Enero-2008

 

Tres décadas de neoliberalismo

 

Llamaba la atención el título aplicado a Latinoamérica en el trabajo de Erika González y Pedro Ramiro, del Observatorio de Multinacionales en América Latina – Paz con Dignidad.

 

América Latina tiene alrededor del 25% de los bosques del planeta y más de la mitad de bosques tropicales. El sistema Amazónico-Pacífico-Darién contiene la selva más extensa del mundo. Esto supone una enorme diversidad biológica, un papel clave para la regulación del clima, la conservación de la productividad del suelo, etc. El Acuífero Guaraní es una de las reservas de agua potable más grandes del mundo. La diversidad cultural es riquísima, sólo en la cuenca del Amazonas se concentran 400 grupos indígenas.

 

A pesar de todo ello, casi el 40% de la población vive en la pobreza, y el pago de la deuda se ha duplicado, devorando la mitad de los ingresos por exportaciones. El nivel salarial es inferior al de 1980.

 

¿Cómo es posible que casi la mitad de la población viva en la pobreza cuando nuestros países tienen tanta riqueza?.

Mucha gente lo achaca a la corrupción de los políticos y grandes empresarios. Pero tal vez la razón está en que los Gobiernos han cumplido al pie de la letra las medidas neoliberales ideadas por las grandes instituciones financieras internacionales “para salir de la pobreza”.

Veinticinco años  aplicando las medidas del Banco Mundial, del Fondo Monetario Internacional y del Banco Interamericano de Desarrollo ¿para qué…?. Nos aseguraron que nos modernizaríamos al abrir los mercados a capitales extranjeros, pero la realidad es que las inversiones de las multinacionales no han contribuido a proporcionar bienestar para la población.

 

Las grandes multinacionales extranjeras se fueron adueñando de los sectores claves nacionales: de la energía, la banca, las telecomunicaciones, los recursos naturales, la educación, la salud y el agua…Los Estados fueron perdiendo así el control de los sectores claves de la economía, quedando a merced de los intereses transnacionales.

Con la excusa de la ineficacia de las empresas públicas, se fue traspasando las principales fuentes económicas a manos privadas extranjeras, a veces con grandes chanchullos por medio (venta de la compañía chilena Enersis a Endesa, o del mexicano Bancomer al BBVA, por ejemplo).

 

Las grandes multinacionales sólo tienen un objetivo: sus intereses económicos. Pero los gobiernos llegaron a creerse, o al menos así lo decían, que con los capitales extranjeros vendrían el desarrollo y el progreso. Y les abrieron las puertas de par en par: se concedían exenciones fiscales a las empresas para que vinieran, se les reducía el pago de la seguridad social de los trabajadores, se les eximía de impuestos,…

Y las voraces transnacionales fueron esquilmando a los distintos países.

Al mismo tiempo los trabajadores veían retroceder sus derechos, sus despidos eran más fáciles, sus salarios más reducidos, sus horarios más amplios, los subsidios se iban eliminando, las tarifas de servicios se encarecían, desaparecían las leyes protectoras de los espacios naturales, las empresas públicas se privatizaban, los Estados iban poco a poco perdiendo el control de las fuentes económicas y sociales y con ello perdiendo competencias,…

 

Después de veinticinco años se sigue preguntando: ¿Y el desarrollo prometido?.

         Y se quedan observando los graves impactos en la población por la extracción y exportación de recursos naturales: Argentina perdió casi dos tercios de sus bosques durante el siglo veinte. Gran parte de esos terrenos  están ahora ocupados de soja, algodón y maíz transgénicos, pinos y eucaliptos de empresas extranjeras. Grandes explotaciones mineras se extienden por toda Latinoamérica, con enormes impactos para la naturaleza,  pero de enorme rentabilidad para las multinacionales extranjeras que apenas dejan alguna migaja de beneficios para estos países.

         Se quedan observando la evidente desigualdad comercial: No puede existir libre comercio entre países desiguales económicamente, porque el pez gordo se come al pez chico. En los últimos 8 años las exportaciones de Centroamérica a la Unión Europea se incrementaron un 50%, pero en dirección contraria las exportaciones de la UE a Centroamérica crecieron en un 300%.

         Se quedan observando la mercantilización de los servicios públicos: Los servicios públicos fueron puestos a la venta y cayeron en manos de multinacionales. Ahora las tarifas son más altas y cada vez más hay servicios sólo alcanzables para los ricos. El asunto resulta más grave cuando hablamos de recursos básicos como el agua…cada vez resulta más difícil para los pobres el acceso al agua potable.

         Se quedan observando los oligopolios privados y la ausencia de transparencia en los contratos: Toda la vida vendiéndonos que la libre competencia de empresas mejoraría y abarataría los productos y sacaría de la pobreza a la población, pero fue puro cuento. Todos los monopolios y servicios estatales fueron pasando a reducidas manos privadas. La electricidad de Nicaragua pasó a una sóla empresa (Unión Fenosa). Los contratos fueron sigilosos y secretos: Repsol se hizo de YPF por un costo diez veces menor que su valía, a cambio de un cheque en blanco y una residencia en Barcelona para el gobernador que vendió la compañía.

 

Promesas y esperanzas falsas. Latinoamérica perdió sus recursos naturales y multitud de servicios públicos, pero el 40% de la población sigue en la pobreza y las deudas nacionales se han incrementado.

¿QUÉ PASÓ? ¿QUIÉN SE BENEFICIÓ CON ESAS MARAVILLOSAS MEDIDAS Y REFORMAS NEOLIBERALES?

Los beneficiarios han sido los de siempre: las élites políticas y económicas de la región y de los países inversores con sus grandes comisiones. Y las multinacionales que han conseguido grandes beneficios a corto plazo.

Y todavía hemos de aguantar la desfachatez de los políticos, de los economistas y de sus medios de comunicación diciendo que estos países han avanzado, porque ha aumentado el PIB, la riqueza nacional. Es el gran truco de las estadísticas, la gran mentira de la macroeconomía: Cuando la riqueza del país aumenta, sólo aumenta para unas cuantas empresas y unos cuantos capitalistas.

Por eso el 40% de la población sigue en la pobreza.

 

d.t.