Octubre-2000

 

 

El Mundo no se entera, ¡Carajo!

 

¿Cuántos muertos son necesarios hoy para atraer la atención en nuestro Mundo?

¿Hasta dónde ha de llegar la sangre en Colombia para que nos miren? ¿Hasta dónde los gritos para que nos escuchen? ¿Hasta dónde el dolor y el sufrimiento para que nos sientan?

 

Parece que los mensajes no valgan para nada:  750 poetas y escritores de 150 países enviaron una Carta Abierta a los gobernantes del mundo sobre la situación colombiana. Bajo la cita de Lao Tse, "El que se recrea en la matanza no verá cumplida su voluntad". En ella decían: "...en días recientes el gobierno de los Estados Unidos donó una flota de helicópteros al gobierno colombiano, un gesto que prolongaría una guerra civil de varias décadas, que ha dejado cientos de miles de colombianos muertos. Interpretamos esta donación como una pérdida de tiempo y de oportunidades, de espacio de diálogo, y sobre todo de vidas. Es la vida, otra vez, la que pierde, merced a políticas que no consultan las necesidades inaplazables de una nación...

Colombia sufre la guerra más antigua y despiadada de este continente. Comprendemos que causas seculares de pobreza e injusticia social han alimentado sin cesar este sufrimiento, y tratamos de comprender también los motivos que impiden que el diálogo y la razón se impongan sobre las fuerzas ciegas que lo prolongan. Esto último no es fácil. Creemos que tampoco para los colombianos lo es, pues una de las más abominables aberraciones de la guerra es la desaparición de la verdad.

Nosotros, 750 poetas y escritores de 105 países, de cinco continentes, del lado de la dignidad de la vida del hombre, enviamos esta carta abierta a los gobernantes del mundo y extendemos nuestro llamado a los poetas, escritores, hombres y mujeres pensantes de nuestro tiempo, para vigorizar el diálogo y los procesos de paz en Colombia, a fin de que la guerra se resuelva por medios inteligentes y pacíficos, y llegue, por fin, la paz, tan vital y necesaria a los colombianos".

OBSERVAMOS QUE NO VALEN LOS MENSAJES, NI LOS AVISOS, NI LOS GRITOS DE S.O.S... Pero los colombianos y colombianas nos resistimos a la resignación, nos resistimos a que pueblos enteros seamos marginados, destruidos y desaparecidos sin más...

¿Ustedes saben de qué va el PLAN COLOMBIA? Para nosotros es una bomba. Un PLAN que, por cierto, fue redactado originalmente en inglés y presentado para la aprobación del gobierno norteamericano sin que siquiera fuera conocido por el Senado de Colombia. Y es que los grandes temas colombianos  ya no son controlados por el Estado colombiano sino por Estados Unidos (tal como sustitución de cultivos, reforma de Estado, modelo económico a seguir, etc.).

Funcionarios de Estados Unidos calculan que como resultado del PLAN se desplazarán obligados a huir de sus tierras 150.000 colonos y campesinos, lo que habla de la magnitud de la guerra que se avecina.

Los antecedentes de las ayudas con INVASIÓN NORTEAMERICANA a Latinoamérica siempre han sido para defender o desarrollar intereses privados norteamericanos (¿Qué buscan los EE.UU. ahora con tanta intensidad en nuestra región? ¿El petróleo, el oro, el carbón, el niquel, la madera, las esmeraldas...? ¿Es el control del negocio de la cocaína lo que les preocupa, al ser ellos los principales consumidores? ¿Es el interés del cauce del río Atrato para construir un nuevo Canal que reemplace al de Panamá? ¿Será que Colombia les interesa como tesoro de biodiversidad, por sus riquezas biológicas y genéticas? ¿Es simplemente el importantísimo enclave geopolítico que tiene Colombia en el Continente?).

