Febrero-2006

 

¿Cómo saber a qué atenernos…?

 

¿Existen normas? ¿Y pasa algo por no cumplirlas…? ¿Y si se obliga a unos a cumplirlas y a otros no? ¿Quién puede obligar, quién puede exigir dicho cumplimiento,…? ¿Cómo unos derechos humanos universales pueden dejar de serlo en unos lugares y no en otros, en unos momentos y no en otros, y pueden ser tergiversados o reinterpretados unilateralmente?... Son cuestiones que manifiestan un estado de desconcierto, de confusión. No sabemos a qué atenernos, ni cómo razonar e interpretar muchos acontecimientos sociales y muchas actitudes actuales de los gobernantes.

 

Como si se tratara de algo novedoso, ahora sale a la palestra una vez más el tema Guantánamo. Después de tantísimas evidencias y tantísimas denuncias, ahora la ONU recomienda a Estados Unidos que cierre de inmediato el penal de Guantánamo, reconociendo: que allí se llevan a cabo múltiples torturas (aislamiento, tenerlos desnudos, someterlos a temperaturas extremas, amenazas con perros, alimentar a la fuerza a huelguistas de hambre, etc.); que “las condiciones de confinamiento en Guantánamo constituyen una violación al derecho a la salud”; que allí se deniega el derecho a los detenidos a tener un juicio; que por su cuenta Estados Unidos se ha adjudicado el derecho de llamar ‘combatientes enemigos’ a esos más de 500 prisioneros y actúa con los detenidos “como juez, fiscal y defensor, lo que viola las garantías del derecho a un proceso justo”; que Washington “redefine a su antojo la tortura en función de la lucha contra el terrorismo, para permitir ciertas técnicas de interrogación” que están prohibidas internacionalmente;…

¿Y qué dice Estados Unidos? Lo de siempre, se ponen chulos, sacan pecho y echan al aire su sonrisita prepotente. Ha restado credibilidad al informe de los cinco expertos de la ONU y ha alegado que el informe está basado en habladurías, porque sus autores no han estado en Guantánamo. El portavoz, Sean McCormack, añade con todo cinismo: «Ninguno de los que escribieron este informe fue a Guantánamo, no aceptaron la oportunidad que se les ofreció para viajar a Guantánamo y ver, de primera mano, cómo son las operaciones». Se le olvidó añadir que los cinco expertos rechazaron la invitación del Gobierno estadounidense, porque no les permitían entrevistarse con los presos.

 

Pues más tarde aún que la ONU llega la reacción de la Unión Europea. Por fin el Parlamento Europeo consensúa una resolución instando a la clausura de esa cárcel y exigiendo que todos los presos sean tratados “de acuerdo con la ley humanitaria internacional”. La resolución afirma que “la lucha antiterrorista "sólo puede llevarse a cabo con éxito si se respetan plenamente los derechos humanos y las libertades civiles".

Pero ¿cómo son tan lentos, los sabios parlamentarios europeos, para detectar las violaciones de los derechos humanos y de la normativa internacional? ¿Cuánto tiempo se necesita para exigir que se cumpla la ley humanitaria internacional?. Pero ¿en manos de quién estamos los ciudadanos…?.

 

Hace tan sólo una semana se armó otra especie de escándalo al ver las imágenes de los soldados británicos torturando a niños que iban en una manifestación en Irak.

En estos días han salido a la luz otra serie de imágenes de horrendas torturas en la prisión de Abu Ghraib, que el ejército norteamericano mantiene en Irak.

Estamos en las mismas. Pero ¿cuánto tiempo hace que se sabe de las atrocidades que se llevan a cabo en Irak y contra su población civil?. Pero ¿cómo puede guardarse silencio por parte de la llamada “Comunidad internacional” defensora del derecho internacional?. Y todo esto a pesar de la absoluta censura impuesta a la prensa acerca de lo que ocurre en Irak, que no nos permite disfrutar del derecho a la información... Qué tal que conociéramos al menos el 10% de cuanto está ocurriendo allí.

