Noviembre-2007

 

Los poderosos no gastan tiempo en palabras

 

Ellos prefieren métodos más primitivos y salvajes: los bombardeos les resultan más rápidos y eficaces que los diálogos y las diplomacias.

Así se explica que las mayores partidas dedicadas a la investigación estén destinadas para ingeniar nuevos y más terribles armamentos.

Las Asambleas de la ONU, las Cumbres Internacionales y el Derecho Internacional les traen sin cuidado, aunque las utilizan para buscar apoyos de otros gobiernos y para lavar la imagen ante la ciudadanía del mundo.

Cualquiera puede abrir un periódico y comprobar la cantidad de conflictos que marcan la actualidad mundial. La condena a Oriente le ha venido por su petróleo, que necesitan los poderosos del mundo occidental.

 

La desgracia de Afganistán fue siempre su situación estratégica en Oriente: interesó al imperio británico, al ruso y finalmente al norteamericano. Es la zona ideal para el trazado del gran oleoducto. Desde el exterior se han provocado guerras internas para hacer ingobernable el país y debilitarlo. Se ha creado y alimentado al demonio talibán, para justificar intervenciones extranjeras. El 11-S abrió las puertas a toda una corriente de salvajadas que no cesan. Hasta la OTAN está allí disparando.

Las víctimas civiles se cuentan por millares… En ello siguen.

 

Limítrofe con Afganistán está Pakistán. La segunda nación musulmana más poblada tras Indonesia, uno de los 50 estados más pobres del mundo, pero con una gran diferencia: posee el arma nuclear. El único país musulmán autorizado por Estados Unidos para tener armas nucleares, en pago a su estrecha colaboración.

Allí se encuentran también fuerzas de la OTAN.

Lleva 60 años bajo la ley marcial. La población civil está cada día más harta. Pero su hartura la silencian a balazos. Las acciones militares del Ejército estadounidense desde Afganistán han causado numerosas víctimas civiles y han acentuado los sentimientos antiestadounidenses en los civiles. En las filas del Ejército, crece la percepción de estar librando una guerra injusta al servicio de EEUU.

El terremoto del 2005 en la Provincia Frontera del Noroeste, que causó 87.000 muertos y dejó a tres millones de personas sin casa, azuzó la popularidad de las grupos humanitarios islamistas, que conforman ahora la llamada resistencia.

 

La gran burla del nuevo siglo: la invasión de Irak.

Lo prometimos desde el primer día en que nos sentimos burlados. ¡No lo olvidaremos!. No callaremos ni un solo mes. Ahí permanece la vergüenza ante los ojos de la ONU y del resto del mundo. ¡Bochornoso!

Nadie mejor que Layla Anwar para seguir informando desde terreno iraquí:

         Un amigo que está muy implicado en una organización internacional, me dijo que la cifra oficiosa de huérfanos iraquíes es de cinco millones. No tengo forma de verificar esa cifra pero no me sorprende.    

         ¿Quién les recordará a esos huérfanos su árbol familiar? ¿Quién les contará historias sobre sus padres, sus abuelos, tíos, tías, primos, parientes…    

         ¿Quién les alimentará? ¿Quién les cuidará? ¿Quién les mantendrá? ¿Quién les enseñará a dibujar árboles? ¿Quién les recordará sus orígenes?    

         Miles de ellos están creciendo en medio de las calles, en los vertederos de basura, durmiendo en pandillas, en algún rincón, en algún edificio ruinoso, en algún orfanato, sometidos a abusos, abandonados, traumatizados de por vida…   

         Y si llegan a hacerse adultos, eso si no se suicidan antes o se fríen el cerebro a base de drogas y terminan encarcelados en alguna prisión por algún robo insignificante… o atrapados en alguna red de pederastas, o ven la historia de su vida escrita en algún burdel a manos de algún adulto pervertido… ¿qué les dirán?           Hay también cientos de otros niños iraquíes pudriéndose en prisiones locales, bajo el pretexto de haber ayudado a la “resistencia”. Se cree que hay unos 220 niños prisioneros en las prisiones del gobierno iraquí. Yo digo que eso es una mentira. Multipliquen ese número por tres, al menos.        

         Se ha convertido también en algo normal presenciar cómo un hombre armado de alguna milicia se presenta en un hospital con algún niño prisionero enfermo (a veces menor de 12 años) y los doctores tienen que tratarle sin hacer ninguna pregunta. A varios de esos niños se les han diagnosticado enfermedades de transmisión sexual.       

         ¿Les gustaría ver a sus propios niños en una situación parecida?      

         Pues, ahí tienen a los huérfanos, a los niños prisioneros y también hay otra categoría, los traumatizados de por vida, sin posibilidad de ayuda alguna.     

