Julio-2003

 

"Los presidentes latinoamericanos deben saber que o nos juntamos o estamos fritos"

 

Recientemente le hicieron una entrevista a un uruguayo muy admirado por nosotros, Eduardo Galeano, y fueron recordando algunos de sus libros publicados. Podrá estar más o menos acertado, pero Galeano siempre habla desde la perspectiva de su pueblo, desde la realidad en la que vive. Entresacamos algunos párrafos de la entrevista.

 

Acerca de su libro las Venas abiertas de América Latina:

… En todo caso el libro planteaba hace ya treinta y pico años algunos cuellos de botella de lo que en aquel entonces se saludaba como una gran promesa de desarrollo de los países latinoamericanos, como por ejemplo, el tema de la deuda externa, que en aquella época no era casi mencionado, no se hablaba de eso… Haciendo unos calculitos elementales que nacieron del puro sentido común, me di cuenta de que se nos venía encima una bola de nieve y que eso iba a acabar provocando una situación como la que tenemos ahora, en la que los gobiernos dejan de gobernar porque están siendo gobernados por sus acreedores. Es decir, son los acreedores los que deciden hasta la velocidad de vuelo de las moscas en cada uno de los países. Y esto implica una aniquilación de la soberanía por parte de una dictadura financiera internacional que en aquel tiempo ya existía, pero que no era ni la sombra de lo que es ahora. Es decir, las instituciones internacionales nacidas al final de la Segunda Guerra Mundial ya tenían poder, pero no era ni sombra del poder que tienen ahora. Son el gobierno del mundo. El Fondo Monetario Internacional -llamado Internacional- está manejado por cinco países, sobre todo por uno, que es EEUU, y cuatro más. Y el resto de los países ni pincha ni corta, porque los votos son proporcionales al capital aportado. Según la cantidad de dólares, es el peso del voto. Y el Banco Mundial está dirigido por siete países, aunque se llama mundial. Son 7 los que deciden y los que imponen a los demás, junto con el Fondo Monetario, que es el hermano gemelo, sus programas llamados de ajuste, las privatizaciones obligatorias, el desmantelamiento de los servicios públicos y todo lo que sabemos que ocurre hoy por hoy.

…Y la verdad es que ese libro lo escribí intentando hacer un manual... Lo que hice fue revelar en un lenguaje que pudiese ser comprendido una información que estaba guardadita…Ayudó a la gente a hacerse algunas preguntas, sobre todo la pregunta fundamental, ¿en qué se parecen un niño y un enano? Que a primera vista son la misma cosa, pero visto más de cerca resulta que no. Los llamados países en desarrollo no son países que viven una edad infantil en el camino de su vida adulta para cuando crezcan, sino que son países subdesarrollados por el desarrollo ajeno. Son países arrollados. Subdesarrollados dicen los expertos, digamos arrollados por el desarrollo ajeno. Es decir, no son una etapa del desarrollo, sino un resultado del desarrollo ajeno. Entonces, una cosa es un niño y otra un enano. Son países muy deformados por la función de servidumbre que la economía global en los comienzos del mercantilismo capitalista les dió, y desde su articulación pasaron a proporcionar brazos y productos al servicio de los intereses ajenos.

         …Se están viviendo tiempos de cambio, o de voluntad de cambio, digamos, de parte de gobiernos que expresan una voluntad de cambio que viene de abajo, de la gente que los votó. El problema es que los espacios se han reducido muchísimo por obra de esta dictadura internacional que os digo. Los espacios democráticos reales están muy reducidos, muy encogidos en el mundo de hoy. Ya en estos años que transcurrieron desde la publicación del libro hasta ahora, como que nos acostumbramos a aceptar como la cosa más normal del mundo que los gobiernos de nuestros países tengan que pedir permiso a estos supremos sacerdotes de las altas finanzas internacionales para designar a un portero de un ministerio. No digamos para cumplir con sus promesas.

