Mayo-2002

TRIBUNAL PENAL INTERNACIONAL

 

En 1998 se apoyó la idea y se firmó por 139 países el 31.12.2000. Era necesario una institución internacional en la que pudieran ser juzgados con eficacia una serie de delitos que estaban fuera del alcance de los tribunales locales. Todo hacía pensar que se trataba de un avance importantísimo de la Humanidad.

Una Comisión de la ONU ha venido trabajando el asunto y llegó la hora de ratificar la esperada Corte Penal Internacional. Al menos debían ratificarla 60 países y lo han hecho en principio 66, con lo cual entrará en vigor el 1 de Julio de 2002.

Podrá juzgar graves violaciones de Derechos Humanos en todos los continentes. Crímenes de genocidio, de  lesa humanidad, de guerra y agresión, bajo los principios de legalidad, independencia, imparcialidad e inamovilidad de jueces.

La iniciativa es motivo de enorme alegría, si en verdad va a actuar bajo los principios arriba señalados.

“Hemos pasado una página de la historia de la Humanidad”, afirmó el subsecretario para Asuntos Legales de la ONU, Hans Corell.

Tendrá su sede en La Haya, tendrá carácter permanente e investigará y juzgará a personas, no a Estados, acusadas por crímenes de guerra, crímenes contra la Humanidad y genocidio.

La Corte Penal Internacional estará formada por 18 jueces elegidos pro mandatos de 9 años y un equipo de fiscales e investigadores.

De momento hay que hacer una salvedad: Sólo tendrá competencias para juzgar crímenes cometidos en el territorio de uno de los Estados ratificantes o cometidos por uno de sus súbditos. Aunque la ONU puede pedirle que juzgue algún crimen que suponga una grave amenaza para la paz y la seguridad mundial, en cuyo caso tendrá competencias sin limitaciones especiales.

La Comisión de la ONU está preparando las reglas de procesamiento e investigación de los crímenes que vayan a ser objeto de la Corte.

Hasta aquí, una breve descripción de la Corte Penal Internacional, que podemos considerar  como una iniciativa de paz por cuanto persigue la desaparición de los “espacios sin Derecho” a los que no pueden acceder los tribunales nacionales.

 

Pero no podía faltar el toque de distinción. De los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto, China no lo ha firmado, Estados Unidos y Rusia lo firmaron en su día pero no lo han ratificado, sí en cambio lo han ratificado y acatado Francia y el Reino Unido.

 Luego dicen que hay personas que le tenemos manía a ciertos países. Afortunadamente no somos ciegos, ni sordos, ni memos, y observamos lo que se está repitiendo a diario en el mundo: A las Grandes Potencias les importa tres pepinos el bien de la Humanidad (aunque así lo proclamen continua y descaradamente) y siempre anteponen sus propios intereses a cualquier otra iniciativa, aunque ésta venga respaldada por gran número de países y aunque se trate de un gran beneficio para los habitantes del planeta.

Estados Unidos que aceptó y apoyó la creación de este Tribunal para la ex Yugoslavia y Ruanda, ahora no lo acepta. Pero además ha amenazado con retirar su nombre de la lista de firmantes. ¿Su argumento? “que entorpecerá la lucha contra el terrorismo”.

¿Acaso es que EE.UU. parten de que esa lucha llevada a cabo es ilegal?

¿Qué es lo que temen, si la Corte Internacional sólo podrá pronunciarse sobre hechos delictivos cometidos y de forma complementaria –no sustitutoria- de los sistemas o tribunales locales? ¿O es que están reconociendo de antemano que sus medios, sus ataques, sus guerras, están siendo delictivas?

Por floja que tengamos la memoria, los acontecimientos en torno al 11-S son muy recientes: “EE.UU. que ha reclamado y obtenido la solidaridad y apoyo de la mayoría de las potencias (incluidas todas las occidentales), ahora, cuando se le exige solidaridad para dar sentido y coherencia a la Corte Internacional, no sólo desprecia a los aliados, sino que además amenaza con adoptar medidas contra quienes apoyen a dicho Tribunal” (B.Garzón).

Los imperios no entienden de razones y menos de humanidad.

d.t.