Actualidad6 (Enero/2000)

Los pactos entre desiguales siempre favorecen a los más fuertes

CUMBRES/ SEATTLE

LOS PODEROSOS CELEBRAN SUS CUMBRES

El mundo ha asistido en los úlimos meses a una lluvia de CUMBRES en el Planeta.

Las ha habido de todos los colores: La CUMBRE DEL CLIMA en Bon, de ésas en las que los países fuertes suelen recordar al resto, que el Medio Ambiente anda mal pero que puede estar peor y que de momento no piensan cambiar de actitud. Rodeada de publicidad y expectativas llegó la CUMBRE IBEROAMERICANA en Cuba (¿Quedó alguien por tirar su dardito a Fidel Castro...?). No muy lejos de allí, en Bolivia, se celebraba simultáneamente otra CUMBRE DE MILITARES (CEA), ésta menos ruidosa pero más contundente, en la que se marcaban estrategias de actuación militar en A.L.. Poco después, comenzó la CUMBRE EUROPEA de la OSCE y aquí hubo menos dardos, porque al primer intento, Yeltsin pegó dos puñetazos en la mesa y dejó a todos plantados (No admitía ni siquiera alusiones a su guerra de Chechenia... los fuertes son los fuertes, ¿Oyó?). Han seguido otras como la de Helsinki, pero ha habido una Cumbre muy especial, muy peligrosa y muy rechazada, la CUMBRE DE LA OMIC en Seatle... (Es la Cumbre del Comercio Mundial, del control de todo el Comercio en el Mundo... y con las cosas de comer no se juega...). A esta Cumbre queremos decidarle nuestra referencia de actualidad.

SE ESCUCHÓ UN GRITO...

O cambiamos la OMC o nos libramos de ella", afirman los manifestantes de Seattle

Seattle, Estados Unidos.-

Alrededor de 2 mil policías controlan las manifestaciones que se realizan contra la Ronda del Milenio en la ciudad estadounidense de Seattle. La policía impide el ingreso de los manifestantes al centro de la ciudad en donde está ubicada la sede de la reunión.

El Alcalde de Seattle, Paul Schell, dijo que se usarán todos los medios para impedir las protestas contra la Organización Mundial del Comercio. Pese a que las protestas fueron anunciadas, su intensidad tomó por sorpresa a la policía, autoridades de Seattle y organizadores de la reunión.

La policía se enfrentó este miércoles a cerca de 16 mil personas que protestaban y pugnaban por entrar al centro de la ciudad. Mientras que otros manifestantes pedían respeto a los derechos laborales en el mundo.

Hombres y mujeres exigieron que los derechos de los trabajadores se incluyan en los acuerdos comerciales y pidieron cambios a la Organización Mundial del Comercio. Las organizaciones sociales dijeron "o cambiamos a la OMC o nos libramos de ella".

UNA POSTURA TEATRAL

CLINTON DEFIENDE A MANIFESTANTES PACIFICOS Y AL LIBRE COMERCIO

El presidente de EEUU subrayó que los manifestantes pacíficos que participaron en los actos de protesta contra la Organización Mundial del Comercio (OMC) y contra la globalización económica, actuaron "en la mejor tradición estadounidense".

Sin embargo criticó duramente a los violentos, cuyos actos motivaron que el alcalde de Seattle, Paul Schell, declarase el estado de emergencia y el toque de queda, y que el Gobernador de Washington, movilizase a la Guardia Nacional.

Para Bill Clinton, esos violentos "tenían más interés en armar una bronca que en lo que estaba pasando allí".

"Doy la bienvenida -agregó- a los que vinieron a manifestarse pacíficamente. A los que vinieron para romper cristales, dañar los comercios o impedir a la gente que fuera a las reuniones o hablase, a esos los condeno".

En los alrededores del hotel en que se aloja el presidente Clinton, se encuentan numerosos efectivos de la Guardia Nacional, vestidos con chaqueta militar, casco y máscara antigas, dispuestos a intervenir si los manifestantes intentan traspasar las áreas designadas como restringidas para las protestas.