         …Acerca de los problemas que pueden surgirle a Lula y a su programa, el problema fundamental es ese: la soga al pescuezo de la deuda externa acumulada. Aunque no creo que esta sea una fatalidad del destino... La historia está hecha por la gente y por la gente puede ser deshecha y cambiada. Yo no tengo una concepción de la historia a la griega de algo que desde el Olimpo baja, pero es muy difícil cambiarla, y en todo caso lo que uno puede desde el sentido común opinar es que solos, no podemos. O nos juntamos o estamos fritos. Y parece una cosa obvia, pero que no se acaba de entender. Tendrían que reunirse sobre todo los presidentes latinoamericanos que tienen intereses distintos a los del norte, para adoptar políticas comunes por lo menos en las cosas elementales, como por ejemplo hacer frente juntos a la gran banquería internacional, es decir, reprogramar los pagos de la deuda externa para no acabar pagando y pagando y debiendo más cuanto más pagan, porque merecemos todos una lápida que diga: Vivió pagando y murió debiendo. Y también la defensa de los precios en los mercados internacionales. Es decir, juntarnos para defender los precios de los productos. Casi todas las organizaciones que defendían esto, por ejemplo la del café, han muerto. Queda la OPEP, que supongo que ahora no va a poder resistir este golpe mortal que sufrió con la guerra de Irak –estamos hablando cuando recién terminó la carnicería. Juntarse para defenderse. Es una cosa que sabe cualquier señora de barrio, no hace falta ser un ilustradísimo profesor de ninguna universidad para darse cuenta de que es por ahí que va la cosa, pero como dice la gente, y con razón, el sentido común es el menos común de lo sentidos, y nosotros somos la prueba viva de que eso es así.

 

A propósito de su libro Patas Arriba, en la Escuela del Mundo al Revés:

… Hablo de los niños y digo que los niños ricos son tratados como si fuesen dinero, los niños pobres son tratados como si fuesen basura, y los del medio viven atados a la pata del televisor, acorralados por el pánico, así que es muy difícil ser niño en el mundo de hoy.

         …No es privilegio de la clase media latinoamericana la costumbre de mirar hacia fuera, hacia Estados Unidos o hacia Europa, y despreciar el mundo de adentro. Es alienación es transversal a todas las clases, lamentablemente. Hay una alienación cultural creciente que hace que nos miremos cada vez más con los ojos del amo en toda la escala social. Y esta especie de colonialismo cultural fue muy acelerado en los últimos años por el desarrollo tecnológico. Estamos todos más o menos sometidos a la sociedad de consumo que genera despilfarro y violencia. Y el despilfarro, claro, es simétrico a la miseria creciente de los que no tienen derecho al despilfarro, y que son candidatos a recibir una bala, porque para eso existe la máquina de guerra, para proteger los privilegios. Y esta cultura es una cultura que hoy por hoy abarca todo. La clase media está en crisis. Eso está más allá de las encuestas, se ve a simple vista. Está en crisis en todas partes.

 

Sobre su triología  Memoria del Fuego:

La memoria tiene poder cuando se escapa de los museos. Cuando anda libre suelta por las calles y es capaz de cometer las locuras que cometemos los seres vivos. Cuando la encierran ya es menos peligrosa; de todas maneras da testimonio de lo que ocurrió, pero pienso que la memoria que más me interesa, la que más me mueve, es la que opera como catapulta, no la que te fija como un ancla a una identidad que se puede guardar en una vitrina y cerrar con llave. Hay una ceremonia que se practica entre los indígenas de la costa noroccidental de las Américas, frontera entre EEUU y Canadá,...  Después descubrí que la misma ceremonia se practica en Chiapas, así que supongo que también se debe practicar en otros lugares, por estas extrañas coincidencias que ocurren en las costumbres, en los mitos y en la transmisión de la memoria colectiva; son coincidencias raras que se dan, científicamente inexplicables. Esta ceremonia que a mí me parece muy reveladora consiste en que el maestro del oficio de la arcilla, es decir, el maestro alfarero, cuando ya está viejo y cansado y se le nubla la vista y le tiemblan las manos, transmite su lugar al alfarero joven, al que llega. Y la ceremonia es muy interesante, porque lo que le da es su obra maestra, su vasija más perfecta. Entonces el alfarero joven recoge esa maravilla, y en lugar de guardarla para poder contemplarla en una repisa, la estrella contra el suelo. La vasija se hace pedazos, mil pedacitos. El alfarero joven recoge los pedazos y los incorpora a su arcilla. Esa es la memoria en la que creo, la memoria como continuidad de la vida. No la memoria muerta que nos invita a contemplar una mariposa clavada en la pared.

