Diciembre-2006

 

¿Quién se anima a ir a Belén…?

 

¡Hay que ver lo que cambian las cosas…! Dicen que, en aquellos tiempos, José y María no encontraron habitación en las posadas de Belén… Y hoy, ¿qué se encontrarían?

Belén está en Cisjordania, es decir, en terreno ocupado…Allí lo que hay son tres campos de refugiados con más de 13.000 palestinos…¡Atrapados y refugiados en su propia tierra…!

Hoy los canallas asesinos no son el Rey Herodes, ni los romanos,… Son los judíos, es Israel, un país que se ha convertido en terrible invasor y cruel genocida.

La simbólica y esperanzadora “Estrella de Belén” ha sido reemplazada por la amenazante “Estrella de David”.

¿Alguien se anima a ir a Belén a cantar villancicos…? Pues, se llevaría una gran decepción… En Palestina hace tiempo que no hay Navidad, sólo hay pasión y muerte, una permanente “Semana Santa”.

 

En Belén ya no cantan…Apenas GRITAN, RECLAMAN, LLORAN…

Israel tiene a más de 11.000 prisioneros palestinos, muchos de ellos mujeres y niños…y 18 ministros y miembros del Parlamento…

Casi 4.000 palestinos asesinados en seis años de intifada, familias exterminadas…

Les han destruido centenares de casas, escuelas, universidades, centrales eléctricas, calles, huertos y plantaciones de cítricos…

Israel asfixia y hunde a la población palestina: los tiene cercados y controla el tráfico en las fronteras, tanto humano como de mercancías, el agua, la electricidad, la gasolina…, en una palabra, la economía palestina. Se negocia con la miseria. Las prioridades palestinas, las necesidades básicas del pueblo palestino, se han convertido en bazas políticas para Israel, para Estados Unidos y lamentablemente también se les ha unido Europa creando esta terrible situación: si el pueblo palestino quiere comer, a cambio tiene que renunciar a sus reivindicaciones y derechos,   tiene que prostituir sus ideales para sobrevivir.

Palestina permanece en estado de sitio, sometida a un asedio agobiante. Sólo tiene dos opciones: o acepta la voluntad de Israel y renuncia a sus derechos, o la rechaza y resiste convirtiéndose ante los ojos del mundo en obstáculo para la paz.

Israel no tiene prisas, porque cada día que pasa Cisjordania se va haciendo más israelí y menos palestina, porque Israel sigue engrosando sus colonias.

Palestina es un campo de concentración. Israel ha recreado Auschwitz, están sometiendo al pueblo palestino a un holocausto similar al que sufrieron los judíos. Las imágenes se suceden, todas son iguales. Los cuerpos bombardeados, ametrallados o tendidos en el suelo tras el único y limpio disparo de un tirador de élite. El niño asesinado en la calle, aún aferrado a la galletita que llevaba en la mano; el joven arrestado, esposado, desnudado y ejecutado; los cuerpos de hombres y mujeres sacados de entre los escombros; los de bebés que apenas se distinguen entre los brazos de quienes les lloran con la ira, la impotencia y el dolor inmenso de un pueblo que sufre mucho más de lo que nunca seremos capaces de imaginar. Las vidas de los palestinos pertenecen al Ejército israelí, como antes pertenecieron las de los judíos a la GESTAPO y SS nazis.

El pueblo elegido de la Biblia se queda esta vez al otro lado de los muros que levanta; de los muros donde lenta pero enérgicamente se abre paso el genocidio.

 

La llamada Comunidad Internacional es CÓMPLICE de la situación trágica y de indefensión de Palestina y también de la impunidad absoluta de Israel.

Repetidas veces Israel ha lanzado ofensivas sobre Gaza, apenas unas horas después de que la Asamblea de la ONU adoptara una resolución condenatoria de las operaciones militares israelíes en esa zona. Repetidas veces también las resoluciones condenatorias del Consejo de Seguridad no han salido adelante por el veto exclusivo de Estados Unidos.

