Octubre-2001

 

A primeros de septiembre

unos enormes gritos de hambre y desesperación

se elevaban desde Centroamérica...

 

 

Gritos que apenas se escucharon, ni antes ni después de caer las Torres Gemelas. Son gritos de pobres...

 

 

“Hambruna en Centroamérica”

”La sequía en América Central, agravada por otros desastres naturales registrados en los últimos dos años, ha empeorado la ya precaria situación alimentaria en las áreas rurales y por lo menos un millón 600 mil de sus habitantes necesitan asistencia urgentemente”, advirtió hoy aquí la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO).

“Los países más afectados por la sequía son El Salvador, Honduras, Nicaragua y Guatemala, aunque los efectos también se sienten en Costa Rica y se extienden hasta las zonas costeras del golfo de Panamá. Curiosamente estos son los países que más activamente han implantado las políticas de ajuste propuestas por el FMI y el Banco Interamericano de Desarrollo”.

“La sequía ha intensificado el ya calamitoso impacto de dos devastadores terremotos en El Salvador a principios de este año, de los destrozos causados en Honduras y Nicaragua a fines de 1998 por el huracán Mitch y de los cierres de plantaciones de café en este último país, a causa de los bajos precios en el mercado mundial”.

“A raíz de los efectos adversos de todos estos desastres naturales, sumado a los recortes en los gastos sociales de los gobiernos títeres de la región, la cantidad de gente que necesita ayuda alimentaria de emergencia ha aumentado de manera sustantiva y la FAO la situó en un millón 600 mil personas”.

“Por si esto fuera poco, la empresa española Unión Fenosa, que controla parte de la distribución eléctrica de Nicaragua, decidió hoy suspender el servicio de energía eléctrica a la compañía estatal de agua, lo que podría derivar en la escasez total del líquido en Managua, debido a una millonaria deuda pendiente con la compañía española”.

“El hambre estraga América Central. El llanto de los niños estremece, y desde los cerros y planicies de un territorio martirizado por la naturaleza partió el nuevo éxodo de míseros que imploran caridad y un mendrugo. El millón y medio de campesinos y jornaleros arruinados por la pasada sequía y el desplome de los precios del café (que se fijan en Estados Unidos) vagan errantes y desnutridos por Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador. Comen fríjoles, plátanos o hierbas, y maldicen a los Gobiernos incapaces y corruptos. “No nos quieren”.   

(EL PAIS,9.9.2001)