LOS SINDICATOS Y ONGs han criticado EL PLAN COLOMBIA. Todos temen en la región el "Vietnam" latinoamericano. Todos conocen los antecedentes y características de las intervenciones norteamericanas en el Tercer Mundo y señalan que la entrada de militares norteamericanos en Colombia extenderá el conflicto, la probabilidad de guerra civil y la extensión del problema a países vecinos.

El objetivo número uno es la liquidación de la guerrilla, dice Fernando Tapias, comandante general del ejército colombiano.

En una reciente entrevista, el célebre científico social estadounidense NOAM CHOMSKY hizo comentarios como éstos:

"Desde los años 60, en Colombia, la misión de las fuerzas especiales estadunidenses instruyó específicamente a las fuerzas militares colombianas a formar grupos de paramilitares, para llevar a cabo lo que llaman el 'terror paramilitar' contra conocidos propositores comunistas (known communist proponents = un término muy amplio que puede incluir campesinos organizados, líderes sindicales, activistas de los derechos humanos, intelectuales independientes, candidatos políticos, cualquier cosa)."

"En los años 90, Colombia tiene, con creces, el peor récord de violación de los derechos humanos en el hemisferio occidental. De los casi 10 asesinatos políticos que se cometen cada día, el Departamento de Estado atribuye la gran mayoría, entre 70 a 80 por ciento, a los paramilitares, que son muy cercanos a los militares. El resto se atribuye a la guerrilla."

"El problema principal en Colombia, como lo ha sido durante largo tiempo, es una situación muy represiva en lo político y socioeconómico. Básicamente, es un país muy rico, pero gran parte de la población vive en una pobreza miserable. Tiene un sistema muy brutal y represivo. Hace alrededor de una década, el intento de permitir partidos políticos independientes, la Unión Patriótica por ejemplo, terminó en un desastre. Sus candidatos políticos, alcaldes, candidatos presidenciales etcétera, fueron simplemente asesinados. Estados Unidos no se dio cuenta de esto."

"Tal situación empeoró mucho más durante los años 90. Particularmente, el gobierno de Clinton ha inundado el país con armas e instructores militares. Colombia recibe más armas y entrenamiento militar que cualquier otro país en el hemisferio, y junto con estos suministros aumentan, por así decirlo, de manera normal las atrocidades."

El Plan Colombia. "El plan actual consiste en extender esto muy significativamente, dándole a los militares mil 600 millones de dólares. El pretexto es la guerra contra las drogas, pero es difícil encontrar un analista que tome este pretexto muy en serio. Los paramilitares, al igual que los militares, están metidos hasta las narices en el narcotráfico y la guerra no se dirige contra ellos. La guerra se dirige contra comunidades campesinas que se han vuelto parte de las regiones dominadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)."

Y EL PUEBLO COLOMBIANO CONTINUAMOS GRITANDO: ¡NO QUEREMOS AYUDAS COMO EL PLAN COLOMBIA", "ESAS SON ACCIONES DE GUERRA Y NO DE PAZ".

La realidad indica que el presidente colombiano impulsa un proyecto de un Estado y una sociedad más elitista y excluyente. En efecto, aumenta los recursos para la guerra y recorta el presupuesto de inversión social.

La injerencia de los EE.UU en el conflicto colombiano, es cada vez mayor y la amenaza de invasión sigue presente. La alianza del Ejército y la policía con los paramilitares y sectores del narcotráfico, es más nítida para los colombianos y la opinión pública mundial.

La ley intervencionista contiene un agregado que autoriza al Presidente a aumentar a más de 500 militares y 300 asesores la presencia norteamericana en el conflicto interno de Colombia. Ante tales maniobras, es lógico que se piense y comente sobre un nuevo Vietnam, ahora en América Latina. Algunos se burlan de esta amenaza, deslumbrados por las promesas de la "ayuda" prometida en la ley intervencionista.

Los voceros del poder hablan de paz, mientras preparan y ejecutan actos de guerra; se autoproclaman defensores del país a la vez que entregan la soberanía; descargan la violencia económica y política sobre el pueblo; califican a la insurgencia como enemiga de la paz y responsable de la violencia. Por lo cual, hay una importante modificación de la situación en el proceso de diálogo. Se ha perdido la credibilidad en el presidente Pastrana y en sus declaraciones sobre el proceso de paz. La contradicción es manifiesta: por un lado, los discursos del gobierno y sus intenciones de paz, y por el otro apuntala la guerra.