         …Para mí es fundamental afirmar el derecho de autodeterminación de los pueblos ahora más que nunca, porque ya habéis visto que las declaraciones de todos los personajes importantes del gobierno de los EEUU coinciden en que lo de Irak fue un laboratorio para guerras posteriores, así que se vienen otras guerras más... Convirtieron al mundo en un gran campo de tiro al blanco donde se desató con una impunidad asombrosa la cacería de países. Hay que ver en qué lugar del mapa ponen el dedo, qué país descubren que existe y que es necesario conquistar porque tiene petróleo, o porque tiene agua –yo creo que las guerras dentro de veinte o treinta años van a ocurrir por el agua más que por el petróleo, o tanto como por el petróleo-. Y entonces es necesario, creo, salvaguardar la sacralidad del derecho que cada país tiene de decidir su destino. Y pienso que es un derecho que no debe ni puede ser limitado, aunque en los hechos lo es… Esto es así no sólo en un plano militar. Hay que defender también el derecho a la autodeterminación, recogerlo como bandera, multiplicarlo frente a esta dictadura universal del dinero, que no siempre dispara balas, a veces mata de maneras más secretas, menos espectaculares, más difíciles de combatir... Poco antes de la guerra de Irak murieron 33 bolivianos asesinados por el FMI. El Fondo le dio la orden al gobierno de aplicar un impuesto a los sueldos, que son famélicos en Bolivia. La gente se levantó y mataron a 33. Y mucha más gente muere de hambre por los planes de ajuste y por la organización desigual del mundo, que es cada vez más desigual porque a ella contribuyen de manera decisiva estos programas de ayuda que nos vende la tecnocracia.

 

El mundo está patas arriba… ¿Cómo podemos hacer para darle la vuelta?

No tengo la menor idea. Y, además, si alguien me viene a vender una receta, lo echo, porque me parece que es un farsante. El mundo está lleno de canallas que ofrecen soluciones mágicas, mentirosos que hacen el comercio de la mentira, venden esperanzas como si la esperanza se pudiese vender. La esperanza es una cosa que se conquista cada día con mucha dificultad y que cada día se cae y se levanta cuando está viva de verdad. Como todos nosotros, que nos tropezamos, nos caemos, dudamos, nos damos contra la pared, fracasamos, morimos, volvemos a nacer... esa es la única esperanza digna de fe. Entonces no hay recetas ni soy quien para hacerlas. De lo que sí estoy seguro es de que la única manera de cambiar la realidad consiste en verla. Si no comenzamos por verla no podemos cambiarla, y ese es hoy por hoy el problema más grave: estamos ciegos de la realidad. No la vemos porque la realidad viene mentida, viene enmascarada, viene trampeada, y el desafío más importante es revelarla para poder cambiarla. Y otra certeza profunda que tengo es que los cambios, cuando son verdaderos, ocurren desde abajo y desde dentro. ¡Porque también hay recetas que se venden en el mercado internacional! Yo creo que vienen desde abajo y desde dentro y que no pueden imponerse desde arriba y mucho menos desde afuera. Los procesos de cambio, cuando son verdaderos, van madurando muy lentamente, difícilmente se asemejan a lo que los profetas anuncian y a lo que los expertos clasifican como correcto o incorrecto, porque, por suerte, la historia humana conserva –tantas cosas ha perdido, pero algunas conserva- una viva capacidad de asombro, es decir, es infinita la cantidad de conejos que aún salen de los sombreros. Y esa sí es una fuente de esperanza creíble: la capacidad de asombro. Que está más allá de los esquemas que los intelectuales acostumbramos construir para... decimos que para interpretar la realidad, pero la verdad de la milanesa es que los hacemos para guardar a la presa.