Diciembre-2005

 

También hay cambios en Bolivia

 

El indígena Evo Morales ha sido elegido como presidente de Bolivia. La primera vez que un indígena asume el papel de Presidente, aunque no debería extrañar, pues más del 50% de la población es indígena.

Fundamentalmente fueron dos los puntos de su programa que le han izado a la presidencia: la nacionalización de los hidrocarburos (Bolivia es la segunda potencia latinoamericana en gas natural) y la anulación de la ley que prohibía la producción de hoja de coca (principal fuente de ingresos de los campesinos).

Todo muy correcto en principio. El pueblo soberano ha elegido democráticamente. El presidente electo debe ser respetado y debe llevar adelante sus puntos programáticos. Eso es lo que quiere el pueblo boliviano.

 

Inmediatamente vienen a nuestras mentes otros nombres de presidentes: Toledo (Perú), Lula (Brasil, Alfredo Palacio (Ecuador), Tabaré Vázquez (Uruguay)...Todos ellos fueron elegidos democráticamente por sus pueblos. También se esperaba mucho de ellos, los ciudadanos deseaban y esperaban cambios importantes, cambios económicos, políticos y sociales que se distanciaran del liberalismo imperante.

Esas mayorías empobrecidas cargan de esperanza sus votos. No les queda mucho más. Un analista boliviano decía en estos días: que "las mayorías desilusionadas por las representaciones políticas hoy decidieron representarse a si mismas".

El nuevo presidente, Evo Morales, ha dicho: "para nosotros se trata de mandar en Bolivia obedeciendo al pueblo", una expresión de compromiso que contrasta con la anterior democracia de pactos que olvidaban al ciudadano.

Las expectativas populares son grandes. De momento, hay que felicitar al pueblo boliviano.

 

Pero la experiencia y la historia reciente no nos permiten embriagarnos de ilusiones. En nuestros cuerpos permanecen las dudas, las sospechas, los interrogantes,...

Porque hay elementos extraños a los pueblos que mandan en los pueblos y en sus economías y en sus bienes.

El peligro para Evo Morales no le vendrá de su pueblo, le vendrá de las multinacionales extranjeras (norteamericanas, brasileñas y la Repsol española) que monopolizan la explotación del petróleo y del gas natural de Bolivia. ¿Cómo afrontará a esas insaciables fieras? ¿Cómo quitarles de la boca la presa que tanto ansían?.  

Los problemas le vendrán del gobierno norteamericano que impuso la prohibición de la producción de coca, sin otras producciones alternativas para los campesinos, condenándolos a la miseria suma. Los Estados Unidos prohibieron la producción de hoja de coca con el cuento de atacar las drogas. La hoja de coca nada tiene que ver con la droga de la cocaína, como nada tiene que ver la hoja del té con otros estupefacientes que utilicen el té en su composición. ¿Acaso Estados Unidos no utiliza la coca para producir su famoso refresco coca cola? ¿No será que tampoco quieren competencia en este cultivo? ¿Cómo podrá el nuevo presidente boliviano hacer frente a esta otra fiera norteamericana?

Los peligros para el pueblo boliviano, como para el resto de países latinoamericanos, vienen de agentes externos, de agentes, en definitiva, enemigos de estos pueblos, que llegan como lobos disfrazados de ovejas.

 

Bolivia es el segundo país más pobre de América Latina, después de Haití. Aproximadamente un 70% de la población de Bolivia vive por debajo de la "línea de la pobreza", es decir, con menos de 1 dólar al día. Gran parte de su población es analfabeta, y no tiene acceso a bienes y servicios como agua potable, luz eléctrica o automóviles. Su economía es básicamente de subsistencia, y prácticamente no produce ni exporta manufacturas, exceptuando el rubro artesanal, en el que tiene producción y exportación destacable. Casi la totalidad de los productos elaborados que se consumen en Bolivia son importados.

Es cierto que Bolivia ha sido el principal productor de hoja de coca en el mundo y cuenta con otras riquezas minerales (estaño, oro, plata y zinc, además del petróleo y el gas natural). Estas han sido sus grandes riquezas, que desgraciadamente siempre estuvieron controladas por manos extranjeras.

El pueblo boliviano apenas se autoabastece de productos agrícolas: maíz, café, algodón, caña de azúcar, soya, arroz, patata, cacao, cebada y quinua.

 

ESTE PUEBLO HA VOTADO, HA ELEGIDO PARA PRESIDENTE A UNO DE LOS SUYOS, QUIERE QUE EL PUEBLO SE BENEFICIE DE LO QUE ES SUYO Y ESPERA NO SER DECEPCIONADO UNA VEZ MAS.

 

Nos unimos al gozo y a la esperanza del pueblo boliviano.

d.t.

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