alatina2 (Septiembre/99)

VIOLENCIA EN COLOMBIA...

¿Hasta cuándo?

Al igual que en otro tiempo se identificó a Colombia con el café, y más tarde se hizo con la cocaína, hoy se le identifica con masacres y violencia generalizada. Se habla de "colombianización" para referirse a una sociedad transida por la violencia de todo tipo, una sociedad en guerra (más o menos encubierta), donde a la vez reina la impunidad sin visos de salida para la paz. Resulta una imagen de sociedad caótica, corrupta e incontrolable, una imagen ya comercializada, de consumo común, y que, por tanto, apenas es un producto ya vendible para los medios de comunicación.

Lo realmente preocupante es que, tras esa imagen de país, allí dentro hay un Pueblo. Una gente que, a pesar de su sempiterna alegría y esperanza y arrojo, se está viendo ahogada por las continuas masacres y la violencia. Siempre los colombianos se sintieron orgullosos de serlo y de vivir en su tierra. Hoy son muchísimas las personas que desean salir de Colombia, como sea y hacia donde sea, si bien la falta de medios les impide la huida.

El espectáculo por duradero resulta casi familiar:

Un Presidente (Pastrana) que, de forma muy similar a los anteriores, habla para nadie de Paz y de Acuerdos de Paz, lo que al menos le ha servido, también como a los anteriores presidentes, de empujoncito para conseguir el sillón de la Presidencia y algún que otro premio de cualquier Asociación relacionada con la paz.

Un ejército que siempre tuvo mucha voz de mando en Colombia y la sigue teniendo. Hace unos días los militares avisaron al Sr. Pastrana para que evitara condescendencias en las "negociaciones de paz" con la guerrilla. El Sr. Pastrana se hizo el sordo, y los militares que ocupaban altos cargos en la Administración del Gobierno le presentaron su dimisión y... "corrieron rumores de golpe". Son muchos años controlando y reprimiendo realmente las manifestaciones populares de descontento y los intentos de lucha popular, como para dejar de hacerlo o permitir ambigüedades en ese terreno.

Para no dañar la imagen "de funcionamiento democrático" de Colombia, interesaba que el ejército no apareciese protagonizando las masacres de campesinos, indígenas, guerrilleros,... Como buenos estrategas encontraron la respuesta: En adelante serían otros grupos, adiestrados, armados y protegidos por el ejército, con ayuda económica de otros potentados del país, los que figurarían como autores de las barbaries. Esos son los grupos paramilitares.

Los Grupos Guerrilleros colombianos (FARC y ELN) quizás sean los más conocidos entre todos, por cuanto las Agencias informativas los presentaron como puros terroristas (secuestros, matanzas, asaltos,...) y prácticamente como los únicos responsables de la situación actual de violencia en Colombia. Naturalmente, las Agencias Informativas han de cumplir con las tareas encomendadas de lavado o manchado de imagen.

En verdad, la Guerrilla es vieja en Colombia y se originó precisamente con motivo de las matanzas de campesinos y la represión generalizada contra los mismos y los estudiantes, llevadas a cabo por las fuerzas armadas, empresas multinacionales y oligarquía nacional.

En una conferencia, allá por el año 1993 presentaron su plataforma de 10 puntos en busca de un gobierno de reconstrucción nacional. La cosa que plantean es gorda, reclaman una nueva Constitución (del pueblo) que acabe con el hambre y la pobreza, que garantice las necesidades del pueblo, la educación, la salud, el empleo, vivienda, desarrollo con justicia social.

Una Constitución que defienda la soberanía y la independencia de la nación (1). ¡Casi nada!. Bueno, también un nuevo ejército destinado a guarecer las fronteras y no a reprimir a la población.

Mejor dicho, es como buscar el rechazo general de todos los círculos de poder. Y el rechazo, efectivamente, lo tienen y está asegurado por parte del Gobierno, del Parlamento, de la Oligarquía nacional política, económica y financiera, del Ejército, del Banco Mundial y del FMI. de la Jerarquía eclesiástica,...y quizás hasta de los Capos del narcotráfico.

Pero la Guerrilla ha aglutinado en sus filas a muchos campesinos y campesinas reprimidos y acosados y a otra mucha gente descontenta, y ahí siguen...Además, con una experiencia añadida y aleccionadora al conocer la gran farsa en la que se convirtieron los Acuerdos de paz en Nicaragua, en Guatemala, en El Salvador,... Los guerrilleros entregaron las armas, y el pueblo llano volvió a ser engañado vilmente por parte de los dirigentes y poderosos nacionales e internacionales. El mismo cuento de siempre, adecentado con tintura de Paz, para satisfacción de los de siempre.

La posibilidad de que la Guerrilla pueda condicionar los resultados finales del diálogo de paz ha producido desagrado a la Administración estadounidense, que no desea que los acuerdos que se vayan alcanzando se desvíen lo más mínimo de sus objetivos geopolíticos (2). Por ello, Estados Unidos ha puesto en funcionamiento un plan político-militar en colaboración con los Gobiernos de los países fronterizos con Colombia. Las fronteras con Venezuela, con Perú y con Ecuador están cerradas. La colaboración de sus presidentes (Hugo Chávez, Alberto Fujimori y Jamil Mahuad) está asegurada. El plan incluye acciones de castigo sobre las fuerzas guerrilleras colombianas, para hacerles perder la iniciativa política y debilitarlas militarmente, mediante una coordinación entre el Ejército colombiano y los de los países fronterizos, bajo el mando, naturalmente, de los asesores estadounidenses (300 actualmente en Colombia).

A esto se suele llamar Guerra de Baja Intensidad, que incluye otras medidas: acciones de contrainsurgencia, guerra psicológica, construcción de aldeas estratégicas, formación de patrullas de autodefensa civil o paramilitares, etc. Se trata de un tipo de guerra ("especialidad de la CIA") ya utilizada en diferentes regiones del planeta y con desiguales resultados (Nicaragua, Angola, Guatemala, Chiapas, etc.).

El tema saldrá o no en los medios de comunicación, se presentará de una u otra manera...

Es igual, lo real es que más de 30 millones de personas no disponen de los medios necesarios para vivir dignamente, sumidos en un estado de violencia que impone la pérdida del respeto a la vida y a otros valores éticos, y que, encima, sufren una guerra que cada día causa más muerte y horror y multiplica el número de familias desplazadas.

En una declaración de Comunidades Cristianas de Colombia, desde su convencimiento de que Jesús de Nazaret y su palabra profética vive en y acompaña la vida del pueblo, animaban a los pobres a ser fuertes en su resistencia a este sistema de muerte y a buscar estrategias liberadoras.

COLOMBIA, desde su Independencia en 1810, NUNCA DISFRUTÓ DE UN SÓLO PERIODO SIN VIOLENCIA. Por ello es que gritamos: ¿Hasta cuándo?... ¡BASTA YA!

d.t.

  1. Resumen nº40
  2. Página Abierta nº92