También defendió el libre comercio ante su audiencia, a los que aseguró su convencimiento en que, tras 50 años de pertenencia de EEUU al sistema de comercio global, el resultado es un beneficio.

 

UN ESCENARIO

Una ciudad con carácter

La personalidad de la ciudad de Seattle explica también que se haya convertido en el escenario de la mayor protesta en Estados Unidos en los últimos cuatro años.

Si Seattle es la cuna de empresas multinacionales como el gigante de la aeronáutica Boeing, la empresa de software de Bill Gates, Microsoft, la librería virtual Amazon y la cadena de cafeterías Starbucks, también es una ciudad joven, abierta, multirracial, progresista.

Aquí nació el movimiento grunge, la apuesta juvenil por una forma de vestirse y comportarse tan desenfada que roza con el desaliño. Las escenas de enfrentamientos entre policías y manifestantes de ayer, insólitas últimamente en un Estados Unidos donde reina la prosperidad económica y una cierta tregua racial, fueron tanto una despedida del siglo XX como una aperitivo de los conflictos del siglo XXI.

En estos tiempos de la revolución digital y la comunicación a través de la red Internet, el libre comercio sigue levantando muchas ampollas entre los que se oponen al sistema establecido.

 

¿UN AVISO HISTÓRICO?

Dicen que el siglo XXI no comenzó el 9 de noviembre de 1989, con la caída del Muro de Berlín. Tampoco empezará el primero de enero del año 2000. El nuevo siglo nació el 30 de noviembre de 1999 con la revuelta de los globalizados en Seattle, Washington.

El boicot a la inauguración de la cumbre de la Organización Mundial del Comercio (OMC), protagonizada por 50 mil manifestantes, no es la última protesta de los olvidados de la tierra, sino el gran estreno en "sociedad" de la resistencia mundial a un modelo de globalización a cargo de coaliciones transnacionales. Ecologistas, granjeros del Primer Mundo, sindicalistas, homosexuales, ONGs de promoción al desarrollo, feministas, punks, activistas de derechos humanos, representantes de pueblos indígenas, jóvenes y no tan jóvenes, provenientes de Estados Unidos, Canadá, Europa, América latina y Asia, emprendieron una protesta pacífica en contra de la nueva Babilonia.

Más allá de su diversidad nacional o sus diferencias políticas, el conjunto de los manifestantes comparte su rechazo a la consigna de "Todo el poder a las corporaciones transnacionales" presente en la agenda del libre comercio. Consideran que, detrás del culto al Dios-Mercado-creador-de-la-sociedad-del-futuro se esconde una coartada ideológica que pretende limitar las conquistas sociales, los niveles de bienestar, los estándares ambientales y los márgenes de intervención de políticas nacionales, en beneficio del gran capital financiero.

Hace tiempo comenzaron los avisos: Protesta de un agricultor francés destruyendo un establecimiento de MacDonalds; en la India, centenares de campesinos quemaron los campos donde Monsanto experimenta con algodón trasgénico y otros miles de campesinos tomaron las instalaciones de la comercializadora de semillas Cargill. Organizaciones indígenas de América del Sur han ganado demandas legales en contra de la pretensión de patentar formas de vida. Centenares de personalidades y organizaciones han participado en los encuentros contra el neoliberalismo convocados por el zapatismo.

 

ALGUNOS ASUNTOS DE FONDO

La vida cotidiana de la mayor parte de los habitantes del planeta se ve cada día más afectada por el comercio internacional. Mucha gente lo ignora, pero lo que come, lo que cuestan las camisas o los medicamentos, el mismo hecho de tener o no un trabajo, la cantidad de bancos a su disposición, la libertad de los agricultores y las subvenciones que ofrecen los gobiernos son factores en los que inciden las normas del comercio.

Ya son 134 los países miembros de la Organización Mundial del Comercio (OMC), el poderoso organismo que regula los asuntos relacionados con el comercio. Estos países generan el 90 por ciento del comercio mundial

La regulación del comercio va ampliando áreas: La reducción de aranceles de importación, la agricultura y servicios como la banca y los seguros, la propiedad intelectual, la seguridad alimentaria, las inversiones exteriores, el medio ambiente y la política de competencia.

