Julio-2003

 

A NADIE LE GUSTA QUEDARSE CON CARA DE IDIOTA

 

Da igual por donde se empiece, desde las causas a los efectos o desde los efectos a las causas. El resultado viene a ser el mismo cuando repasamos la situación de Irak: la cara que se te queda ante la desvergüenza y el descaro de las actuaciones de ciertos gobernantes o regidores del mundo. Quizás la única satisfacción que te queda es que las mentiras tienen el efecto “bumerán”, que se vuelven contra quien las lanzó.

 

Ahora nos dicen que Estados Unidos ha presentado al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas un proyecto de resolución para reconocer a las fuerzas de ocupación como la “AUTORIDAD” de Irak, es decir, como el gobierno en funciones. Irak será dividida en tres zonas a cargo de Estados Unidos, Gran Bretaña y Polonia respectivamente. Y esta “AUTORIDAD” manejará la economía iraquí y, particularmente, sus exportaciones petroleras. Y podrá decidir sobre los contratos de exportación (precios, cantidades y destinos), cuyos ingresos irán a un “fondo de reconstrucción” que también manejará dicha “AUTORIDAD”. Mal asunto. Hasta el momento, el control de las exportaciones petroleras iraquíes corría por cuenta de la ONU, que financiaba con los ingresos la compra de alimentos para la población iraquí. Para rematar, la revista inglesa Energy Intelligence Group declara que el objetivo del gobierno de Bush es “privatizar el petróleo iraquí”. Lo cual complementa las palabras del subsecretario norteamericano de Defensa, Paul Wolfowitz, que ahora reconoce que el petróleo ha sido el principal objetivo de la invasión a Irak.

 

Nos dicen que, a dos meses de la caída de Bagdad, la “reconstrucción” se encuentra empantanada, Irak vive en un limbo político y jurídico, y parece encaminarse a la “anarquía”  (Financial Times, 14/5). Irak no tiene un status internacional reconocido, ni tampoco un gobierno de ocupación con responsables públicamente conocidos (excepto, y no casualmente, en el Ministerio del Petróleo). Tampoco se registra ningún avance hacia la formación de un "gobierno interino iraquí" porque "en Washington no hay ningún acuerdo acerca de quién debe encabezar la transición". No hay seguridad, a pesar de la presencia de 100.000 soldados de ocupación, las calles son dominadas por bandas armadas que saquean y siembran el terror entre la población. La situación sanitaria es grave: Médicos sin Fronteras denuncia que la desesperante desorganización hospitalaria es agravada por las autoridades, que les impiden trabajar; en Basora, se teme un brote de cólera.

Nos cuentan que las armas de destrucción masiva (biológicas, químicas y nucleares), que justificaron la invasión a Irak, no aparecen. Que era mentira lo que dijo Bush de que Hussein había comprado uranio en África, nos dice el Organismo Internacional de Energía Atómica. Que también era mentira que hubiera comprado tubos de aluminio reforzado para producción de armas atómicas.  Que igualmente era mentira que tuviera material biológico para “producir 25.000 litros de ántrax y 38.000 litros de toxina que provoca el botulismo”. Que era mentira que Hussein “tuviera material para producir 500 toneladas de gas sarín, gas mostaza y gas nervioso VX”. Hace dos meses que en el Irak ocupado hay 1400 efectivos yanquis buscando lo que no encuentran: "Fue una sorpresa para mí, y lo sigue siendo, que no hayamos descubierto esas armas", se sorprendió el teniente general James Conway. "Créanme que no es porque no las buscamos. Estuvimos prácticamente en todos los puntos de suministro de municiones ubicados entre la frontera kuwaití y Bagdad, y simplemente allí no están". El subsecretario de Defensa, Paul Wolfowitz, después de insistir durante meses en el grave peligro que entrañaban para EE.UU. y el mundo las armas biológicas y químicas de Hussein, acaba de confesar a la revista Vanity Fair: "La verdad es que por razones que mucho tienen que ver con la burocracia del gobierno estadounidense, la única cuestión en la que todos podían estar de acuerdo era la supresión de las armas de destrucción masiva como la razón central" de la invasión a Irak. O sea, que todo fue una excusa para la invasión. Bush, Blair y Aznar están siendo acusados de mentirosos por sus propios parlamentos. Con toda razón le llaman la “guerra de mentiras”.

Lo más grave es que se han usado armas de destrucción masiva en la invasión a Irak: la aviación atacante arrojó sobre Irak más de 240.000 bombas de "racimo" que segaron la vida de miles de civiles. Está confirmado que se ha utilizado armamento de uranio empobrecido por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña en la invasión a Irak y por tanto ha sido una violación flagrante de la resolución de Naciones Unidas que clasifica ese tipo de armamento como de “destrucción masiva ilegal”. El uranio empobrecido contamina la tierra y el aire y causa daños irreparables a la salud, fundamentalmente cánceres, leucemias y malformaciones congénitas, tanto a la población civil afectada como a las tropas que las utilizan, lo que se ha llamado como el “Síndrome de la Guerra del Golfo”, y que incluye dolores crónicos musculares, fatiga y pérdida de memoria, deterioro del sistema inmune y muerte. Lo reconoce un portavoz oficial del Comando Central estadounidense: “tan solo los aviones de combate tipo A-10 Warthog (utilizados en muchos de los ataques contra edificios públicos de Bagdad) dispararon 300.000 proyectiles de uranio empobrecido”. Y el ex coronel estadounidense Doug Rokke, ex director del proyecto uranio empobrecido del Pentágono, declaró abiertamente: “El uso de  uranio empobrecido es un Crimen de Guerra. Hay que hacer una valoración moral en esta cuestión: esta guerra era por la [supuesta] posesión de Iraq de armamento de destrucción masiva, sin embargo, nosotros estamos utilizando armas de destrucción masiva. Estos dobles raseros son repugnantes [...] El personal militar de una nación no puede contaminar deliberadamente ninguna otra nación causando daños a personas y al medioambiente y después ignorar las consecuencias de sus acciones. Hacerlo así es un Crimen contra la Humanidad. Debemos hacer lo correcto: prohibir el uranio empobrecido. No podemos usar munición que dejan detrás una tierra devastada por los residuos tóxicos ni matar indiscriminadamente. Esto equivale a un Crimen de Guerra. [...] EEUU y Gran Bretaña deben reconocer las consecuencias inmorales de sus acciones y asumir la responsabilidad que les corresponde en el cuidado médico y en reparar el medio ambiente". Jay Shaft entrevistó públicamente, el 5.5.2003, a un coronel del ejército de EEUU del Comando de Operaciones Especiales que admitió que “Estados Unidos y Gran Bretaña habían lanzado en Irak 500 toneladas de municiones de uranio empobrecido y que las bombas GBU-28 Blue 113 de 5000 toneladas contenían uranio empobrecido en sus ojivas”.

Perdonen que les diga, pero después de tanta tralla que nos han dado y tanta mentira que nos han metido con el tema de la invasión a Irak, hay que seguir hurgando. Da igual que los oficiales medios de comunicación y sus “dirigentes” hayan decretado que el asunto “ya está terminado”, que “este asunto ya no es actualidad”, “que ya no hay guerra”.

Y, bueno, esto es lo que hay: ni aparecen las armas, ni el mundo es más seguro, ni los iraquíes viven mejor.

¿Y a ustedes, cómo se les quedó la cara?...

d.t.

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