alatina11  (Junio-2000)

 

 

¿De qué DIALOGO en Colombia se está hablando?

 

No es por nada, pero parece descarado y burlesco hablar de DIÁLOGOS  DE PAZ  actualmente en Colombia. ¿Quiénes están dispuestos verdaderamente a dialogar?  ¿Quiénes quieren realmente la PAZ?

Sólo el PUEBLO llano, el pueblo humilde, o sea la GRAN MAYORIA de la población, es la que nada tiene que ganar y sí mucho que perder con la guerra, y son quienes ansían la PAZ y cuanto antes.

Los poderosos, los protagonistas, los figurantes políticos, económicos, militares,... ni quieren la PAZ, ni les interesa. Ellos tan sólo admiten  "su" paz, la paz que ellos definen, que ellos limitan, que ellos desean imponer, "su" paz condicionada, la paz que deja a salvo los propios intereses, pero que agrava la  situación de injusticia económica y social para el PUEBLO.

El presidente Pastrana ha reiniciado el proceso de negociaciones con la guerrilla de las FARC. Inmediatamente llegan las presiones: Desde la Cumbre de latifundistas, ganaderos y empresarios reaccionarios se pide a la cúpula militar su intervención directa para intervenir. Los grandes Medios y sus dueños han llamado al Presidente y al Comisionado para la paz "bobos e ingenuos", exigiendo mano dura y romper las conversaciones; otros columnistas y políticos apuestan por la guerra sucia, estimulando la intervención militar a través de los paramilitares y los marines norteamericanos.  Cuando el presidente Pastrana da un paso atrás en los diálogos de paz, enseguida Clinton se manifiesta a favor de la ayuda económica y militar a Colombia. Todo induce (¿o se promueve?) a que se prepara una operación de corte militar a corto plazo. Los voceros de las guerrillas FARC, ELN y EPL también anunciaron estar preparados para una eventualidad, ante el rompimiento del diálogo, que no vendría de parte de ellos.

DIGAN, POR FAVOR, ¿QUIÉN CARAJO DE TODOS ESTOS ESTÁN DESEANDO LA PAZ...?

La historia colombiana oficial está envuelta por un torbellino de mitos. La historia oficial se convierte en "mágica" y en ella se borra la represión. Algo así como en el Macondo de la novela Cien Años de Soledad del colombiano García Márquez: Cuando regresó a Cienega el único superviviente de la masacre de 1928, con motivo de la huelga de la United Fruit, preguntó al jefe de la policía sobre lo ocurrido y el agente dijo:"¿Masacre? ¿De qué masacre está hablando? Debe estar soñando. Aquí no pasa nada. Macondo es una ciudad feliz".

En la actualidad, Colombia padece el peor registro del hemisferio en el tema de los derechos humanos. Según el Informe de 1997 (Human Rights Report) del Departamento de Estado de los EE.UU.: Desde 1986, cada año han sido asesinados más colombianos en manos de militares y de sus aliados "paramilitares" que en los 17 años de represión política en Chile bajo la dictadura de Pinochet.  La tasa de impunidad en Colombia se encuentra entre el 97 y el 99,5%.

El director de Justicia y Paz en Bogotá (J.Giraldo) estima que militares y paramilitares son los responsables del 70% de los asesinatos que se producen en Colombia. Esto representa más de 14.000 personas asesinadas desde 1986, si los datos de Amnistía Internacional son correctos.

Encubierta por los mitos sobre las droga colombiana, la ayuda militar norteamericana a este país se incrementó en 1997 hasta la cifra récord de 123 millones de dólares. Y seguirá con un nuevo aumento hasta los 169 millones en 1998. Entre las armas enviadas en 1997 había varios helicópteros Halcón Negro, ametralladoras M60 y municiones, así como 40 millones en helicópteros, material de comunicaciones, y equipamiento, suministrados gratuitamente por una autorización especial del presidente. Ayuda militar destinada para fines diferentes de la "guerra contra las drogas", para financiar campañas de contrainsurgencia (contra la guerrilla) y un vasto expolio de tierras para los grandes terratenientes. Estos latifundistas pagan también a grupos paramilitares para "defender" e incrementar sus posesiones. Los paramilitares trabajan codo con codo con el ejército colombiano.

Como consecuencia de esta violencia, existe un millón de personas desplazadas en Colombia. Entre 1990 y 1994 el número de colombianos que viven bajo el umbral de la pobreza se incrementó en un millón, llegando a la mitad de la población. El 50% de la tierra se acumula en manos de grandes propietarios que son el 1,3% de la población rural. El 42% de las mejores tierras colombianas están en manos de la mafia de la droga.

Según parece, los Estados Unidos están metidos hasta el cuello en la "campaña de contrainsurgencia" colombiana. Por ejemplo, en la última semana de septiembre, el grupo SOA (la célebremente infame Escuela de las Américas), de entrenamiento para militares latinoamericanos] tabuló a 9.055 oficiales colombianos que habían estado matriculados en la SOA en Fort Benning, Georgia, aproximadamente la mitad del total de graduados latinoamericanos. Al menos cincuenta de estos graduados estuvieron implicados en diez masacres de civiles, con un total de 512 víctimas en varias regiones. La financiación para la SOA se renovó una vez más el 4 de septiembre de este año pasado.

LA ATROCIDAD CON TOTAL IMPUNIDAD REINA EN COLOMBIA. Los Agentes de la Guerra y los Representantes de la patria siguen con voz y vida. Sólo corren el riesgo de ser asesinados los campesinos, los líderes laborales, los trabajadores pro derechos humanos,... es decir, la gran mayoría de la población colombiana, la misma que reclama en vano la PAZ .