Marzo-2001

Cada mes, cada semana, cada día podría elaborarse todo un elenco

de muertes y luchas en Latinoamérica, de represiones y resistencias,

de sufrimiento y esperanza, de víctimas y cómplices,...

Latinoamérica se resiste a morir.

Intenten conocer el Plan Colombia: Un símbolo nítido del Imperio Opresor.

 

 

Matanza neoliberal en Colombia

(Heinz Dieterich Steffan)

Carlos Castaño es el jefe de los escuadrones de la muerte en Colombia. Las cadenas televisivas del mundo lo entrevistan sin problema. El Departamento de Estado lo contacta telefónicamente. Todo quien quiera, sabe encontrarlo, menos los omnipresentes aparatos policíacos y militares del gobierno de Andrés Pastrana.

El mismo Castaño ha dicho públicamente en la televisión nacional e internacional que 90% de sus ingresos proviene del narcotráfico; que el gobierno tiene desde hace tres años las listas de los empresarios ricos que lo apoyan económicamente y, que el Departamento de Estado de Madeleine Albright le ha llamado para pedirle su apoyo al Plan Colombia, ofreciéndole armas, si deja sus negocios de narcotraficante.

Nada de esto ha podido motivar al gobierno de Pastrana y al expresidente Bill Clinton a tomar medidas contra este delincuente, cuyos matones llamados con el eufemismo "paramilitares" ejecutan actualmente, de manera impune, su última modalidad de terror: cortando a sus víctimas con motosierras en piezas, para amedrentar a la población civil.

El periódico colombiano El Tiempo explicó el 1 de mayo de 1999 por qué Castaño y sus escuadrones de la muerte son intocables. No figuran como terroristas para Estados Unidos, porque, según "la ley de Estados Unidos, esos grupos deben cometer acciones que vayan en contra de los intereses nacionales de Estados Unidos para poderlos incluir formalmente en la lista".

El Plan Colombia, como cualquier plan de contrainsurgencia, es decir de terrorismo de Estado contra la población civil, no se dirige primordialmente contra los destacamentos armados de la guerrilla, sino contra su base social. La manera de destruir esta base social, es la matanza, la desaparición forzada, la tortura, la violación de mujeres, la quema de casas y cosechas y la destrucción de los animales de los pequeños campesinos. Esta es la tarea de los paramilitares.

Esta política de Washington sirve a tres amos: los paramilitares se quedan con las tierras de los campesinos que huyen ante el terror de la "limpieza social"; la oligarquía colombiana salva, una vez más, su secular régimen de violencia y explotación frente a los anhelos de democratización y justicia del pueblo, y el imperio obtiene los siguientes beneficios:

1.      Demuestra a los de abajo que cualquier cambio en América Latina tiene que venir desde Washington. Quien viola ese axioma, termina como Saddam Hussein en Irak o Milosevic en Kosovo.

2.      El sistema de dominación criollo-estadounidense en el norte de Sudamérica está tambaleándose dentro del "triángulo de Bolívar" que abarca a Venezuela, Colombia y Ecuador. Con la creciente inestabilidad de las dictaduras neoliberales en Bolivia, Perú, Paraguay y, en cierto sentido también, Argentina, las tendencias centrífugas bolivarianas amenazan el statu quo de todo el régimen hemisférico de Washington.

3.      El Plan Colombia es, al mismo tiempo, una advertencia a Brasil, de no avanzar más el proyecto bolivariano de una unificación sudamericana fuera de la tutela del imperio.

4.      El precio que la oligarquía colombiana paga para mantenerse en el poder mediante la intervención directa del imperio, es la recolonización total del país o, lo que es lo mismo, su neoliberalización absoluta.

El Plan Colombia promete la estabilización económica mediante el equilibrio fiscal; recortes del gasto público; ampliación de la base del IVA; congelación de los salarios públicos; privatización de las empresas y bancas estatales; acuerdos de "cielos abiertos" con Estados Unidos; transparencia y eficiencia en el régimen de productos biotecnológicos y la protección de la cuenca amazónica, definida como área "de una biodiversidad inmensa y de importancia ambiental vital para la comunidad internacional".

