Junio-2006

 

Lo políticamente correcto no siempre coincide con lo justo

 

Al igual que la democracia no se identifica necesariamente con la democracia “formal”. No es necesario poner muchos ejemplos: Puede un país denominarse formalmente como “República Democrática de…” y, sin embargo, estar aplicando normas y procedimientos dictatoriales. Pueden proclamarse todos los derechos humanos en una Constitución nacional, y, sin embargo, existir una oligarquía de unas cuantas familias en el país que poseen y controlan toda la riqueza nacional, provocando y manteniendo a la mayoría de la ciudadanía en la pobreza y marginación.

Las normas, las leyes, las políticas,…están elaboradas y marcadas por los políticos  de cada país, supuestos “representantes de la población” y reales representantes de las oligarquías nacionales. Ellos hacen la política y definen lo que es “correctamente político”.

Y así nos encontramos que los ciudadanos son invitados y promovidos a ejercer su derecho al voto, lo cual es muy correcto políticamente, y, después, esos mismos ciudadanos son reprimidos por reclamar y exigir el cumplimiento de los demás derechos humanos y civiles.

Esto es el “pan nuestro de cada día” en Latinoamérica, pero también en el resto del Planeta. Como muestra les ofrecemos un botón.

 

COLOMBIA:

ACNUR acaba de declarar que más de 100.000 colombianos solicitaron refugio desde el año 2000. Ya viven como refugiados en otros países más de 60.000, como consecuencia del conflicto interno armado de más de cuatro décadas que azota a Colombia y que cobra miles de vidas cada año. Es considerada como la peor crisis del hemisferio. El conflicto también ha provocado más de dos millones de desplazados internos en la última década, considerada como la segunda crisis humanitaria en esa materia a nivel mundial después de la de Sudán. (1)

 

Ya ven, la “República Democrática de Colombia” resulta ser uno de los países más violentos del mundo y hay serias dudas de que sea “República y Democrática”.

“En la sociedad colombiana lo ilegítimo, lo fraudulento, lo falso, la violación a la ley, el crimen, la corrupción y la manipulación de la realidad desde el poder del Estado se ha vuelto norma (doble moral, corrupción administrativa, saqueo de los bienes y riquezas públicas, decisiones políticas y económicas antidemocráticas, aplicación de leyes para-estatales, extradición, violaciones a los derechos humanos, amenazas a cientos de activistas de oposición, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones, secuestros, asesinatos políticos, masacres, etc.) Y la legalidad constitucional (democracia y transparencia en las decisiones políticas y económicas, honestidad de las autoridades y funcionarios públicos, aplicación de la norma constitucional, respeto a la vida de los opositores, condena a los responsables de crímenes de Estado, etc.), se ha convertido en excepción. Una anomalía que se practica en todos los planos y en todos los órdenes.” (2)

La Unión Europea se manifiesta preocupada por las amenazas a organizaciones de derechos humanos en Colombia. ¡Qué consoladoras resultan estas manifestaciones! También deben ser muy políticamente correctas, pero lo cierto es que nunca se toman medidas verdaderamente comprometedoras. Así funcionan las Instituciones.         

“Por lo menos una veintena de ONG de defensa de los derechos humanos y de movimientos sociales han sido amenazadas desde el 20 de mayo último por parte de "nuevas generaciones paramilitares", según denuncias de los afectados. Las amenazas, por correo electrónico, se han unido a 58 casos de hostigamientos y agresiones a defensores que se han registrado en el país en lo que va del 2006”, dijo el director de la Fundación Manuel Cepeda Vargas.  Y Soraya Gutiérrez observó que desde agosto del 2002, que coincide con la llegada al poder del actual gobierno, han sido asesinados en el país 45 defensores de los derechos humanos”. (3)

 

Recientemente se celebraron elecciones nacionales en Colombia, “democráticas” por supuesto. Toda la prensa nacional e internacional inflaron los titulares: “Rotunda victoria…Uribe arrasa…Aplastante triunfo…Contundente…Uribe consigue el 62% de los votos”. Todo muy democrático, pero según el color de las gafas con que se mire.