La OMC también constituye una poderosa Corte judicial que dirime disputas comerciales y aplica sanciones sobre los que incumplen las normas establecidas.

El comercio global ha crecido 12 veces desde el establecimiento del primer organismo comercial, en 1948. La proporción del comercio en el total de la producción se ha visto incrementada en todas las regiones del mundo, excepto en África y en América Latina. Europa Occidental, Norteamérica y Asia encabezan esta lista. Sin embargo, son los países industrializados, que tienen más productos a ofrecer en el mercado internacional, los que más se han beneficiado. Según un informe conjunto sobre el acceso al mercado redactado por la OMC y la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), en 1997 Canadá, la Unión Europea (UE), Japón y EEUU totalizaban casi dos tercios de las exportaciones mundiales. En cambio, cuatro países del Sur considerados como grandes exportadores -Corea del Sur, China, Malaysia y Brasil- representaban solamente el 7,8 por ciento del total.

Los países menos desarrollados, que albergan al 10 por ciento de la población mundial, sólo cuentan con el 0,3 por ciento del comercio mundial, la mitad del porcentaje que les correspondía veinte años atrás.

Una de las razones que explican que la liberalización del comercio no ha beneficiado a los países en desarrollo tanto como se esperaba es que los países industrializados se han protegido contra las exportaciones particularmente dinámicas de algunos países del Sur, como las de textiles y ropas, productos agrícolas, calzado, acero, consumos electrónicos y materias primas procesadas.

Las ventajas de integrarse en la economía mundial y de aumentar la importancia del mercado no están en discusión, al menos entre los gobiernos miembros de la OMC. Lo que se halla sobre la mesa es el precio al cual deben integrarse las economías en desarrollo.

Pero las realmente poderosas son las grandes corporaciones (o Grandes empresas Multinacionales o Transnacionales). Las corporaciones transnacionales (CTN o TNCs) controlan el 70 por ciento del comercio mundial y el 80 por ciento de todas las inversiones exteriores.

Las corporaciones defienden sus intereses en la OMC a través de grupos de presión bien organizados y con amplia capacidad de medios.

CRECEN LAS DENUNCIAS

Muchas organizaciones no gubernamentales (ONG), tanto en el Norte como en el Sur, han iniciado campañas contra la nueva ronda. Denuncian que la OMC impulsa la liberalización del comercio sin tener en cuenta su impacto social y medioambiental y tiende a servir a los intereses de las corporaciones más que a las necesidades de la población mundial.

Otra temática importante para la Ronda del Milenio es hasta qué punto los países están dispuestos a comprometer sus soberanías nacionales en sectores como la salud, el medio ambiente y la cultura.

La problemática para los próximos años es cómo convertir el comercio "en un instrumento que promueva la convergencia de los niveles de desarrollo y los niveles de vida entre los diversos países y pueblos de toda la Tierra, y no un instrumento para ampliar las crecientes desigualdades actuales."

En definitiva, se trata de permitir o no que se legalice, se institucionalice, se admita oficialmente como un valor, lo que siempre fue un principio de salvajismo: QUE EL PEZ GRANDE SE COMA AL PEZ CHICO.

En esa linea iba el LLAMAMIENTO de artistas, universitarios, sindicalistas y responsables de asociaciones contra la mundialización (23-24 de octubre de 1999):

La internacional del capital triunfa. La de los seres humanos aspira a nacer.

Cada día que pasa, el mercado toma el control de la vida. Organiza el trabajo, fija los salarios, traslada las fábricas, decide sobre lo que se bebe, se respira o se come. Cercena los progresos sociales, elimina las diferencias, destruye servicios públicos, ahoga la democracia y el derecho de los pueblos a disponer de sí mismos.

Cada vez más, se acelera la globalización sin que ninguna institución democráticamente elegida lo haya decidido. El próximo ciclo de negociaciones de la Organización Mundial del Comercio amenaza con provocar una nueva y vertiginosa aceleración de ese proceso. Si su calendario y su agenda se mantienen, no quedará pronto casi nada de todo lo que han permitido conquistar siglos de luchas políticas y sociales.