De hecho, la Amazonía es el objetivo estratégico real del Plan Colombia, porque contiene las cuatro materias primas más importantes para las economías del nuevo milenio: biodiversidad; agua dulce renovable; petróleo y el sistema de reproducción de 40% del oxígeno del planeta. Cualquier actor social, llámese Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Confederación de Naciones Indígenas del Ecuador (Conaie) o Movimiento Bolivariano del presidente Hugo Chávez en Venezuela, que reclama la autodeterminación de los pueblos y Estados latinoamericanos sobre esos recursos, se convierte en enemigo de Washington... y de las oligarquías neoliberales.

Esta es la razón de ser del Plan Colombia y de la impunidad de Carlos Castaño y sus asesinos.

El Plan Colombia se extiende a Ecuador

 

Militares ecuatorianos dicen conocer la presencia de mercenarios subcontratados en las operaciones del Plan Colombia

(Kintto Lucas)

Las autoridades municipales de Nueva Loja también manejan la información de que las AUC quieren instalarse en Sucumbíos para cortar un posible repliegue de la guerrilla y sus líneas de abastecimiento.

La fuente agregó que paramilitares con apoyo de la CIA (Agencia Central de Inteligencia estadounidense) y ''mercenarios internacionales'' podrían realizar ''acciones provocativas'' en Ecuador para culpar a las FARC y lograr así que los países fronterizos de Colombia no acepten a esa guerrilla como fuerza beligerante. En esa misma dirección apunta otra información, según la cual diversas personas que tendrían datos sobre la presencia de paramilitares en este país estarían siendo amenazadas de muerte, mientras lugareños señalan la actuación de sicarios.

El asesinato de dos niños de la calle perpetrado el 20 de agosto en Nueva Loja con un tiro en la nuca y otro en el pecho sería parte de la misma historia. Los médicos que recogieron los cuerpos, hicieron la autopsia y los enterraron, tras hacer la denuncia correspondiente, fueron amenazados de muerte y recibieron un mensaje de que estaban en la mira de los paramilitares, dijeron las fuentes. Estas advertencias salen a luz una semana después de que 40 hombres fuertemente armados secuestraron un helicóptero que transportaba funcionarios extranjeros de la compañía petrolera hispano-argentina Repsol-YPF, radicada en la provincia de Orellana, vecina de Sucumbíos y a 100 kilómetros de la frontera. El helicóptero fue encontrado un día después en territorio colombiano sin los pasajeros, aunque los dos tripulantes de nacionalidad francesa aparecieron en forma sorpresiva el lunes en Quito luego de haberse fugado de sus raptores, según informaron portavoces del gobierno.

Un informante militar ecuatoriano que prefirió mantener el anonimato aseguró a IPS que ya estarían actuando en Colombia mercenarios expertos en guerra de alta tecnología, como ''los que montaron el aparato de comunicaciones para inteligencia en Croacia y apoyaron a ese país en su conflicto con Serbia''. ''No son tipo Rambo, aunque algo de eso tengan. Son soldados especializados en alta tecnología, muchos de los cuales se pueden contratar en empresas de seguridad internacionales que ofrecen su servicio por Internet", explicó la fuente.

Agregó que ese tipo de "paramilitares postmodernos" tienen la capacidad de rastrear objetivos para secuestrar o atacar helicópteros o campamentos guerrilleros, y además ejecutar la acción. ''Hace algunos meses tuve contacto con uno de ellos, de 27 años, que había trabajado en la guerra de Yugoslavia. Es italiano y me decía que ahora iban a requerir los servicios de gente especializada como él para el Plan Colombia, con buena paga", comentó el informante.

El gobierno ecuatoriano también prohibió la venta de gasolina, cemento y tanques de gas a colombianos, y se habilitó sólo la entrega de un tanque por familia a los ecuatorianos. La gasolina y el cemento se pueden utilizar para procesar la cocaína y los tanques de gas se usan como bombas para atacar objetivos militares.