Enero-2002

Una causa justa, no una guerra justa

Howard Zinn
Yo creo que pueden hacerse dos juicios morales sobre la presente "guerra": El ataque del 11 de Septiembre constituye un crimen contra la humanidad y no puede justificarse, y el bombardeo de Afganistán también es un crimen que no puede justificarse.

Y aun así, voces dentro del espectro político, incluidas muchas de la izquierda han descrito ésta como "una guerra justa". Un veterano pacifista, Richard Falk, escribió en The Nation que esta es "la primera guerra verdaderamente justa desde la Segunda Guerra Mundial". Robert Kuttner, otro partidario consistente de la justicia social, declaró en The American Prospect que sólo personas de la izquierda más radical podrían creer que ésta no es una guerra justa.

Esto me ha dejado perplejo. ¿Cómo puede ser una guerra verdaderamente justa cuándo lleva consigo el asesinato diario de civiles, cuándo causa que cientos de miles de hombres, mujeres, y niños dejen sus hogares para escapar de las bombas, cuándo puede que no se encuentren los que planearon los ataques del 11 de Septiembre, y además cuándo multiplicará el número de personas que estén los suficientemente enfadadas con este país para convertirse ellos mismos en terroristas ?

Esta guerra representa una violación grave de los derechos humanos, y producirá exactamente lo opuesto a lo que se quiere: No acabará el terrorismo; lo hará proliferar.

Creo que los partidarios progresistas de la guerra han confundido una "causa justa" con una "guerra justa". Hay causas injustas, como el esfuerzo de los Estados Unidos por establecer su poder en Vietnam, o para dominar Panamá o Granada, o para derrocar al gobierno de Nicaragua. Y una causa puede ser justa--como lograr que Corea del Norte se retirase de Corea del Sur, o que Saddam Hussein se retirara de Kuwait, o acabar con el terrorismo--pero eso no significa que ir a guerrear en nombre de esa causa, con la inevitable destrucción que implica, sea justo.

Las historias de los efectos de nuestro bombardeo están empezando a salir a la luz, poco a poco. Sólo dieciocho días después del comienzo del bombardeo, The New York Times informó: "Las fuerzas estadounidenses han bombardeado accidentalmente un área residencial en Kabul". Dos veces, los aviones estadounidenses bombardearon almacenes de la Cruz Roja, y un portavoz de la misma dijo: "Ahora nosotros tenemos 55,000 personas sin esa comida o mantas, sin nada en absoluto."

Un maestro de primaria afgano le dijo a un reportero del Washington Post en la frontera de Pakistán: "Cuando las bombas cayeron cerca de mi casa y mis bebés empezaron a llorar, yo no tuve otra opción sino escapar."

Un reporte del New York Times: "El Pentágono reconoció que un F/A-18 de la Armada dejó caer una bomba de 1000 libras el domingo cerca de lo que los funcionarios llamaron un centro para los ancianos. . . . Las Naciones Unidas dijeron que el edificio era un hospital militar. . . . Varias horas después, un F-14 de la Armada dejó caer dos bombas de 500 libras en un área residencial al noroeste de Kabul". Un funcionario de la ONU le dijo a un reportero del New York Times que una acción de bombardeo estadounidense ,en la ciudad de Herat, había usado bombas racimo las cuales esparcen fragmentos mortales sobre un área equivalente a veinte campos del fútbol. Esto, escribió el reportero del Times , "era el último de un número creciente de bombas estadounidenses que se han desviado de su curso y que han causado bajas entre la población civil."

Un. reportero de A.P fue llevado a Karam, un pequeño pueblo montañoso atacado por las bombas estadounidenses, y vio casas reducidas a escombros. "En el hospital en Jalalabad, veinticinco millas al este, los doctores trataron a veintitrés víctimas ,según ellos, del bombardeo a Karam, uno de ellos, un niño de apenas dos meses, envuelto en vendas ensangrentadas," según el reporte. "Otro niño, dijeron los vecinos, estaba en el hospital porque el bombardeo le había matado la familia entera. Al menos 18 tumbas recientes estaban esparcidas en los alrededores del pueblo."

