: ¿Cómo queremos que exista PAZ, si no cesamos de sembrar injusticia y, por tanto, violencia? ¿Cómo era aquello de que “quien siembra truenos cosecha tempestades”?

El Sistema y sus medios de comunicación nos tratan como gente amnésica, sin memoria, sin pasado, resultando que sólo parece existir lo que ocurre hoy y mañana, que la realidad se limita a lo sucedido en la última semana.

 

PERO SON MUCHAS LAS ACTUACIONES INJUSTAS que se han venido realizando año tras año y que están generando VIOLENCIA, que han acumulado odios, que se han convertido en CAUSAS  DE MÁS VIOLENCIA: se ha avasallado a pueblos enteros, se han realizado exterminios masivos, se ha sometido a países enteros al empobrecimiento, se han impuesto deudas externas no contraídas, se ha favorecido la corrupción de políticos, se han ejercido maniobras salvajes por parte de las transnacionales, se han instruido en academias del terror a militares y policías de varios continentes, se ha permitido la impunidad a los torturadores y violadores de derechos humanos, se ha manipulado y deformado mediáticamente realidades locales y mundiales, se han impuesto gobiernos dictatoriales o democracias rigurosamente vigiladas, se han desestabilizado a gobiernos elegidos democráticamente, se han aplicado políticas privatizadoras brutales para adueñarse de todo y de todos, se han amenazado y perseguido a los defensores de la libertad y de los derechos humanos, se ha contaminado el medio ambiente y devastado bosques en aras de un feroz consumismo y los negocios de unas pocas empresas…

“Ese enemigo de la humanidad llamado EEUU quiere guerrear para obtener más petróleo, más gas, más agua, más vida…destinada a los halcones de Washington y más muerte, destrucción y hambre para los pueblos atacados, amenazados, sometidos. Ya pasó en Hiroshima, lo quisieron repetir en Vietnam, en Corea, en Cuba, en Dominicana, en Puerto Rico, en Granada, en Panamá, en Chile, en Somalia, en Palestina -con sus aliados genocidas de Israel-, en Yugoslavia, en Afganistán. Y quieren volver a las andadas en Irak para después seguir otra vez en Corea y por qué no, en Colombia, Venezuela...” (1)

 

Pero lo peor de todo es que se sigue actuando con la misma prepotencia, con la misma tiranía, con la misma INJUSTICIA, es decir, se continúa sembrando VIOLENCIA.

Se continúa…lo mismo, pero con más cinismo: las actuaciones interesadas y unilaterales ahora se revisten con el traje de la “libertad y democracia”. Pero la muerte de civiles inocentes, una forma de barbarie injustificable que no debería existir en nuestro “progresista” mundo, es un principio elemental que no vale igualmente para todos los humanos. NO TODOS LOS MUERTOS SON IGUALES, hay una diferencia de trato en las páginas de los medios de comunicación, si son blancos, rubios, o prooccidentales. Hay una diferencia de trato en general. Los ejemplos hablan por sí solos.

         Dejemos al margen a las famosísimas víctimas de las Torres Gemelas y, por la parte contraria, las ninguneadas víctimas palestinas.

         Podríamos recordar la tan publicada barbarie de la Discoteca en Bali (Indonesia), cuando, el pasado 12 de Octubre, un coche bomba explotó en la puerta produciendo 200 muertes.

         O aquella del 23 de Octubre, en un teatro de Moscú, cuando, tras el asalto brutal de un grupo de chechenios, hubo una intervención también brutal del ejército ruso que produjo 170 muertos.

         En la noche del 30 de junio, durante la celebración de una boda en Kakrakai (Afganistán), la aviación norteamericana bombardeó dejando más de 50 muertos y 200 heridos, casi todos mujeres y niños. Los primeros intentos de investigación de parte de Naciones Unidas acabaron siendo bloqueados por EEUU. Como explicó por fin el The Financial Times (30.VII.02) “Estados Unidos es el principal proveedor de fondos de la ONU y tiene un derecho de veto en el Consejo de Seguridad sobre cuestiones como la de los cascos azules en Afganistán”.