En nombre de la libertad de comercio, nos habrán ahogado la Libertad. Y sin embargo, la internacionalización de las economías, de las culturas, de las ideas, de los pueblos, si fuera orientada dentro del respeto de las soberanías, del medio ambiente y de las conquistas sociales y bajo el control de instancias democráticas, enriquecería considerablemente a la humanidad.

CONCLUSION

Invitamos a todas las personas interesadas a profundizar en el tema de la OMIC y su llamada "Libertad de Comercio" y concluimos, utilizando un comentario de Pascual Serrano:

Las masivas protestas en la ciudad norteamericana de Seattle ante la celebración de la Ronda del Milenio organizada por la Organización Mundial del Comercio (OMC) demuestran que los ciudadanos comienzan a entender dónde se encuentran las causas de la pobreza en el mundo.

Frente a los frecuentes mensajes vacíos de análisis sobre las estremecedoras situaciones de hambruna y muerte en tantos países del mundo difundidos en medios de comunicación y utilizados por algunas ONG´s, va siendo hora de que los ciudadanos se pregunten el por qué de esa situación y los medios para luchar contra ella.

...Las decenas de miles de manifestantes de Seattle, el millar de organizaciones que se han posicionado frente a la Ronda del Milenio y los colectivos que se han lanzado a denunciar lo que allí se negociaba, estaban poniendo el dedo en la llaga de las razones por las que llegamos al fin del milenio con un mundo en el que trescientas personas con residencia en Suiza acumulan una fortuna de casi 250 mil millones de dólares estadounidenses, un tercio de la deuda externa de toda Latinoamérica.

El proceso de concentración empresarial que se está produciendo en el mundo en nombre del libre comercio ha permitido que hoy doscientas empresas multinacionales controlen la economía mundial en nombre del libre comercio. Ellas son las que manejan los mercados, los precios de los productos, el suministro de las materias primas, las cotizaciones en Bolsa. Si un gobierno les es hostil le hacen caer abandonando todas sus inversiones y dejando en la calle a miles de trabajadores. Son esas multinacionales y las instituciones en las que se apoyan -como OMC, Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial-, las que deciden cuál es el precio del café que garantizará o condenará a la pobreza a muchos países de Latinoamérica, el del cacao, que decidirá lo mismo en Africa, las que financian ejércitos privados o gobiernos corruptos en Colombia o Guinea Ecuatorial para mantener sus intereses petroleros, o las que ponen precio a las medicinas contra el SIDA que deberían salvar la vida de tantos enfermos africanos. Son esas empresas las que promueven alimentos transgénicos que les aseguren a las firmas multinacionales el control de todos los cultivos porque son quienes poseen la patente de las semillas. Son ellas y los gobiernos que les apoyan y ellas financian quienes sentencian bloqueos económicos a los países díscolos (Iraq o Cuba) para derribar gobiernos y premian a los sumisos (Arabia Saudí o Marruecos), aunque estos sean menos democráticos.

Y si a alguien le parece que se trata de cuestiones lejanas que no le afectan a su vida diaria, sólo recordar que es el "libre comercio" el que busca eliminar el billón de pesetas de ayuda a la agricultura que recibe España de la UE.

Lo que la ciudadanía mundial se juega en los acuerdos que se negocian en foros como la Ronda del Milenio de Seattle es la victoria de la democracia y el desarrollo, o la victoria del dinero y de la muerte.

Pero en contra de lo que pueda parecer, los ciudadanos del mundo, del cualquiera que sea nuestro país, tenemos mucho que hacer y decir por lejos que parezcan esas decisiones. Estamos todavía a tiempo de que sean los gobiernos, elegidos por los pueblos, los que definan las reglas del juego y no las empresas mundiales. Eso es lo que debemos exigirles, que sean los gobiernos, los parlamentos, las organizaciones sociales democráticas las que definan cómo se organiza el futuro, cómo se protege el medio ambiente, cómo se distribuye la riqueza, cuáles deben ser las condiciones laborales mundiales. Hoy más que nunca el mundo viaja.