La ciudad de Kandahar, atacada durante diecisiete días consecutivos, parecía, según se informó un pueblo fantasma, con más de la mitad de sus 500,000 habitantes huyendo de las bombas. La estación eléctrica de la ciudad había sido inutilizada. La ciudad fue privada de agua, dado que las bombas eléctricas no podían operar. Un granjero de sesenta años le dijo al reportero de A.P, "Nosotros nos marchamos por temor de nuestras vidas. Todos los días y todas las noches, oímos el rugir y rugir de los aviones, vemos el humo, el fuego. . . . Yo los maldigo a ambos--al Talibán y a Estados Unidos."

Un reporte del New York Times desde Pakistán dos semanas después del inicio de la campaña de bombardeo informaba acerca de civiles heridos que cruzaban la frontera. "Cada media hora, más o menos , a lo largo del día, traían a alguien en una camilla. . . . La mayoría eran víctimas de las bombas, con miembros perdidos o heridos por metralla . . . . Un muchacho joven, con su cabeza y una pierna envueltas en vendas ensangrentadas, se asió a la espalda de su padre mientras el anciano regresaba caminando a Afganistán."

Eso era a sólo unas pocas semanas del inicio del bombardeo, y el resultado ya había sido aterrorizar a centenares de miles de afganos, obligándolos a abandonar sus casas y tomar caminos peligrosos y sembrados de minas. La " guerra contra el terrorismo" se ha vuelto una guerra contra los hombres inocentes, mujeres, y niños que no son en manera alguna responsables del ataque terrorista en Nueva York.

Y existen todavía los que dicen que esta es una " guerra justa."

El terrorismo y la guerra tienen algo en común. Los dos implican la matanza de personas inocentes para lograr lo que los asesinos creen es un buen fin. Puedo ver una objeción inmediata a esta ecuación: Ellos (los terroristas) deliberadamente asesinan a las personas inocentes; nosotros (los que hacemos la guerra) apuntamos a "los blancos militares," y los civiles son asesinados por accidente, como "daño colateral".

¿Es realmente un accidente cuándo mueren civiles a causa de nuestras bombas? Aún cuando usted conceda que la intención no es matar civiles, si ellos sin embargo se convierten en víctimas, una y otra vez, repetidamente, ¿Puede ser llamado eso un accidente? Si las muertes de civiles son inevitables al bombardear, puede que no sea deliberado, pero no es un accidente, y quienes bombardean no pueden ser considerados inocentes. Ellos están asesinando de la misma forma que los terroristas.

El absurdo del hecho de proclamar inocencia en tales casos queda de manifiesto cuando el número de muertos catalogados como "daño colateral" alcanza cifras mucho mayores que las listas de los muertos de incluso el acto más horrible de terrorismo. Así, el "daño colateral" en la Guerra del Golfo causó más muertes--ciento de miles, si usted incluye a las víctimas de nuestra política de sanciones--que el muy deliberado ataque terrorista del 11 de septiembre. El total de personas que han sido asesinados en Israel debido a las bombas terroristas Palestinas no excede los 1,000. El número de muertos por "daño colateral" en el bombardeo de Beirut durante la invasión de Israel al Líbano en 1982 fue aproximadamente 6,000.

No debemos comparar las listas de muertos--es un ejercicio feo--como si una atrocidad fuese peor que otra. Ninguna matanza de inocentes, ya sea deliberada o "accidental," puede justificarse. Mi argumento es que cuando los niños mueren a manos de los terroristas, o--bien sea intencional o no--como resultado de bombas arrojadas desde los aviones, el terrorismo y la guerra se vuelven igualmente imperdonables.

Hablemos sobre "blancos militares". La frase es tan vaga que el Presidente Truman, después de que la bomba nuclear borró la población de Hiroshima, dijo: "El mundo observará que la primera bomba atómica se dejó caer en Hiroshima, una base militar. Eso era porque nosotros deseábamos en este primer ataque evitar, en la medida de lo posible, la matanza de civiles."

