Marzo-2004

 

                                   REVOLUCIÓN EN HAITÍ

 

Desde principios de este año, comenzó a hacerse manifiesto un nuevo levantamiento en Centroamérica, en HAITÍ. Precisamente este país celebraba en Enero el bicentenario de su independencia. Fue la “primera república negra del mundo” y el segundo país de América que, después de Estados Unidos, conquistó su soberanía. (Hagamos una pequeña referencia histórica de la mano de I. Ramonet).

Desde 1659, los franceses colonizan Santo Domingo y la convierten en una inmensa plantación de caña de azúcar. Para trabajar esa caña traen de África a miles de esclavos mediante el abominable negocio de la trata, como lo hacían otras potencias (España, Holanda, Inglaterra y Dinamarca) que dominaban el Caribe. En 1784, unos 100.000 franceses poseían 7.800 plantaciones y más de 500.000 esclavos. Cada año importaban unos 30.000 esclavos. Por ese tiempo, Santo Domingo producía el 75% de todo el azúcar que se consumía en el mundo, entonces considerada un producto de lujo.

Invocando los ideales de la Revolución Francesa, los esclavos se sublevan el 14 de agosto de 1971 al mando de Toussaint Louverture, “el Espartaco negro”. Siguieron 13 años de guerra cruel: murieron unos 150.000 esclavos y 70.000 franceses.

El 1 de Enero de 1804 se proclamó la independencia de la isla de Santo Domingo, que tomó entonces su antiguo nombre indio de Haití. Esta revolución de esclavos resonó en todo Latinoamérica, los esclavos negros, sin ayuda de nadie, habían podido conquistar su libertad.

El mal ejemplo de Haití aterrorizó a todas las potencias, que planearon un total boicot a la nueva república negra. Con las penurias, el país se enzarzó en guerras civiles. Después llegó la ocupación por Estados Unidos durante 35 años (de 1915 a 1934). Continuaron nuevos dictadores en el poder, destacados en el mundo por su despotismo y tiranía, como Maurice Duvallier, “Papa Doc”,…

Hoy Haití es uno de los países más pobres del mundo, asolado por la miseria crónica, el sida, el tifus, la tuberculosis, con una tasa de mortalidad del 74 por mil y un promedio miserable de ingresos de un dólar diario.

 

A tan sólo un mes de las celebraciones del bicentenario de la independencia, comenzaron las revueltas contra el presidente Jean Bertrand ARISTIDE. Manifestaciones, protestas, insurrecciones armadas,…reclamando la renuncia del presidente. A los diez días se hablaba de 50 personas muertas, en estos momentos  pasaron de 100. Se incendiaban hogares de seguidores del gobierno y se cortaban carreteras.

Aristide había sido “elegido” en 1990, fue derrocado unos meses después por un golpe de Estado. Pero Estados Unidos envió 20.000 soldados, que en 1994 devolvieron al poder al ex cura católico para cumplir su mandato hasta 1996. Aristide regresó al poder en las elecciones de 2000, que fueron calificadas de ilegales.

Al presidente Aristide se le acusa de ser presidente ilegal, de no haber aliviado la pobreza del país y de pisotear los derechos civiles de sus opositores. Se dice que la única fuente de ingreso de Haití es la droga, actuando de puente entre América Latina y Estados Unidos.

Amnistía Internacional decía en su comunicado: “En esta etapa crítica en que el Estado de derecho es tan frágil, lo último que necesita el país es que quienes cometieron abusos en el pasado ocupen puestos de liderazgo en la oposición armada." Una clara referencia a los exdirigentes paramilitares, al parecer financiados y formados por la CIA, que lamentablemente están encabezando las insurrecciones armadas. Uno de ellos, Chamblain, se había exiliado para eludir su procesamiento por participar en la ejecución extrajudicial en 1993 de un activista demócrata. Otro paramilitar, Jean Pierre Baptiste, fue condenado a trabajos forzados de por vida por participar en una matanza y fugado de la prisión en 2002.