El 9 de julio-2004 el Tribunal Internacional de Justicia dictaminó que Israel debe desmantelar el Muro ilegal que está construyendo en los territorios palestinos ocupados, y debe devolver las propiedades palestinas confiscadas y pagar compensaciones por los daños. El Tribunal también dictaminó que todos los Estados deben abstenerse de reconocer y apoyar el mantenimiento del régimen del Muro de Israel. El 2 de agosto-2004 la Asamblea de la ONU solicitó al Secretario General un “Registro de Daños” causados por el Muro. Esa ha sido toda la respuesta que ha dado la ONU y todavía, después de dos años, no han realizado el cálculo de daños.

La ingenua Europa se niega a admitir que Israel es un hecho colonial y a obrar en consecuencia. Intenta olvidar y desviar el origen del conflicto. Si quiere la paz hay que reconocer las causas de la guerra y tomar el camino para desactivarlas. No puede haber negociación mientras Israel siga oprimiendo al pueblo palestino. Europa calla ante el horror y pide a Israel que se contenga un poquito y a Palestina que sufra sus muertos en silencio.

El pasado 7 de septiembre la presidencia de la Unión Europea se limitó a manifestar su “preocupación” por la licitación de Israel de otras 690 viviendas nuevas en los asentamientos de Cisjordania. ¿Acaso el llevar a cabo nuevos asentamientos no es una violación de la ley internacional, art. 49 de la IV Convención de Ginebra?

El pasado 27 de septiembre-2006, un relator especial de Naciones Unidas, John Dugard, presentó un informe explícito:

Hace responsable al Cuarteto reunido en Madrid (Israel, Estados Unidos, Unión Europea y la propia ONU) de suspender las ayudas a la población palestina. Los palestinos están siendo castigados por haber elegido democráticamente una opción de gobierno que resulta inaceptable para Israel, EEUU y la Unión Europea. Por primera vez en su historia, las instituciones mundiales castigan con sanciones económicas a un pueblo que sufre la ocupación, aunque dicen que el fin de ese Cuarteto es impulsar el proceso de paz palestino-israelí.

Lo que Israel ha presentado como “daños colaterales” a la población civil son realmente asesinatos indiscriminados prohibidos por el derecho internacional.

El llamado “Muro de seguridad” edificado por Israel impide que los habitantes palestinos tengan acceso libre a los hospitales, escuelas, centros laborales y terrenos agrícolas, por lo que muchos agricultores han abandonado sus tierras. Esto ha desembocado en una nueva categoría de desplazados. En otros países eso sería descrito como limpieza étnica, pero la “corrección política” prohíbe tal lenguaje cuando involucra a Israel.

Si la ONU sigue sin actuar, no deberá sorprenderse de que los pueblos del mundo no crean que está comprometida sinceramente con los derechos humanos…

Estados Unidos protege absoluta e interesadamente a Israel. Y los imperios no tienen lenguaje sentimental ni respetan las leyes porque seguramente si las respetasen, no existirían. Los imperios sólo tienen intereses, ambiciones y un concepto de fronteras distinto y superior a los demás países; sus fronteras no son geográficas como las de los demás mortales, sino de seguridad, influencia y proyectos.

Sin los mil millones de dólares mensuales que recibe principalmente de EE.UU. y sin la protección de Naciones Unidas, Israel no podría ser, ni tendría razón de ser: desaparecería. Es artificial, es la mayor base militar y la mejor dotada y la más impune de todas las que Estados Unidos tiene repartidas en el Mundo.

A pesar de la decisión de la Corte Internacional de Justicia que en 2004 ordenó echar abajo el muro levantado por Israel y compensar a las comunidades afectadas, la construcción de la pared se ha acelerado. La ruta del muro se encuentra profundamente internada en el territorio palestino. Por si alguien no lo sabe, es el Banco Mundial el que está financiando la construcción de dicho muro.

 

Los GRITOS  y DENUNCIAS no cesan:

¿Por qué nosotros, los palestinos, deberíamos aceptar sin protestar y sin resistir el robo de nuestra tierra, la limpieza étnica de nuestros pobladores encarcelados en campos de refugiados abandonados, y la negación de nuestros derechos humanos más básicos?

¿No se dan cuenta de que todo aquel que desee la paz en Palestina y en la región debe dirigir sus palabras y sanciones al ocupante y no al ocupado; al agresor y al victimario, no a la víctima?