Lo que nosotros estamos escuchando ahora de nuestros líderes políticos es, "Estamos atacando los objetivos militares. Estamos intentando evitar el asesinato de civiles. Pero eso ocurrirá, y nosotros lo sentimos". ¿ Deben los estadounidenses sentirse moralmente reconfortados con el pensamiento que sólo bombardeamos "objetivos militares"?

La realidad es que el término "militar" abarca todas las clases de blancos que incluyen poblaciones civiles. Cuando nuestros bombarderos destruyen deliberadamente, como lo hicieron en la guerra contra Irak, la infraestructura eléctrica, haciendo así inoperables a las plantas de purificación de agua y de tratamiento de aguas negras , lo que da origen a enfermedades epidémicas, no pueden llamarse a las muertes de niños y otros civiles, accidentales.

Recuérdese que en mitad de la Guerra del Golfo, el ejército estadounidense bombardeó un refugio anti-aéreo y mató de 400 a 500 hombres, mujeres, y niños que se agruparon allí para escapar de las bombas. Se arguyó que era un blanco militar que alojaba un centro de comunicaciones, pero algunos reporteros que fueron inmediatamente después a las ruinas dijeron que no había ninguna señal de algo así.

Sugiero que la historia de los bombardeos--y nadie ha bombardeado más que esta nación--es una historia de atrocidades interminables, todas justificadas serenamente con un lenguaje engañoso y mortal como " accidente," " blancos militares," y "daño colateral."

De hecho, tanto en la Segunda Guerra Mundial como en Vietnam, el registro histórico muestra que hubo una decisión deliberada de atacar a los civiles con la finalidad de destruir la moral del enemigo--de allí el "bombardeo incendiario" sobre Dresden, Hamburgo, Tokio, los B-52s sobre Hanoi, los bombarderos "jet" sobre pueblos pacíficos en los campos de Vietnam. Cuando algunos argumentan que nosotros podemos comprometernos en una "acción militar limitada" sin "un uso excesivo de fuerza," están ignorando la historia de los bombardeos. El impulso de la guerra la lleva a traspasar los límites.

La ecuación moral en Afganistán está clara. Las bajas de civiles son ciertas. El resultado es incierto. Nadie sabe lo que este bombardeo logrará--si llevará a la captura de Osama Bin Laden (quizás), o al fin del Talibán (posiblemente), o a un Afganistán democrático (muy improbable), o a un exterminio del terrorismo (casi seguro que no).

Y entretanto, nosotros estamos aterrorizando a la población (no a los terroristas, Ellos no se aterrorizan fácilmente). Ciento de miles de personas están empacando sus pertenencias y sus niños en las carretas y están abandonando sus casas para hacer jornadas peligrosas a lugares donde ellos piensan podrían estar más seguros.

Ni una sola vida humana debería perderse en esta violencia temeraria llamada "la guerra contra el terrorismo."

Podríamos examinar la idea de pacifismo a la luz de lo que está pasando ahora mismo . Nunca he usado la palabra "pacifista" para describirme, porque hace pensar en algo absoluto, y yo me vuelvo suspicaz cuando se habla de "absolutos". Quiero dejar aperturas para las posibilidades imprevisibles. Podría haber situaciones (e incluso pacifistas tan convencidos como Gandhi y Martin Luther King creyeron esto) cuando un acto pequeño, enfocado, de violencia contra un mal monstruoso, inmediato ,se justificaría.

En la guerra, sin embargo, la proporción de los medios a los fines es muy, muy diferente. La guerra , por su naturaleza, no tiene objetivos concretos, es indiscriminada, y sobre todo en nuestro tiempo cuando la tecnología es tan asesina, inevitablemente involucra la muerte de grandes cantidades de personas y el sufrimiento de aun más.. Incluso en las "guerras pequeñas" (Irán vs. Irak, la guerra Nigeriana, la guerra afgana), mueren un millón personas. Incluso en una guerra "diminuta" como la que nosotros emprendimos en Panamá, mueren mil o mas.