Democráticamente la población se abstuvo, no votó el 60% de la población. Democráticamente votaron los funcionarios y empleados del Estado, obligados al voto, y poco más. Democráticamente, el presidente Álvaro Uribe no representa ni siquiera al 25% del electorado, no digamos ya de la población total. Democráticamente se intimidaba a los votantes, pues 230.000 soldados y policías revisaban previamente a cada votante antes de emitir su voto. Democráticamente, los asesinos y violentos paramilitares, que defendieron la candidatura de Uribe junto con la oligarquía nacional, anunciaron, días antes, que controlaban un tercio de los representantes del Parlamento que se presentaban a elecciones.

Naturalmente, el presidente norteamericano Bush felicitó inmediatamente a Uribe, “por su firme compromiso con la democracia”, y elogió al pueblo colombiano. ¿A todos o sólo a quienes votaron? ¿Por qué Bush llama compromiso con la democracia a la actuación de Uribe y dice lo contrario de la actuación del venezolano Chávez o del boliviano Morales?. Bush le añadió algo en el mensaje de felicitación: “le recordó la firme amistad entre los dos países…y le reafirmó su fuerte apoyo en su lucha contra el “narco-terrorismo” y en el avance del acuerdo de libre comercio”. Bush le recordó a Uribe que el apoyo norteamericano no era gratuito.

Su contrincante político, Carlos Gaviria, ex-presidente de la Corte Constitucional, le envió un mensaje distinto a Uribe: “Democracia y exclusión son antagónicos”.

 

En semejante “República Democrática” encontramos episodios realmente sorprendentes:

* De manera bochornosa, el gobierno de Uribe ha ido consiguiendo leyes para conseguir el indulto de paramilitares que dejaban las armas y para encubrirlos impunemente por sus asesinatos.

* Unos 15.000 campesinos e indígenas se manifestaron contra el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos. Trescientos antimotines, apoyados por aeronaves lanzando gases lacrimógenos, atacaron brutalmente a los manifestantes en Cauca y en Nariño, resultando muerto un indígena y decenas heridos. Los indígenas conocen la lección: Si las multinacionales están interesadas en sus tierras, serán reprimidos sin piedad hasta se expulsados.

* El Plan Colombia trajo a Colombia dólares y fuerzas armadas norteamericanas, pero no para luchar contra el narcotráfico, como se publicitó, sino para atacar a la guerrilla.

De igual manera, con el Tratado de Libre Comercio (TLC), no es una liberación económica y comercial lo que consigue Colombia con Estados Unidos, sino una mayor dependencia y entrega de sus recursos a las multinacionales norteamericanas. Colombia abre sus puertas a las grandes empresas del Norte ansiosas por dominar las fuentes de energía de este país, sus bosques amazónicos para patentar plantas y animales y ejercer la biopiratería. Todos sus bienes, agrícolas, forestales, energéticos, culturales,…quedan desprotegidos y en bandeja para las transnacionales.

 

Pero tendremos que seguir diciendo que Colombia es una “República Democrática”, soberana e independiente,…Internacionalmente seguro que consta como “país políticamente correcto”.

Lástima esos pequeños detallitos como que el 86% de la población vive en la pobreza, o que más del 40% sufren el desempleo o paro encubierto, o que cinco grupos familiares controlan el 80% de los medios de comunicación, o que cuatro grupos controlan el 92% de los activos financieros, o que el 1,3% de los colombianos posee la mitad de las tierras del país.

 

d.t.

 

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(1)    Reuters, 20.6-2006

(2)    Olafo Montalbán, Rebelión.

(3)    Cristiano Morsolín, Co-fundador del Observatorio sobre Latinoamérica SELVAS.

Rebelión 17.6.2006