Noviembre-2005

 

Más Cumbres, más mensajes,... ¿más realidades?

 

Aunque los políticos y dirigentes nos han llevado a la incredulidad y escepticismo ante las Cumbres, no dejamos de asomarnos de vez en cuando a estas altas reuniones de altos cargos y de bajos resultados.

 

En los primeros días de noviembre, en la ciudad argentina de Mar del Plata, se dan cita la Cumbre de las Américas, la Cumbre de los Pueblos y la Marcha contra Bush. Decenas de miles de agentes garantizarán la seguridad, dos mil norteamericanos protegerán al presidente de Estados Unidos, decenas de miles de manifestantes gritarán contra Bush.

 

El objetivo de la Cumbres de las Américas, como en las otras tres anteriores, es lograr la adhesión de los países latinoamericanos a la política de Estados Unidos, para incluirlos en su órbita económica y política. Se seguirá hablando del pretendido ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), gran sueño de EEUU para adueñarse de los mercados americanos. No asistirá Cuba, por prohibición de Estados Unidos.

 

Decenas de organizaciones sociales, sindicatos e intelectuales de países de todo el mundo han convocado en Mar del Plata la III Cumbre de los Pueblos como respuesta a la IV Cumbre de las Américas. En su convocatoria destacaron su independencia de cualquier gobierno, propusieron su propia agenda de discusión y negaron cualquier posibilidad de violencia en sus acciones y movilizaciones. Su objetivo es “profundizar el debate y la discusión acerca de la construcción de alternativas y el fortalecimiento de las resistencias frente al ALCA y los demás tratados de libre comercio, el pago de la deuda externa, la militarización y la pobreza, y movilizar a todo el continente contra la presencia de Bush y sus políticas a nivel mundial”. Se inscribieron más de 500 organizaciones.

 

En medio están los pueblos latinoamericanos: De los 800 millones de habitantes de todo el Continente americano, 500 millones corresponden a latinoamérica y la mitad en la pobreza. Latinoamérica mantiene una deuda inaceptable de 792 mil millones de dólares con los países del Norte y que ya ha pagado por varias veces. El capital, la tecnología y las patentes se concentran en Norteamérica. Estados Unidos y Canadá concentran el 80% del peso económico. Con un desempleo tremendo o paro encubierto, un sector obrero latinoamericano está sin voz ni derechos.

Por otra parte, la globalización puramente económica está debilitando el concepto de nación. La comunidad histórica formada por una cultura, una lengua, un territorio y costumbres comunes tiende a debilitarse ante los imperativos de la economía. La soberanía de cada estado se erosiona, la capacidad de controlar sus propios asuntos queda supeditada a otros intereses globales. Y la globalización está creando dos mundos: uno opulento y otro desprovisto de  recursos elementales. La aldea global no es justa y los inmensos desequilibrios que está creando pudieran convertir al siglo XXI en la era de las revoluciones mundiales.

 

Se aprovechará la ocasión para manifestar un rechazo general y multitudinario a las políticas neoliberales de Estados Unidos. Se organizará una gran Marcha contra Bush, por su militarización de la región, su despliegue de seguridad y su política de apropiación de los recursos naturales del mundo, por la vía de la guerra si es necesario. Múltiples organizaciones reivindicando la paz, la soberanía y la justicia social ante el presidente norteamericano que más guerra, imperialismo e injusticia está llevando al mundo.

 

El mensaje de esperanza llega a través del portavoz convocante de la Cumbre de los Pueblos, Adolfo Pérez Esquivel: “Estamos en esa etapa histórica de transformar la realidad impuesta de dominación, del pensamiento único del neoliberalismo, de la crueldad contra los pueblos, el saqueo sin piedad de los recursos, la destrucción de la biodiversidad, del avasallamiento contra los pueblos originarios, el aumento de la pobreza y las continuas violaciones de los derechos humanos...

         Muchos de los males que sufren los pueblos, no se podrían hacer sin la complicidad de gobiernos que se someten a las políticas impuestas por el FMI, el BM y el gobierno de los EE.UU.. Políticas como el ALCA y los demás tratados de libre comercio; la militarización del continente y el establecimiento de bases militares de los EE.UU. en sus países; el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y el ingreso de tropas norteamericanas como en Paraguay, donde además se instala una oficina del FBI para el control de la Triple Frontera y para generar tensiones y conflictos con el pueblo de Bolivia y toda la región..

Se rechazará y denunciará el bloqueo de más de 45 años contra el pueblo hermano de Cuba, impuesto por los EE.UU. en forma unilateral y violando las resoluciones de las Naciones Unidas sobre el derecho del pueblo cubano a su soberanía y autodeterminación. Denunciará las políticas del FMI, del Banco Mundial y de las demás instituciones financieras multilaterales, que buscan imponer a los países de América Latina y el mundo sus proyectos de privatizaciones y pago de la Deuda Externa ilegítima, inmoral e injusta, pagada ya muchas veces. Políticas que obligan a continuar pagando, incluso a los países más pobres y necesitados como Haití, generando así más hambre, destrucción y exclusión social.

Hoy la gran potencia pretende avalar las atrocidades cometidas en violación de los Pactos y Protocolos internacionales y resoluciones de las Naciones Unidas, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La ONU debe actuar antes que sea tarde, evitando mayores males a la humanidad. Debe actuar en forma equitativa y justa y no bajo presiones de los EE.UU., poniéndose al servicio de los pueblos. Las organizaciones y movimientos sociales que se encontrarán en la III Cumbre de los Pueblos rechazan todo tipo de terrorismo, provenga de quien provenga. Reclamamos nuestro derecho a la autodeterminación y la soberanía. Reclamamos a nuestros gobiernos coherencia y unidad continental, fortaleciendo las alianzas regionales a fin de encontrar conjuntamente solución a los graves problemas que afectan la vida de nuestros pueblos, como la permanente concentración y extranjerización de la riqueza, el saqueo y apropiación de nuestros recursos y la mercantilización de todo, incluyendo la vida misma.

Demasiado menudo, la única respuesta que tienen los gobiernos para enfrentar los reclamos y protestas sociales es la represión; desde la III Cumbre de los Pueblos les reclamaremos y les exigiremos estar al servicio de los pueblos y no del capital financiero que privilegian por sobre el capital humano y el derecho de los pueblos. ¡Escuchen el clamor de los Pueblos!, que día a día surgen con mayor fuerza y unidad continental y se asumen como protagonistas de sus propias vidas y constructores de su propia historia.”

 

d.t.

______________________________________________________

Datos tomados de artículos de Pascual Serrano, Lisandro Otero y A. Pérez Esquivel.