Scott Simon de NPR escribió un artículo en el Wall Street Journal del 11 de octubre titulado, "Incluso los Pacifistas deben Apoyar esta Guerra". Él intentó usar la aceptación de los pacifistas del concepto de autodefensa, que aprueba una resistencia focalizada contra un atacante inmediato, para justificar esta guerra , que él afirma es de "autodefensa". Pero el término "autodefensa" no se aplica cuando usted deja caer bombas sobre todo un país y mata personas que no le atacaron. Y no se aplica cuando no hay probabilidad alguna que se logre el objetivo deseado.

El Pacifismo. al cual defino como un rechazo a la guerra, se basa en una lógica muy poderosa. En la guerra, los medios--la matanza indiscriminada--son inmediatos y ciertos; los fines, no importa lo deseables que sean, son distantes e inciertos.

El pacifismo no significa "apaciguamiento". Esa palabra se endilga a menudo contra aquéllos que condenan la guerra presente en Afganistán, y es acompañada con referencias a Churchill, Chamberlain, Munich. Convenientemente se presentan analogías de la Segunda Guerra Mundial cuando hay necesidad de justificar una guerra, sin importar lo irrelevante que sea a una situación particular. Cuando se sugirió que nos retirásemos de Vietnam, o que no hiciéramos guerra contra Irak, la palabra "apaciguamiento" salió a la luz. El esplendor de la "guerra buena" se ha usado repetidamente para disimular la naturaleza de todas las guerras malas que nosotros hemos peleado desde 1945.

Examinemos esa analogía. Checoslovaquia fue entregada a las manos del voraz Hitler para "apaciguarlo". Alemania era una nación agresiva cuyo poder aumentaba, y ayudarla en su expansión no fue nada sabio. Pero hoy nosotros no enfrentamos un poder expansionista que exija ser aplacado.Somos nosotros mismos el poder expansionista--las tropas en Arabia Saudita,los bombardeos sobre Irak,las bases militares por todo el mundo, las embarcaciones navales en cada uno de los mares--y aunado a la expansión de Israel en el Occidental y en la franja de Gaza, ha ocasionado enojo.

Fue un error entregar Checoslovaquia para apaciguar a Hitler. No es un error retirar nuestro ejército de Oriente Medio, o que Israel se retire de los territorios ocupados, porque no hay ningún derecho de estar allí.Eso no es ningún apaciguamiento. Eso es justicia.

Oponerse al bombardeo sobre Afganistán no constituye "ceder ante el terrorismo" o "apaciguarlos". Se exige que se encuentren otros medios, distintos de la guerra, para resolver los problemas que nos confrontan.Tanto Luther King como Gandhi creyeron en la acción--acción directa no-violenta ,la cual es más poderosa y ciertamente más defendible desde un punto de vista moral , que la guerra.

Rechazar la guerra no es "volver la otra mejilla," como se ha caricaturizado al pacifismo. Es, en el presente caso, actuar de maneras que no se semejen a la de los terroristas.

Los Estados Unidos pudieron haber tratado el ataque del 11 de septiembre como un acto delictivo horrendo que requería la captura de los culpables, usando para ello todo dispositivo de inteligencia e investigación posible. Se habría podido ir a las Naciones Unidas para solicitar la ayuda de otros países en la persecución y aprehensión de los terroristas.

Existía también el camino de las negociaciones. (Y que no escuchemos: "¿Qué? ¿Negociar con esos monstruos"? Los Estados Unidos negociaron --de hecho, los trajeron al poder y los mantuvieron--con algunos de los gobiernos más monstruosos en el mundo.) Antes que Bush ordenara los bombardeos, el Talibán ofreció llevar a Bin Laden a juicio. Pero fue ignorado. Después de diez días de ataques aéreos, cuando el Talibán solicitó un alto de los bombardeos y dijo que ellos estarían dispuestos a hablar sobre la entrega de Bin Laden a un tercer país para ser enjuiciado, el titular del día siguiente en el New York Times rezaba: "El Presidente Rechaza Oferta del Gobierno Talibán para Negociar," y a Bush se le citó diciendo: "Cuando dije ninguna negociación, quise decir ninguna negociación."

