Septiembre-2006

 

11-S: cinco años de maldición para el mundo

 

Hace cinco años del atentado contra las Torres Gemelas de Nueva York. Fecha fatal para Estados Unidos y para todo el mundo. Tras la locura de un grupo terrorista, las locuras del gobierno norteamericano.

“Los terroristas se parecen entre sí: los terroristas de estado, respetables hombres de gobierno, y los terroristas privados, que son locos sueltos o locos organizados…Y todos actúan en nombre de Dios, así se llame Dios o Alá o Jehová. ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando que todos los terrorismos desprecian la vida humana y que todos se alimentan mutuamente?...y siempre son civiles quienes ponen los muertos”.  (*)

 

Puzzle de la maldición:

En pro de la seguridad, el gobierno norteamericano ha conseguido un mundo más inseguro y conflictivo.

Bush erigió a Estados Unidos como gendarme del universo, se arrogó el derecho a la “guerra preventiva” y proclamó una cruzada mundial contra el terrorismo mundial, que, por cierto, aún está por definir. Estados Unidos ha creado “su lista oficial de terroristas” y la maneja a su antojo.

Los desastres se encadenaron: la guerra contra Afganistán, la invasión y destrucción de Irak, el debilitamiento del orden internacional, el recorte de libertades y derechos en nombre de la seguridad, el empleo de la fuerza por encima de la persuasión, los abusos de Abu Graib o Guantánamo, las cárceles secretas, el desprecio a los Tratados y Organismos Internacionales,…

Lo cierto es que Bush se encontró con una excelente oportunidad para conseguir el control del tesoro más preciado: las principales reservas de petróleo del mundo. Las multinacionales norteamericanas ansiaban el gas y petróleo afgano y el petróleo iraquí. El precio del barril que antes del 11-S valía unos 26 dólares, hoy se mueve en torno a los 70 y está afectando a la economía mundial.

En Al Qaeda se multiplicaron los suicidas dispuestos para atentar (Madrid, Londres, Bombay,…). Las amenazas y el miedo siguen presentes.

Miles de bombas cayeron sobre Afganistán matando a miles de mujeres y niños inocentes, pero sin conseguir el objetivo principal que motivó la invasión: la detención de Bin Laden. La guerra sigue viva en Afganistán y allí permanecen las fuerzas de ocupación y los ataques y las muertes.

Basada en una sarta de mentiras y desoyendo al resto del mundo, Bush organizó la invasión de Irak, donde las fuerzas invasoras han utilizado armas de destrucción masiva matando a decena de miles de civiles, además de utilizar métodos reprobables de torturas e ignominia. Actualmente los muertos diarios se cuentan a decenas y está declarado el “estado de emergencia nacional”.

Afganos e iraquíes están pagando crímenes que no cometieron.

Los pupilos de EEUU han estado a la altura. Por una parte Israel, que ha aprovechado las circunstancias para masacrar al pueblo palestino, destruir sus ciudades y apropiarse de su territorio. Recientemente se atrevió también a bombardear el Líbano, ocasionando miles de víctimas inocentes y destruyendo 10.000 viviendas. Israel ha salido del Líbano, pero sigue con su invasión y masacre del pueblo palestino.

Por otra parte Gran Bretaña, máximo representante norteamericano en Europa, apoya fielmente todas las barbaries de Bush y las respalda política y militarmente. La justicia británica ha dado varios varapalos a Blair por sus medidas antiterroristas que violan la Convención Europea de Derechos Humanos.

¿Cómo es posible que se sigan exterminando países impunemente?

En la lista norteamericana de terroristas caben todos cuantos ese gobierno decide (Al Qaeda, talibanes, Hezbolá, Hamas, chiítas, grupos guerrilleros como las FARC,…). En su epígrafe “Eje del mal” incluye a los países molestos y “peligrosos” (Irán, Irak, Afganistán, Corea del Norte, Siria, Cuba, Venezuela,…). Estados Unidos es quien maneja el peligrosímetro universal.

 

Estados Unidos es menos fuerte que hace cinco años, porque es menos respetado.

El Tribunal supremo de EEUU sentenció que Bush se había excedido en sus atribuciones al crear tribunales militares para los detenidos en Guantánamo.

Un informe del Senado de EEUU descarta la existencia de armas de destrucción masiva en Irak y toda conexión de Saddam Hussein con Al Quaeda (motivos principales de la invasión).

El Parlamento Europeo condenó los vuelos ilegales de la CIA por territorio europeo transportando sospechosos de terrorismo.

Bush tuvo que reconocer el escándalo de las torturas de su ejército en Abu Ghraib: “ha sido uno de los mayores errores en Irak”. A los horrores les llaman “errores”.

