Noviembre-2002

Hay noticias inquietantes ¿por parecer disparates, o por ser verdades?

Se escuchan cosas como estas:

Raramente un poder imperial revela cómo se ve a sí mismo en su relación con el resto del mundo…Utilizando su vasto poder económico y militar, los americanos están amenazando a las Naciones Unidas con su deserción de las fuerzas de paz internacionales, si no se garantiza que las tropas norteamericanas estarán fuera de la jurisdicción del Tribunal Penal Internacional.

¿Por qué el ejército más poderoso y mejor armado del mundo tendría que preocuparse por ser perseguido en una corte por crímenes de guerra, si ellos no estuviesen envueltos en crímenes de guerra?

Para un superpoder, ¿qué es lo que hay que temer?...Como la antigua Roma, el imperio norteamericano considera que ningún poder es más grande que él mismo, y ninguna ley es superior a su antojo imperial. Como Roma, es una ley en sí mismo.” (1)

Una de las primeras decisiones de George W. Bush, tras su llegada a la Casa Blanca, consistió en retirarse de las conversaciones para ampliar el tratado internacional de 1972 sobre prohibición de armas biológicas. Ahora ya se sabe por qué. Estados Unidos está creando armas biológicas de gran potencia, dentro de un programa secreto que se inició durante el mandato de Bill Clinton y que roza la ilegalidad. La ampliación del tratado habría obligado al Pentágono a abrir sus laboratorios a equipos de observadores extranjeros, algo que la cúpula militar consideró inaceptable.

El presidente George Bush quiere expandir esos programas biológicos, uno de cuyos objetivos es manipular genéticamente la bacteria que causa el ántrax para aumentar su poder letal, según la información publicada ayer por el diario The New York Times. El tratado sobre guerra biológica de 1972 prohíbe la producción de esas bacterias… La existencia de los laboratorios dedicados a la fabricación de armas químicas era desconocida por el Congreso.

Existe otro programa, denominado Visión Clara, impulsado por la CIA y ya casi completado, en el que se ha construido una réplica de una minibomba bacteriológica de diseño soviético.” (2)

Mientras Bush hijo declara que "no permitirá... que una nación como Irak amenace todo nuestro futuro desarrollando armas de destrucción masiva," la administración de su padre y Reagan, como lo demuestran las revelaciones de González, presidente del comité Bancario de la Cámara de Representantes, evidentemente no pensaban en el futuro de EE.UU. cuando permitieron que armas biológicas y químicas –así como cantidades masivas de material militar convencional- fueran exportadas a Irak. Sólo estaban interesados en asegurarse de que Sadam matara con gas a la mayor cantidad posible de iraníes para castigar de ese modo al Ayatola Ruhollah Jomeini por expulsar al despreciado Shah Reza Pahlevi e iniciar una revolución anti-occidental en Irán. Sin duda Bush, Cheney, los neoconservadores en general, y unas cuantas corporaciones petroleras multinacionales están molestos porque Irán decide lo que pasa con sus recursos petrolíferos.

El Departamento de Comercio norteamericano autorizó 70 exportaciones biológicas a Irak entre 1985 y 1989, incluyendo por lo menos 21 lotes de letales variedades de ántrax. El diario francés Le Figaro, en un artículo publicado en 1998, afirmó que investigadores en el laboratorio de Rockville, Maryland de la American Type Culture Collection confirmó el envío de muestras de ántrax por pedido de correo a Irak. Después de la Guerra del Golfo, Irak hizo varias declaraciones a los inspectores de armas de la ONU sobre cómo habían convertido en armas el ántrax que les había sido enviado por la corporación estadounidense. En 1985, el Centro de Control de Enfermedades de EE.UU. envió muestras de una variedad israelí del virus del Nilo Occidental a un microbiólogo de la Universidad Basra en Irak. Además, Irak recibió otras "varias toxinas y bacterias," incluyendo botulismo y E. coli.

Las corporaciones que han vendido productos químicas y muestras biológicas de doble uso a Irak para su programa de armas incluyen a: Phillips Petroleum, Unilever, Alcolac, Allied Signal, la American Type Culture Collection, y Teledyne. Teledyne se declaró culpable de acusaciones de conspiración criminal, declaraciones falsas, y violaciones de la Ley de Administración de Exportaciones y de la Ley de Control de la Exportación de Armas, por exportar indirectamente 130 toneladas de zirconio a Irak a través del fabricante chileno de armas Carlos Cardoen. El zirconio estaba destinado a ser utilizado en bombas de dispersión. En su defensa, Teledyne argumentó durante el juicio que la CIA había autorizado los embarques. La compañía de Baltimore Alcolac fue declarada culpable de vender ilegalmente tiodiglicol –un producto intermedio para la producción de gas mostaza –para ser utilizado en el programa de guerra química de Irak.” (3)

“Legisladores demócratas del Comité de Presupuesto de la Cámara de Representantes indicaron la semana pasada que una guerra con Irak tendría un coste de entre 31.000 y 60.000 millones de dólares si durase de uno a dos meses. El consejero económico de la Casa Blanca, Larry Lindsey, ya había indicado que el coste total podría ser de unos 200.000 millones de dólares.” (4)

Se me ocurre terminar este pequeño puzzle con una sugerencia: ¿Por qué Sadam Husseim no se dirige humilde y reverencialmente a la ONU y les dice: `De acuerdo, tomen ustedes todas las medidas que consideren conveniente, pero concédannos, al menos, el mismo tratamiento que se viene dando a otro país –no menos violento, no menos peligroso y mucho más armado que nosotros- como es Israel’?.

d.t.

(1)   Mumia Abu Jamal

(2)   EL PAIS, 5.9.2001

(3)   Kart Nimmo

(4)   El Mundo, 1-10-2002