Ésa es la conducta de alguien fanático de la guerra. Hubo rechazos similares a posibilidades de negociar al comienzo de la Guerra De Corea, la guerra de Vietnam, la Guerra del Golfo, y el bombardeo de Yugoslavia. El resultado fue una inmensa pérdida de vidas y un sufrimiento humano incalculable.

El trabajo de la policía internacional y las negociaciones eran--todavía son--alternativas distintas a la guerra. Pero no nos engañemos; aun cuando tuviéramos éxito aprehendiendo a Bin Laden o, lo cual es improbable, destruyendo la red entera de Al Qaeda, eso no acabaría la amenaza del terrorismo, que tiene reclutas potenciales más allá de Al Qaeda.

Llegar a las raíces de terrorismo es complicado. Bombardear es simple. Es una respuesta antigua a lo que todos reconocemos es una situación nueva. En el origen de los inenarrables e injustificables actos de terrorismo existen agravios justificados sentidos por millones de las personas que no se comprometen en actos de terrorismos pero de cuyas filas emergen los terroristas.

Esos agravios son de dos tipos: la existencia de una miseria profunda--hambre, enfermedad--en muchos lugares del mundo, que contrasta con la riqueza y el lujo de Occidente, sobre todo los Estados Unidos; y la presencia de poder militar estadounidense por todas partes en el mundo, apoyando a los regímenes opresivos e interviniendo repetidamente con la fuerza para mantener la hegemonía de EE.UU.

Esto hace pensar en acciones que no sólo traten con el problema a largo plazo del terrorismo sino que sean en justas en sí mismas.

En lugar de usar dos aviones por día para dejar caer comida en Afganistán y 100 aviones para dejar caer bombas (que han hecho muy difícil a los camiones de las agencias internacionales llevar comida), úsense 102 aviones para entregar alimentos.

Tómese el dinero asignado para nuestra inmensa maquinaria militar y úseselo para combatir la inanición y las enfermedades alrededor del mundo. Un tercio de nuestro presupuesto militar proveería de agua limpia y medios de higienización anualmente a los mil millones de personas en el mundo, que carecen de los mismos.

Retírense las tropas de Arabia Saudita, porque su presencia cerca de los lugares santos de la Meca y Medina encoleriza no sólo a Bin Laden (a quien ya no nos importa irritar) sino a un número inmenso de árabes que no son terroristas.

Deténganse las sanciones crueles en Irak que están matando más de mil niños todas las semanas sin hacer nada para debilitar el mando tiránico de Saddam Hussein sobre el país.

Insístase para que Israel se retire de los territorios ocupados, algo que muchos israelitas también piensan es correcto, y qué hará a Israel más seguro de lo que es ahora.

Para abreviar, refrenémonos de ser una superpotencia militar, y convirtámonos en una superpotencia humanitaria. Seamos una nación más modesta. Estaremos entonces más seguros. Las naciones modestas del mundo no enfrentan la amenaza de terrorismo.

Semejante cambio fundamental en la política extranjera difícilmente es de esperarse. Amenazaría demasiados intereses: el poder de los líderes políticos, las ambiciones de los militares, las corporaciones que se benefician de los enormes compromisos militares de la nación.

El cambio vendrá, como en otros momentos en nuestra historia, sólo cuando los ciudadanos estadounidenses--habiéndose informado mejor y con segundos pensamientos luego del primer apoyo instintivo a la política oficial--lo demande. Ese cambio en la opinión pública, sobre todo si coincide con una decisión pragmática del gobierno que su violencia no está funcionando, podría provocar una retirada de la solución militar.

También podría ser un primer paso en la reconsideración del papel de nuestra nación en el mundo. Semejante reconsideración contiene la promesa, para los estadounidenses, de una seguridad genuina, y para las personas de otras partes, el comienzo de la esperanza.

Howard Zinn es un columnista de The Progressive. /  Fuente: ZNet en español  /  Título original: A just cause, not a just war  /  Origen: The Progressive