Agosto-2006

 

Latinoamérica, otro continente

 

Dos continentes conforman América: Norteamérica y Latinoamérica. Si hay alguna confusión, habrá que modificar los mapas. Allí no se confunden.

Es verdad que Estados Unidos siempre consideró a América Latina como una de “sus zonas de influencia”. Que, en términos populares, viene a significar una gran parcela colonial de Estados Unidos.

Estados Unidos siempre quiso dominar a los países latinoamericanos, pero sus habitantes son difíciles de someter. El Imperio del Norte sembró de dictadores primero y de bases militares después, de multinacionales, de prensa y televisión a toda Latinoamérica. Una auténtica invasión encubierta. Pero el Imperio nunca consiguió dormir tranquilo desde la cintura americana hasta el final del cono sur. 

El gesto dulce del latinoamericano, junto con su ternura, su humor y su enorme capacidad de sufrimiento, han ido siempre unidos a sus capacidades de riesgo, insumisión y rebeldía.

En Latinoamérica se ha vertido mucha sangre inocente y prematura, pero siempre cayó en tierra abonada, y tarde o temprano vuelve a germinar y a producir hermosos frutos.

 

La lectura social, política y económica de Latinoamérica también estuvo siempre dictada por Estados Unidos y sus enormes Agencias-monopolios de noticias en el mundo. 

Resulta grotesco ver o escuchar los análisis y comentarios en todos los medios estatales de comunicación europeos, y en las tertulias de sus periodistas,… Todos, con aires de originales y de grandes profesionales, pero se limitan a repetir como papagayos los criterios dictados por Norteamérica. No hay más que ver las lindezas y previsiones proféticas que los medios europeos están lanzando, con motivo de la enfermedad de Castro y la situación cubana. Hay que ver a esos periodistas  chorreando democracia, y al mismo tiempo haciendo miles de equilibrios para poder justificar las invasiones y “guerras liberadoras” norteamericanas. Se jodieron los cubanos, si el encargado de llevarles la democracia es Bush.

Hace unos días, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa de la Vega, visitaba Colombia. El primer día de su visita los paramilitares asesinaron a 19 campesinos, en su segundo día de visita un atentado con coche bomba en Bogotá mataba a varias personas,… La vicepresidenta española habló del Líbano, pero ni una sola palabra de cuanto ocurría a unos pocos metros de ella. Las órdenes eran esas: ni una sola palabra malsonante sobre Colombia, es un país estratégico entre Venezuela y el Sur, allí reina el sagrado Plan Colombia de los Estados Unidos, allí acaban de firmar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos,…Aquello es una “República Democrática de Colombia”. Allí no pasa nada, no importa que lleven cuarenta años en guerra…

Seguramente quedaríamos sorprendidos haciendo una encuesta en Estados Unidos y preguntando sobre la invasión en Irak, Afganistán o la actuación de Israel, al ver el gran desconocimiento de la ciudadanía, su enorme confusión  y su consiguiente consentimiento de la situación. Pues no muy distinto sería, si tal encuesta la realizáramos en países europeos acerca de la realidad latinoamericana.

 

Aprovechemos para ofrecer algunos datos sobre el continente latinoamericano.

* Lo que a simple vista resulta tremendamente revolucionario y preocupante, mirado desde el sentido común no es ni más ni menos que un intento de aprovechar los propios medios y recursos para mejorar el nivel de vida de los ciudadanos. Si se analiza sin prejuicios la reciente reforma agraria en Bolivia, cualquiera haría algo semejante para el bien general.

Una reforma consistente en: Recuperar las tierras improductivas de manos de los terratenientes y latifundistas, para una equitativa distribución de la tierra entre campesinos e indígenas. Mecanizar el campo, con subvenciones económicas para que los municipios, comunidades y organizaciones sindicales e indígenas puedan adquirir créditos de 12.000 dólares, a 15 años y sin intereses, para comprar tractores y máquinas. Compromiso del Gobierno para buscar mercados para los productos nacionales en los países vecinos, en Norteamérica y en la Unión Europea, para lo que demandó la siembra de productos ecológicos que hagan frente a los transgénicos.

Sin embargo se han producido enormes protestas. ¿Por parte de quién?: Los latifundistas y grandes empresarios agropecuarios de Santa Cruz, Beni y Pando rompieron el diálogo con el gobierno. ¿Qué es eso de distribuir tierras a indios y campesinos pobres?. Y el caso es que no se había hablado de expropiar ni agredir a nadie. Las empresas agrícolas del oriente, con sus enormes latifundios adjudicados por los gobernantes como “pago” de favores políticos, controlan el 90% de la tierra productiva, pero no toda está en producción. Según Informe oficial de 2003, el 95” de los latifundios no son explotados agrícolamente, sino que están en manos de especuladores que los guardan para vender posteriormente, o utilizarlos como avales bancarios. Curiosamente aquellas tierras fueron de los indígenas (“tierras comunitarias de origen”). La ley INRA de 1996 quiso arreglar este desaguisado, pero nunca llegó a aplicarse. Según Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo: sólo 100 familias poseen 25 millones de hectáreas, mientras dos millones de familias campesinas apenas tienen acceso a 5 millones de hectáreas.

Como tantas veces en la Historia, los avasalladores se quejan y rebelan ante cualquier peligro de ser avasallados.

La reforma agraria ha comenzado con la entrega de 2,5 millones de hectáreas de tierras fiscales del Estado.

         * En el pasado mes de Julio se celebró en Córdoba (Argentina) una cumbre del MERCOSUR de gran trascendencia. Venezuela se sumó a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay. Chile y Bolivia son miembros asociados. Significa integración industrial, naval, ferroviaria, en vivienda,  farmacéutica y energética. El proyecto común más importante es construir un megagasoducto que unirá a Bolivia con los países miembros. Significa lazos industriales y comerciales entre países de la región, que actuarán mancomunadamente y podrán enfrentarse a los acosos de las multinacionales extranjeras. Se suscribió un Convenio comercial con Cuba. MERCOSUR concentra el 75% del producto interior bruto de toda Latinoamérica y una población de 250 millones de personas.

Lula da Silva le puso palabras: “Hace mucho tiempo que dejamos de ser colonos y no queremos volver a ser colonias. Hemos derrotado a aquellos que escriben todos los días que nuestros países deberían tener relaciones sólo con Estados Unidos”

Con agrado se recibió la propuesta  de establecer en MERCOSUR un Banco de Desarrollo. Adoptaron un criterio común ante la Organización Mundial de Comercio (OMC) sobre la eliminación de subsidios y aranceles agrícolas de los países desarrollados, asunto que, pocos días después, ha hecho fracasar la Ronda de Doha de la OMC. Es la vía para un verdadero mercado común. Para luchar contra las desigualdades y desempleo internos, se planteó la creación de un Fondo para la Convergencia Estructural del MERCOSUR. Se habló de políticas protectoras del medio ambiente y de los recursos naturales. Se acordó intensificar las relaciones económicas del MERCOSUR con otros países. Naturalmente que existen dificultades y divergencias, pero la iniciativa del MERCOSUR parece realmente liberadora. Y es una respuesta originaria frente al proyecto norteamericano llamado ALCA. Razón de más para que la iniciativa sufra fuertes ataques desde el exterior.

 

Continuaremos en la próxima repasando más signos de vida, de lucha y también de muerte presentes en el insumiso continente latinoamericano.

 

d.t.