Junio-2006

 

Dejadnos en paz

 

No necesitamos protectores, ni potencias que nos cuiden, ni multinacionales que nos desarrollen, ni militares que nos instruyan, ni jerarcas europeos que nos reprendan,…No se preocupen de nosotros, ¡ya somos mayorcitos! ¡sabemos caminar solitos!...

Este es uno grito constante en América Latina ante tanto “benefactor” llegado desde fuera.

Más de 500 años llegando benefactores que sólo se benefician a sí mismos.

“Más de 500 años aprendiendo a odiarnos entre nosotros y a trabajar con alma y vida por nuestra propia perdición, y en eso estamos; pero todavía no hemos podido corregir nuestra manía de andar soñando despiertos y chocándonos con todo, y cierta tendencia a la resurrección inexplicable”.

Fijemos la mirada en algunos botones de muestra.

 

Argentina: 'Las comunidades mapuches de Argentina fueron arrinconadas y empujadas a vivir en las peores tierras, las más áridas e inhóspitas. Solo se les permite ocupar predios fiscales, pero no se las asiste para realizar los trámites de tenencia definitiva como indica la ley provincial’.

Una campaña militar en 1896, conocida como la ‘conquista del desierto’, acabó con la vida de miles de aborígenes mapuches y entregó sus tierras a particulares. En aquel entonces 970.000 hectáreas fueron obsequiadas a la Compañía de Tierras Sud Argentino (de origen británico) y controladas por Benetton desde 1991.

'En el siglo XIX, Argentina se abría a la inmigración extranjera, pero a los indígenas nos exterminaban, por eso se obsequiaron las tierras de la Patagonia a los ingleses con todas nuestras comunidades en el interior', remarcó Millán, de la Organización de Comunidades Mapuche-Tehuelche 11 de Octubre.

Las normas nacionales garantizan a los indígenas 'la posesión y propiedad de las tierras que tradicionalmente ocupan' y aseguran que 'ninguna (de esas tierras) será enajenable', según reza la carta magna.

Un matrimonio mapuche con sus cuatro hijos, tras largos meses de solicitud sin respuesta, ocupó  en 2002 un predio de tierras de sus antepasados. Unos policías armados y con perros los expulsó, porque según un fallo judicial, ‘Los indígenas deben renunciar a esas tierras pues pertenecen a una finca del grupo Benetton’.

'Las leyes son para los 'huincas' (blancos). Para nosotros la democracia aún no llegó', dijo a IPS Mauro Millán, líder indígena del sur argentino, tras el fallo judicial. 

En Chile, subsisten un millón y medio de mapuches, pero en Argentina se reducen a 200.000 personas, 94 por ciento de las cuales no tienen títulos de propiedad de sus tierras, según una investigación realizada por el católico Equipo Nacional de Pastoral Aborigen.

En el inmenso latifundio de los hermanos Benetton, 250.000 ovejas producen parte de la lana que necesita el imperio italiano (una curiosidad: a cada oveja le corresponden 3,2 hectáreas, más que a cualquier familia mapuche).

La Patagonia, paraíso de ensueño, está siendo comprada por multimillonarios extranjeros: Además de los Benetton, están el magnate norteamericano Dougal Tompkins con 900.000 hectáreas; el dueño de la sexta mayor fortuna de Gran Bretaña, Joseph Lewis con 14.000 hectáreas; el empresario estadounidense fundador de la CNN, Ted Turner con 45.000 hectáreas; el belga Huber Grosse con 11.000 hectáreas que dijo “Todo lo que escasea en el mundo lo puede ofrecer la Patagonia”; el estadounidense dueño de Pepsi, Ward Lay, con 80.000 hectáreas…

 

Bolivia: Un maravilloso espíritu reivindicador atravesó el discurso de Evo Morales ante el Congreso: Los pueblos indígenas son mayoría de la población boliviana: el 62.2% son aymaras, quechuas, mojeños, chipayas, muratos, guaraníes. Estos pueblos, históricamente hemos sido marginados, humillados, odiados, despreciados, condenados a la extinción. Esa es nuestra historia; a estos pueblos jamás los reconocieron como seres humanos, siendo que estos pueblos son dueños absolutos de esta noble tierra, de sus recursos naturales…

         No es posible que algunos sigan buscando como saquear, explotar, marginar. No solo nosotros queremos vivir bien, seguramente algunos tienen derecho a vivir mejor, tienen todo el derecho de vivir mejor, pero sin explotar, sin robar, sin humillar, sin someter a la esclavitud. Eso debe cambiar hermanas y hermanos...