         Decidme, oh vosotros, civilizados, ¿cómo dibujarán esos niños un Árbol Familiar? ¿Qué dirán? ¿Nuestro árbol familiar ha sido bombardeado, violado, torturado, asesinado, encarcelado, destrozado y exiliado en nombre de la Democracia? ¿O se quedarán tan sólo mirándoles fijamente a los ojos y señalándoles con sus dedos?.

 

Limítrofe con Irak se encuentra Turquía. El presidente norteamericano citó al primer ministro turco, Tayyip Erdogan, a la Casa Blanca. Le pidió que se pensara bien lo del ataque a las bases rebeldes kurdas en el norte de Irak, y le reafirmó el apoyo estadounidense en su lucha contra el ilegal Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK). Le aseguró que los rebeldes kurdos son también enemigos de Estados Unidos y le prometió ayuda para combatirlos.

Turquía es un  crucial aliado de EEUU en Oriente Medio, una de sus principales bases de operaciones logísticas.

Turquía ha bombardeado en estos días localidades kurdas del norte de Irak.

 

Luego tenemos a Palestina. Como dice Jalid Amayreh, “los nietos del Holocausto han convertido Gaza en otro Ghetto de Varsovia”.

Mientras el mundo se limita a mirar pasivamente, Israel sigue perfeccionando su estrangulamiento de los 1,4 millones de civiles de la Franja de Gaza. Ahora les ha cortado el combustible entre un 25 y un 40%, pese a la prohibición del Fiscal General del Estado. Les hunden sus viviendas, les bombardean sus cosechas, fábricas, escuelas y hospitales. Les envenenan el agua. Los encierran con muros. Todo ello a pesar de estar prohibido por el Derecho Internacional y condenado por varias resoluciones de la ONU.  Israel no cesa de hacer salvajadas en la tierra palestina que han invadido. Se sienten fuertes con su aliado y guardián norteamericano.

¿Hasta dónde podrá llegar la ignominia por parte de Israel?

 

En nuestra sociedad militarizada florecen las empresas de mercenarios (llamadas “empresas de seguridad”). Las grandes potencias contratan su canallesca mano de obra. Así el país agresor no se responsabiliza por los actos de las empresas de seguridad contratadas y no tiene que responder ante tribunales de justicia nacionales o extranjeros.  Por otra parte, las bajas en las filas mercenarias pasan inadvertidas, por lo tanto no provocan reacciones sociales o costos políticos incómodos.

Son empresas que gozan de inmunidad diplomática y de impunidad. Una norma de 2004, dictada por el director de la Autoridad Provisional de la Coalición ocupante, L. Paul Bremer, coloca a las empresas de seguridad privadas fuera de la legislación iraquí, lo que las exonera de todo proceso judicial en este país.    

El negocio es tremendo: Se trata de miles y miles de millones de dólares (100.000 millones de dólares anuales).

Numerosas son las contratadas por Estados Unidos para Irak (más de 20.000) y otras misiones internacionales: Blackwater, Vinnell Corp, Custer Batle, Armor Group, Kroll Security International, Global Risk Strategies, Meteoric Tactical Solutions, Trig Guard Force, Halliburton, Dyncorp,… (Es ilustrativo en este tema el libro La Biblia de Barro de Julia Navarro)

 

Y en todos estos conflictos de Oriente aparece un elemento repetido: la presencia de Estados Unidos, sí, sí, ese país que dicen ser el paladín de la democracia.

Lo peligroso de la ley de la selva es que TODO VALE. Todo y sólo es cuestión de fuerzas. La dignidad y los valores de las personas no pintan absolutamente nada.

El dato de Human Rights Watch (HRW) lo confirma: Entre 200.000 y 300.000 niños soldados son reclutados a la fuerza para la guerra en el mundo.

Jo Becker, de HRW, ponía un ejemplo: “militares están literalmente comprando y vendiendo niños para completar las tropas de las fuerzas armadas birmanas”.

 

Los interrogantes están ahí: ¿Cómo hablar de paz al mismo tiempo que se gasta más dinero en armas? ¿Cómo se pueden compatibilizar propuestas de paz como la Alianza de Civilizaciones con un incremento continuo y desmesurado del Gasto Militar? ¿Cómo creer en la sinceridad de quien habla de combatir el terror y luego incrementa los instrumentos de tortura y se dedica a crear cada vez más instrumentos de explotación, de dominio brutal y de muerte? ¿Qué civilización "superior" es esta en donde matar se convierte en un medio más para satisfacer el constante crecimiento económico? ¿Cuál desarrollo es éste donde la ley primordial es la “Ley del más fuerte”?

¡Vaya modernidad que hemos alcanzado!

 

d.t.