George Bush reconoció que la CIA ha recurrido a cárceles secretas y desapariciones forzosas. Amnistía Internacional exige juicios legales para los detenidos.

La ONU y el Parlamento Europeo han requerido repetidamente el cierre de la prisión ilegal de Guantánamo.

Soldados de las fuerzas invasoras han reconocido la utilización en Irak de armas de destrucción masiva (bombas de racimo, uranio empobrecido, fósforo blanco,…)

Amnistía Internacional ha denunciado que las fuerzas multinacionales en Irak "cometieron abusos graves contra los derechos humanos, que constituían crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad".  

La Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha pedido a Estados Unidos abolir por completo la detención secreta de supuestos terroristas por parte de la CIA.

Acaban de publicarse documentos judiciales que revelan sobornos de algunas empresas,  como Philip Bloom, a funcionarios y militares estadounidenses para obtener contratos de reconstrucción en Irak. Se cuentan otros 70 casos de acusaciones criminales.

El diario Boston Globe citaba a investigadores del Congreso en estos términos: “constructores estadounidenses estafaron cientos de millones de dólares de los fondos destinados a Irak”.

La prensa norteamericana ha denunciado que Estados Unidos está enviando enfermos mentales a luchar a Irak, violando leyes aprobadas por el Congreso en 1997.

Todo, absolutamente todo, había sido negado anteriormente y justificado ante la opinión pública. Pero el tiempo, que lo borra todo, no ha podido borrar tantas mentiras.

 

El DES-ORDEN  mundial es manifiesto.

Bush aterrado vomita miedo para su país: “Seguimos en guerra, las amenazas terroristas permanecen, Bin Laden y sus aliados terroristas dejaron en claro sus intenciones tanto como lo hicieron antes que ellos Lenin y Hitler…”

Las Naciones Unidas, como dice Galeano, recomiendan pero no deciden. Cuando deciden, la Casa Blanca impide que decidan, porque tiene derecho de veto. La Casa Blanca ha vetado, en el Consejo de Seguridad, cuarenta resoluciones que condenaban a Israel.

Israel se ha permitido seguir bloqueando Líbano durante un mes después de la resolución 1701 de la ONU y no ha pasado nada. Continúa su genocidio en Gaza y Cisjordania y no pasa nada.

Ha sido más fácil para la ONU adoptar medidas contra el terrorismo, que contra el hambre cuyas víctimas se cuentan por millones. Nos empeñamos en empezar la casa por el tejado.

La Comunidad Europea demuestra cada día su falta de relevancia en el mundo actual, su falta de responsabilidad, le pesan sus abusos imperialistas del pasado, recomiendan pero no denuncian, protestan pero con sordina,…¡Maestros de la palabrería!...nada han hecho para prevenir y evitar agresiones como las de Israel en Líbano y Palestina. La inmoralidad goza de impunidad.

La desigualdad y la injusticia brillan a sus anchas. Los valores están establecidos: Un israelí muere por cada diez árabes que mueren. El jefe del Estado Mayor israelí ordenó destruir diez inmuebles o edificios libaneses por cada cohete de Hezbolá que alcanzara la ciudad de Haifa. También los nazis mataban diez civiles por cada soldado que le mataba la resistencia. Los vivos y los muertos tienen distintas categorías, ¿a cuántos equivalen las 3.000 víctimas de las Torres Gemelas?. En proporción a la población, los más de 250.000 civiles, en su mayoría mujeres y niños, muertos en Irak y Afganistán, equivaldrían a cuatro millones de estadounidenses.

La lucha antiterrorista dirigida desde Washington ha multiplicado los ataques terroristas (11.000 en 2005 que causaron la muerte de 14.600 personas). La guerra contra el terrorismo  sólo ha servido para destruir el orden jurídico internacional y promover una nueva carrera armamentista a nivel mundial. “Somos la única especie animal especializada en el exterminio mutuo. Destinamos dos mil quinientos millones de dólares, cada día, a los gastos militares. La miseria y la guerra son hijas del mismo papá: como algunos dioses crueles, come a los vivos y a los muertos. ¿Hasta cuándo seguiremos aceptando que este mundo enamorado de la muerte es nuestro único mundo posible? (*)

Mientras tanto las multinacionales ríen a carcajadas. Sólo 500 de ellas poseen más de la mitad de la riqueza de todo el mundo. Ellas dictan la política mundial y el comportamiento de gobiernos y ejércitos. Son el verdadero poder que mueve los hilos del planeta.

 

Por esto es que se espera, se “habla de”, se reclama, se exige otro mundo posible, otro Orden mundial de valores.

 

d.t.

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(*) E. Galeano