Ahora, después de los ‘despueses’, la ONU exige a Estados Unidos una investigación por las torturas en Abu Gharaib, una vez conocidas las fotos que califica de “profundamente perturbadoras”.

Estados Unidos, como siempre, acusa al mensajero, lamenta la difusión de estas nuevas fotografías y asegura que actúa con “transparencia” en el trato a sus presos sospechosos de terrorismo. "Las fotos que se han difundido hoy son repugnantes y muestran conductas reprochables", ha dicho John Bellinger, asesor legal del Departamento de Estado. "Es desafortunado, además, que se difundan en momentos en que sólo contribuyen a avivar las llamas de la opinión pública en todo el mundo…”. ¿Saben como dieron carpetazo los estamentos norteamericanos a la primera emisión pública de fotografías donde aparecían marines torturando? Pues se limitaron a culpar a dos o tres soldados “como cabezas de turco” y declararon “oficialmente” que habían sido unas pocas “manzanas podridas”, algo muy excepcional dentro del ejército. Y por narices hubo que aceptar esa vergonzosa excusa.

 

Por si a alguien le quedan dudas, el gobierno estadounidense ha vuelto a manifestar sus intenciones: Ha  descartado las recomendaciones del informe de la ONU y ha rechazado de plano que vaya a plantearse el cierre de Guantánamo. El portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, ha afirmado que "de quienes estamos hablando que están allí son peligrosos terroristas. Creo que ya hemos hablado antes de este asunto, y nuestro punto de vista no ha cambiado". Añadió que el informe de los expertos de la ONU es un “refrito” de denuncias anteriores planteadas por abogados de los presos; que los militares norteamericanos dan un trato humano a los presos; que los expertos del informe nunca visitaron la prisión. El portavoz aprovechó el hecho para desacreditar a Naciones Unidas, diciendo que su credibilidad queda mermada.

Y esto es lo que hay. Es como palabra de dios. No importa que haya millones de testimonios, de denuncias, de evidencias,… Habló el dios norteamericano y punto.

Ya me dirán ustedes lo que les importa las denuncias de Amnistía Internacional o cualquier otro colectivo sobre las decenas de miles de personas que la CIA norteamericana está secuestrando y deteniendo fuera de sus fronteras de forma totalmente ilegal. O de las denuncias de cárceles secretas en varias partes del mundo. O de los vuelos secretos con detenidos, más o menos camuflados, como acabamos de saber que ocurrió en el aeropuerto de Mallorca.

Ya me dirán ustedes los inconvenientes o cortapisas que tiene Estados Unidos para considerar y tener etiquetadas a 325.000 personas en el mundo como sospechosas de terrorismo, según publica el diario The Washington Post, a pesar de que muchas podrían ser inocentes.  ¿Acaso no se está espiando, incluso, sin orden judicial, como dice su propia ley, a los ciudadanos norteamericanos, interviniendo sus conversaciones telefónicas y sus correos electrónicos?.

Ya me dirán ustedes si a Israel, el “país protegido” por Estados Unidos, le va a importar repetir las mismas actitudes de su “protector”. Israel sí puede tener potencial nuclear, Israel sí puede invadir territorios ajenos, Israel sí puede negarse a aceptar los resultados electorales palestinos, Israel sí puede prohibir al primer ministro palestino electo moverse libremente por el territorio de su jurisdicción.

 

Por eso es que no sabemos a qué atenernos, no sabemos el valor que tengan las leyes y las normas, no sabemos si hay o no seguridad, si hay o no libertad, si los derechos humanos tienen o no garantías fiables, si los tratados firmados sólo se plasman en papel pero no adquieren valor alguno real, si lo que nos dicen contundentemente los gobernantes son meras palabras y promesas que no necesitan ser llevadas a la práctica,… ¿De qué y de quién podemos fiarnos realmente?. Y lo peor de todo es que, en este juego, los débiles siempre salen perdiendo.

 

d.t.