¿Por qué ha de reconocer Palestina a su ocupante y verdugo? "Nunca, ningún pueblo ha reconocido al ocupante, al invasor, salvo los colaboracionistas". ¿Por qué nos obliga a ello toda la Comunidad Internacional?

¿Cómo debemos llamar, si no son considerados criminales de guerra, a los líderes israelíes, que ordenan y supervisan las campañas genocidas contra civiles inocentes palestinos?

¿Es posible obligar mediante el hambre a todo un pueblo a someterse a una ocupación extranjera?. ¿Qué otra cosa están haciendo los gobiernos de Israel y de Estados Unidos, en estrecha colaboración con Europa?.

¿Por qué el discurso político de los europeos todavía está centrado sobre los crímenes contra los judíos de hace más de 60 años, al tiempo que permiten e incluso apoyan la perpetración del gran desastre que acontece en Palestina? ¿Por qué todos los políticos europeos guardan silencio sobre los crímenes que los israelíes cometen en Palestina?

¿Por qué los medios de comunicación silencian lo que pasa en Palestina, sobre los campos de concentración que son la Franja de Gaza y la Ribera Occidental? ¿Por qué nos llaman demagogos cuando hacemos estas preguntas…?

¿Por qué los israelíes tienen que invadir mi ciudad, mi barrio y matar a mi gente? ¿Por qué ocupan mi tierra? Si fuera tu ciudad ocupada, tu barrio asediado, tu gente asesinada, ¿no la defenderías?...

 

Adolfo Pérez Esquivel, premio nobel de la paz, confesaba públicamente:

“He señalado en forma reiterada, y sumado mi voz a muchas otras en el mundo, que el pueblo de Israel tiene derecho a su existencia; pero que también tiene los mismos derechos el pueblo palestino, hoy oprimido y masacrado por el Estado de Israel.

 Es doloroso tener que señalar los comportamientos aberrantes que el Estado de Israel viene cometiendo contra el pueblo palestino, atacando, destruyendo, oprimiendo y masacrando a la población, mujeres, niños, jóvenes, son víctimas de esas atrocidades que no podemos callar y debemos denunciar y reclamar ¡BASTA!

 Se derribó el Muro de Berlín, pero se levantaron otros muros como el que Israel levantó para dividir al pueblo palestino. Creyendo que eso les da más seguridad, por el contrario genera mayor enfrentamiento, dolor y división.

Pero los muros más difíciles de derribar son los que existen en la mente y el corazón, los muros de la intolerancia y el odio.

Los ataques, la destrucción y muerte en Gaza, Cisjordania y el Líbano y las amenazas permanentes a otros pueblos, han llevado al Estado de Israel a transformarse en un Estado terrorista, utilizando las torturas, los ataques a la población civil donde la víctimas son mujeres y niños. ¿Hasta cuando continuará esa política del terror?

Sabemos que no todo el pueblo de Israel está de acuerdo con la política de destrucción y muerte llevada adelante por el gobierno israelí, apoyado por los Estados Unidos y el silencio de los gobiernos europeos, cómplices del horror desatado en Medio Oriente. Están aquellos, tanto dentro de Israel y de Palestina, que desean el diálogo, la resolución del conflicto y el respeto a la existencia de los dos pueblos.

Eso es posible si existe la voluntad política y de los pueblos en lograrlo, con el apoyo de la comunidad internacional. Lamentablemente las Naciones Unidas han perdido presencia, coraje y decisiones para poder aportar a la solución del enfrentamiento entre los dos pueblos, situación que pone en serio riesgo la Paz mundial.

La ONU fue avasallada por las grandes potencias y la usan cuando responden a sus intereses y no a las necesidades de la humanidad. Es necesaria una reforma profunda y democratizar sus estructuras y hacerla más operativa y eficaz en bien de los pueblos…

Los responsables de la barbarie tienen que parar la locura en que se encuentran, sin salida alguna. Deben hacerlo en bien de los pueblos y la humanidad”.

 

 

Sinceramente, tengo serias dudas de que alguien tenga valor y vergüenza para ir estas navidades a Belén a cantar unos villancicos.

 

d.t.