 

Aristide sale de Haití. A continuación declara que fue secuestrado por tropas estadounidenses, obligado contra su voluntad a dejar el poder y trasladado por la fuerza a la República Centroafricana. Hay claros indicios de que desde EEUU se le hizo llegar el mensaje de que dejaba el poder o corría riesgo de terminar siendo juzgado por narcotraficante.

Desde su exilio africano, el ex presidente de Haití ha explicado que fue forzado a firmar una carta de renuncia y veinte marines le acompañaron en el viaje de avión, sin dejarle hacer llamadas ni decirle su destino. El secretario de Defensa norteamericano, D. Rumsfeld, tilda de “ridícula” la versión del secuestro, pero sigue llamando la atención que los norteamericanos hayan permitido a los rebeldes llegar hasta Puerto Príncipe y moverse a sus anchas por la capital. Aristide sigue insistiendo en que “EEUU le había dado finalmente el golpe de Estado que llevaba tiempo planeando”.

Se confirma que la “oposición” está liderada por André Apaid, ciudadano de Estados Unidos y sin nacionalidad haitiana, pero dueño de quince fábricas en Haití y con grandes intereses comerciales en los EEUU.

El palacio presidencial y el aeropuerto quedaron controlados por los soldados norteamericanos y francesas. La mansión de Aristide fue saqueada y destrozada.

Una profesora española allegada a Aristide ratifica, en una carta no publicada por el periódico español El País, que los marines sacaron de su residencia al presidente encañonado y esposado. El embajador les dijo que si no se iba inmediatamente del país, habría una carnicería, y acto seguido se lo llevaron al aeropuerto.

 

Todo esto da pie a cierta confusión y a numerosos interrogantes, como dice P. Beaudet.

Ante los avances de los rebeldes, paramilitares siniestros, ¿Cómo es que han permanecido pasivos los principales países involucrados en el “compromiso firmado de CARICOM”, como son Estados Unidos, Francia y Canadá?

¿Tiene algo que ver que la gobernabilidad de Aristide estuviera irritando a las grandes potencias?

¿Por qué estas potencias hicieron oídos sordos, negando toda ayuda internacional desde hace diez años, ante la lenta y dramática caída de Haití, y ahora prometen, nada más salir Aristide, una ayuda generosa para la reconstrucción del país?

La ministra de relaciones exteriores de Sudáfrica, N. Dlamini-Zurna, ha declarado: “La hipótesis de que el presidente Aristide pudo haber sido obligado a abandonar su cargo, si es cierta, tendrá graves consecuencias para el respeto de la ley y de la democracia en el mundo entero”.

El vocero de la Casa Blanca, Reich, definió: “Han pasado 10 años. Nuevamente el señor Aristide probó, sin duda ninguna, que no estaba capacitado para ser un presidente democrático en Haití”. ¿Y, una vez más, quién es un vocero de la Casa Blanca para juzgar quién debe ser presidente en un país latinoamericano?.

¿Y la ONU, dónde está, qué hace? ¿Por qué Estados Unidos asume la jefatura y control de otro estado, antes de que se pronuncie la ONU?

CORREN MALOS VIENTOS EN NUESTRO MUNDO ACTUAL… VIENTOS IMPERIALISTAS. Cada vez resulta más fácil interpretar todos los conflictos en nuestro Planeta, los mecanismos se repiten. Todos los países centroamericanos y latinoamericanos se definen en sus Constituciones como REPUBLICAS DEMOCRÁTICAS. Pero ninguno de ellos puede dar un paso, si antes no cuenta con el visto bueno del  “Ojo Imperialista del Norte”. ¿Esto les parece exagerado?...Analicen, oigan, analicen.

Últimas noticias: El domingo, 7 de Marzo, hubo manifestaciones diversas en Haití, unos a favor de Aristide y otros en contra. Por cierto, hubo tiros y muertes, como la del reportero español Ricardo Ortega.

d.t.