Enero-2006

 

Armaos los unos contra los otros

 

Mal asunto que las guerras se conviertan en objeto de consumo cotidiano, desde los juegos de video consola, los comics, las películas de tv, las noticias y la realidad misma. Mal asunto que la familiaridad con las armas y su uso alcancen cuotas de normalidad.

“Si las armas fueran necesarias, habríamos nacido con ellas”, decía el poeta.

“No vayas a creer que con un tiro cambias el argumento del maestro”, decía Borges.

“Dos cosas me admiran: la inteligencia de las bestias y la bestialidad de los hombres”, dice Flora Tristán.

Pero la realidad es la que es: nuestra sociedad global está cada día más militarizada.

 

La CIA anda como descosida por todo el planeta deteniendo a sospechosos, montando cárceles clandestinas y cámaras de tortura. Su campaña, “Operación Buitre”, está diseñada por el Gran Patrón y sus servidores corrompidos en el afán desmesurado de acumular poder y riqueza a costa de la destrucción, sangre y sufrimiento que siembran a su paso. Estos poderosos, personalmente no van a ninguna guerra, porque les aterra la sangre. No torturan ni matan, simplemente ordenan a sus “buitres” para hacerlo invocando a Dios.

Personas cobardes pero expertas en diseño del terror: Al inculpado por corrupción, ex líder de la mayoría del Congreso y ex mano derecha de Bush, Tom DeLay, le preguntaron por qué no fue a la guerra de Vietnam y contestó que no participó porque “habían tantos jóvenes inmigrantes voluntarios que no cabía lugar para mí”. El otro halcón, Dick Cheney contestó a la misma pregunta diciendo “no fui a la guerra porque tenía otras prioridades y los que fueron y murieron allí, también tenían sus prioridades”. (1)

 
Medio millón de víctimas cobra anualmente el uso de armas de fuego en el mundo; 40 por ciento de las muertes suceden en América Latina y el Caribe, donde por cada 100 mil personas ocurren hasta 15 decesos cada año a causa de disparos de armamento de bajo calibre, un promedio cinco veces más alto que el global, revela la Encuesta sobre Armas Pequeñas 2004, realizada por Keith Krause, del Instituto de Altos Estudios Internacionales.

El sondeo encontró que 650 millones de armas de esa categoría se fabrican cada año y se utilizarán 12 millones de municiones. "Cuando caen en manos de fuerzas represivas facilitan rutinariamente las violaciones a los derechos humanos, particularmente las ejecuciones extrajudiciales".

Existen 1.249 compañías en 90 países fabricantes de esas armas y estimó su valor en 4 mil millones de dólares en el comercio autorizado; no menos de un millón de éstas "se pierden" y terminan en el comercio ilícito, con valor superior en ese mercado.

Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz, con sede en Estocolmo, más de la mitad de las compras fueron hechas por Estados Unidos para su programa de guerra contra el terrorismo.

Por cada habitante del planeta se gastan 163 dólares en armas y tocamos a un arma de fuego por cada 10 habitantes; cada minuto una persona es asesinada con arma corta y en esos 60 segundos se fabrican 15. "Se disparan dos balas por cada habitante del planeta".

Un arma ligera es funcional durante cuatro décadas, lo que la convierte en una verdadera arma de destrucción masiva por la cantidad de muertes, lesiones y mutilaciones que puede ocasionar, considera la ONU. (2)

 

En el mes de diciembre pasado, un enfermo de esquizofrenia que había descuidado la medicación fue abatido a tiros por la policía del aeropuerto de Miami por manifestar síntomas raros (3). En julio, la policía londinense mató a un ciudadano brasileño en la estación de tren a quien tomaron por terrorista. En estos días, era asesinado a tiros un conductor que se bajó a atender a una niña a quien había atropellado con su coche. Los ejemplos son interminables.

Se extiende la mentalidad de los sheriffs del salvaje Oeste americano: hay que matar  antes de que el enemigo mate. Sin estar siquiera seguro de que la víctima es un terrorista ni de que muestre intenciones criminales. “Disparar primero e investigar después”, mal asunto, muy mal asunto.

 

Una de las estrategias usadas por Estados Unidos para la dominación es el envío de tropas militares a países latinoamericanos. En nombre de la paz y de la solidaridad, el gobierno estadounidense ha cometido atrocidades contra los pueblos de países como Haití, Paraguay, Irak y Colombia. Ese asunto fue uno de los temas discutidos durante la III Cumbre de los Pueblos, en Mar del Plata, Argentina.

Por ejemplo, Orlando Castillo, de Paraguay (Serpaj), afirmó que en su país existe la conciencia de que la presencia militar es para garantizar la seguridad de la población. Y añadió que existen militares paraguayos protegiendo plantaciones transgénicas de Monsanto. "Muchos campesinos ha sido muertos en conflictos por la posesión de la tierra". (4)

 

Resulta preocupante cuando se lleva a honra perder la cabeza, como diciendo: “Armaos los unos a los otros”.

¿Es simple cuestión de estudios? Tal vez no sea suficiente. Hay quienes poseen título de doctorado y carecen de educación. Como los científicos que fabrican bombas, minas de guerra, armas bacteriológicas y gases letales, instrumentos de tortura y sillas eléctricas. El país más violento del mundo es el más rico y más avanzado técnica y científicamente: los Estados Unidos. Sus prisiones guardan a 2 millones de personas. Varios estados adoptan la pena de muerte. Y nada de eso hace disminuir la violencia. (5)

Hay en Estados Unidos una cultura de muerte, desde el uso infantil de videojuegos de guerras virtuales a la banalización de las armas de fuego, sumada al individualismo exacerbado y al espíritu belicista del gobierno. Una educación para la paz supone abrazar los valores del perdón, de la compasión, de la solidaridad y, sobre todo, de la justicia.


d.t.



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(1) Vicky Peláez (Rebelión)

(2) Kyra Núñez

(3) A. Piris (Estrella Digital)

(4) Suzane Duraes (Alai-amlatina)

(5) Frei Betto (Alai)