Junio-2005

 

Cuentas del mundo militarizado

 

Es interesante repasar las cuentas de nuestro mundo militarizado, en el que faltan medicinas, agua potable, escuelas, servicios de salud, alimentos, sobran víctimas de todos los colores: por hambre, por catástrofes, por pobreza, por desempleo,... y, sin embargo, también parece sobrar el dinero para malgastarlo en armamento.

 

Los gastos militares en el mundo entero superaron el billón de dólares en 2004, lo que correspondería a un aporte de más de 162 dólares por cada habitante del planeta. Naturalmente, a la cabeza del gasto se encuentra Estados Unidos.

Según Informe del SIPRI, la cifra de negocios de las 100 principales empresas de armamentos fue equivalente al producto interno bruto de los 61 países más pobres del mundo.

 

Reclutamiento de soldados: Ideólogos de la derecha, en EEUU, afirmaron, en los previos a la invasión de Irak, que los EEUU eran de Marte (hijos de la guerra) y los europeos de Venus (hijos de la paz). Y que los europeos no estaban dispuestos a pagar en vidas el precio que exige la hegemonía. Que EUU sí, por eso estaban llamados a mandar.

Pues, desde hace dos años, EEUU tiene problemas para reclutar soldados. Ahora reclutan lo que salga. Según los reglamentos, deben tener el título de bachillerato para ingresar en el ejército norteamericano, pero los reclutadores ofrecen títulos falsos a quienes no lo tengan.

También han levantado la mano con el tema de las drogas: les ofrecen un kit de desintoxicación que hace desaparecer los rastros de drogas en un análisis. Todo vale para conseguir soldados.

Y eso que el gobierno Bush ha prohibido divulgar fotos y gráficos sobre muertos y heridos en Irak.

 

Mercenarios: Los soldados de alquiler, los mercenarios a sueldo del mejor postor están a la orden del día. Son muchos miles los que hay en Irak, pues EEUU promociona este tipo de contratación, con el argumento de que resultan más baratos que los ejércitos regulares. O también que son más eficaces en el desempeño de las tareas sucias.

Según D. Rumsfeld, el actual mandatario de la guerra en Washington, no tiene sentido fiscal mantener y pagar un ejército bien entrenado cuando los EEUU pueden adquirir cualquier servicio militar en un “mercado abierto”.

La guerra se privatiza. Además del inmenso negocio de la fabricación y venta de armas, la industria militar privada cuenta con varios centenares de empresas que llevan a cabo operaciones militares en 10 países de todos los continentes. Sus ingresos anuales globales ascienden ya a 100.000 millones de dólares.

Entre las empresas que proporcionan al Pentágono personal y servicios militares por un contrato están la Blackwater Security Consulting, estadounidense, y Erinys, británica. Haliburton, la empresa que dirigió el vicepresidente Cheney, proporciona la mayor parte de la seguridad y apoyo militar en Irak a través de sus filiales Kellog, Brown & Root.

Un mercenario cobra en 500 y 1.500 dólares diarios. Es decir, entre 10 y 20 veces más que un soldado.

 

Que la guerra sea aún más indigna si cabe: Así podríamos definir lo que nos cuentan de las propuestas para nuevas armas norteamericanas. El Pentágono estudia fabricar un arma química para que los soldados enemigos encuentren sexualmente irresistibles a sus compañeros de armas. Según un documento del Departamento norteamericano de Defensa recientemente desclasificado, el armamento propuesto contendría una fuerte sustancia química afrodisíaca. Provocaría un comportamiento homosexual generalizado y desmoralizaría a las tropas enemigas.

La idea se incluyó en un proyecto presentado por el Laboratorio Wright de la Fuerza Aérea de Estados Unidos en 1994, que duraría seis años, a un coste de 7,5 millones de dólares (5,72 millones de euros).

Otra idea presentada para nuevas armas era la de bombardear al enemigo con sustancias químicas que atrajeran sexualmente a diversos animales (podían sentirse atraídos insectos que piquen o muerdan, roedores y otros animales mayores).

 

¡Ay! si los ciudadanos conociésemos todos los negocios sucios que manejan nuestros gobernantes...

 

d.t.