         Estamos acá en democracia, y quiero que sepan que queremos cambiar Bolivia no con bala sino con voto, y esa es la revolución democrática…

         Suiza, un país desarrollado sin recursos naturales, y Bolivia con semejantes recursos naturales y con semejante pobreza. Eso hay que cambiar, y por eso estamos acá para cambiar juntos estas injusticias, este saqueo permanente a nuestros recursos naturales…

Después de escuchar el informe de las comisiones de transición, he podido ver como el Estado no controla al Estado, sus instituciones. Una dependencia total, como hemos visto en lo económico, un país transnacionalizado. Su pretexto de capitalización solo ha descapitalizado al país…

Por eso un desafío , un deseo, una propuesta, todos, sean militantes del MAS o no sean militantes del MAS, si sentimos de esta tierra, de nuestra patria, de nuestra Bolivia, tenemos la obligación de industrializar todos nuestros recursos naturales para salir de la pobreza...”

Empresas mineras se llevan más de 4.000 millones de dólares. Por cada 100 dólares que genera la minería, 98 se quedan en manos de las transnacionales y otras empresas, mientras el Estado sólo recibe 2 en impuestos. El saqueo de Bolivia ha sido escandaloso. Todo gracias a una onerosa legislación neoliberal que entregó en concesión a los privados los yacimientos mineros del país.

Se entiende perfectamente que, toda la prensa de los países industrializados con empresas explotadoras dentro de Bolivia, haya orquestado esa enorme campaña contra Evo Morales.

Desde el interior de Bolivia contaron con el apoyo de un 5% de la población: Son los latifundistas que controlan el 91 por ciento de todas las tierras cultivables. Son 14 familias que detentan 3.129.066 hectáreas.

 

Chile: Economistas del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA) denunciaron el saqueo de Chile por parte de grandes transnacionales, especialmente en el área del cobre, principal recurso natural del país.              
         Desde territorio chileno los consorcios transnacionales remesan al exterior sumas de fondos gigantescas, que obviamente se restan a los ingresos que genera el país y constituyen un brutal saqueo, expresó el economista Hugo Facio.

En el lapso 2003-2005 los montos netos extraídos sumaron 23 mil 221,2 millones de dólares.

Quien gana más con el alza del precio del cobre no es Chile, son las transnacionales que producen los dos tercios del cobre de la Gran Minería. Las transnacionales son las principales beneficiadas: pagan pocos impuestos y se llevan utilidades colosales. 

No hay información de parte de las transnacionales pues no están obligadas a publicar balances. Podemos sólo hacer deducciones. Están las cifras de las ganancias remitidas al exterior correspondientes a inversión extranjera directa, ganancias que son utilidades después de impuestos. Las cifras significativas son las siguientes: 2003: 4.629 millones; 2004: 8.231 millones de dólares y 2005, 11.088 millones de dólares. A sus ganancias debemos sumar las remesas por concepto de depreciaciones aceleradas y otros ítems que consideramos utilidades: estamos hablando de otros 10 mil millones de dólares el año 2005. En 2006 fueron de 16.000 millones (solamente en este año las transnacionales ganaron tanto como la  cantidad que invirtieron a lo largo de catorce años).

La resolución 1803 de Naciones Unidas reconoce el derecho de los Estados a disponer libremente de sus riquezas y recursos naturales. Nadie discute la legitimidad de una nacionalización en función de los intereses del país y su pueblo.

         ¿Podrá llevarse a cabo la nacionalización del cobre para Chile? ¿Podrán los gobiernos democráticos chilenos aprovechar las posibilidades de desarrollo que puede otorgar la estatal compañía Codelco?

 

“Nuestros países nacieron condenados a una suerte de fatalidad del miedo que nos impide vernos como somos y como podemos ser…

Lo que ha sucedido en Bolivia nos enseña que ese miedo de ser lo que podemos ser no es un enemigo invencible; el racismo no es una fatalidad del destino, no estamos condenados a repetir la historia.

Nos han entrenado para andar en silla de ruedas y ahora estamos recuperando la posibilidad y energía en América Latina de caminar con nuestras propias piernas, pensar con nuestras propias cabezas y sentir con nuestros propios corazones”. (*)

 

 

d.t.

 

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(*) Refer. a una entrevista a E. Galeano.