 

Retiran a 300 indigentes y ponen a 700 agentes de la CIA y la DEA en Cartagena de Indias ante la visita de Clinton.

Estos eran los titulares de los periódicos hablando de cómo Colombia se preparaba para la visita del Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, a Cartagena el 30 de agosto pasado. Una visita de tan sólo 8 horas. En Cartagena se realizaron obras por setecientos mil dólares. Nadie diría que se trataba de la visita simplemente de un presidente de Gobierno.

Esta visita provocó, además, movilizaciones en un gran número de países (Colombia, Ecuador, Argentina, Suecia, EE.UU., Italia, etc.) en protesta por la intervención militar de Estados Unidos en este país a través del denominado Plan Colombia.

PERO SEGUIMOS PREGUNTÁNDONOS PARA QUÉ SIRVEN LAS PROTESTAS, LAS DENUNCIAS,... SI NUESTRO PUEBLO SIGUE MURIENDO "TRANQUILAMENTE".

En una zona amazónica de Ecuador,  los Estados Unidos están experimentando el mortal hongo que lanzará a los campos cultivados de coca en Colombia.

¿La fumigación con el hongo Fursarum Oxysporum qué efectos malignos puede tener sobre la vida humana y organismos vegetales lícitos?. Varias organizaciones ecologistas ecuatorianas hicieron conocer su preocupación por este hongo, cuyos efectos nocivos tienen una duración entre 20 y 40 años.

El Fusarium oxysporum fue obtenido en laboratorio durante la guerra fría, adquirió la categoría de arma biológica y estuvo en poder de Estados Unidos y la Unión Soviética, de acuerdo con ambientalistas estadounidenses y europeos que proscriben su uso. Su utilización contra los cultivos de coca se haría disolviéndolo en herbicidas líquidos para esparcirlo desde aviones fumigadores. Este champiñón estratégico puede sufrir mutaciones de consecuencias negativas e impredecibles sobre la vida humana y el medio ambiente. De acuerdo con The New York Times, senadores republicanos dijeron al gobierno de Pastrana que solamente aprobarían la ayuda de 1.300 millones de dólares, si aceptaba experimentar con el herbicida.

 Acción Ecológica, Ecociencia y Fundación Natura, coinciden en señalar que no solo la planta de coca moriría con el hongo fusario oxiporum, sino las plantaciones que resulten contaminadas. Explicaron que las que estarían en mayor riesgo son el banano, café, cacao, papas, vainilla, girasoles, espárragos, clavel, palma africana, maíz, frijol, caucho, nuez, tabaco, bosques, entre otros. La lista es muy grande pero, además, el hongo puede estar vivo en esos productos en el momento del consumo humano.

La vida humana en la zona de experimentación, está en grave peligro, especialmente para aquellas personas que son consideradas inmunodeprimidas. Los más afectados serán quienes sufren cáncer, SIDA y el índice de mortalidad es de 76 personas por cada cien que sean contaminadas con el plaguicida.

Con toda razón se puede hablar de guerra biológica en Colombia.

La organización Sunshine Project, dedicada a poner al descubierto los abusos de la biotecnología, ha presentado un informe detallado que recoge la grave situación que podría derivarse de las fumigaciones contempladas en el plan y ha realizado un llamamiento para conseguir que el Convenio de Biodiversidad de las Naciones Unidas detenga los experimentos que Estados Unidos pretende realizar en suelo colombiano.

Esta fumigación convertirá a Colombia en el conejillo de indias de las empresas que comercian con la vida. La memoria histórica no debe olvidar que treinta años después del uso intensivo de herbicidas tóxicos en la guerra de Vietnam (Agente Naranja), las consecuencias de su uso perduran y son bien conocidas.