         De los prisioneros capturados en Kunduz (varios trasladados después a Guantánamo) muchos no llegaron ni al primer destino. Para llevarlos a la cárcel de Shibergan metieron lotes de 150 personas en contenedores metálicos, sin aire ni luz. Ante la queja de que allí no podían respirar, un soldado fue disparando a los contenedores “para abrir agujeros”. Cuando cinco días después se abrieron los contenedores “apareció un escurridizo remolino de orina, sangre, heces, vómitos y carne humana que es lo que quedaba de los ocupantes”. Los norteamericanos dijeron a los de Shibergan que sacaran de allí los cadáveres antes de que los filmaran por satélite. Hoy el Pentágono niega que hubiera allí soldados norteamericanos, mientras que los afganos afirman que sí los había y dirigían las operaciones. En cualquier caso, lo que sí hubo fueron muertos. No se sabe cuántos. El delegado de Amnistía Internacional, Andrew McEntee, sostuvo que aquello era un crimen contra la jurisdicción universal y contra las mismas leyes norteamericanas. Mientras tanto, el Congreso prepara leyes para que ningún soldado norteamericano tenga que enfrentarse a una persecución judicial en el exterior. (2)

         Las imágenes de niños argentinos muertos por desnutrición han sacudido infinidad de corazones. Pero sabemos de sobra que cada día mueren así decenas de miles de niños, aunque no veamos sus dramáticas fotografías. Si ante la terrible injusticia de nuestro mundo, nos movemos sólo por el refrán de “ojos que no ven corazón que no siente” ¿no estamos cayendo en el cinismo?

 

Pues bien, comparemos y veremos que no son iguales todos los muertos y eso da que pensar. Pues los derechos humanos sólo son tales cuando son derechos de todos, no cuando son privilegios para unos norteamericanos y falta de derechos para otros.

Hablemos como personas, sin tomarnos el pelo, sin sacar conclusiones falsas: todos tendemos a pensar que cuando alguien es un criminal, sus víctimas son necesariamente inocentes. Pero no es así. El crimen sigue siendo crimen aunque la víctima sea otro criminal. Y lo que no nos está permitido a los humanos es la venganza como respuesta, o el tomarse la justicia por su mano y en nombre de la propia sensación de ofensa. Guerreamos con la convicción de que los crímenes de nuestros enemigos nos excusan a nosotros cuando, en realidad, muchas veces los crímenes de nuestros enemigos nos acusan también a nosotros. Y Occidente, mejor que cruzadas antiterroristas ¿no haría bien en emprender una cruzada contra su propio racismo latente, su propio expansionismo y su propio deseo de las riquezas de otros?

Una de las razones que más influyen en esa inhumana doble valoración de los asesinados es el MIEDO. ESTAMOS ENTRANDO EN UNA CULTURA DEL MIEDO. Y el miedo puede ser terriblemente manipulado. El ser humano nunca es más ciego que cuando tiene miedo. Y una cultura presa del pánico aceptará cualquier crueldad para librarse de él.

Y la ceguera se niega a admitir una verdad humana elemental: SIN JUSTICIA NO PUEDE HABER TRANQUILIDAD. Al menos a la larga. Nos parecemos al enfermo de cáncer de pulmón, que sigue fumando, y alega que el tabaco no le hace nada. Es ley probada que la INJUSTICIA engendra miseria y diferencias. Éstas, engendran desesperación, indignación, envidia o sueños de paraísos futuros… Y éstos a su vez engendran amenazas en formas de sublevaciones, guerrillas, inseguridad ciudadana o terrorismos…

La clase de cáncer varía, pero no la gravedad del diagnóstico. No son sólo los focos del cáncer del terrorismo los que necesitan una intervención quirúrgica, sino todo el organismo mundial el que necesita una buena quimioterapia. Sin ésta, será inútil la otra.

 

d.t.

 

(1)   Carlos Aznárez (Resumen Latinoamericano)

(2)   Papeles .157  (Cristianismo i Justicia)