Julio-2006

 

Siéntense, y hablemos como personas

 

Hay temas que producen agobio y que son difíciles de asimilar como seres humanos.

Los chicos juegan a las guerras, a luchar entre buenos y malos, se compran pistolas de plástico, se visten de monstruos o héroes de otros planetas,…Más o menos lo que ven en las películas, en la televisión, en los videojuegos,…

Pero el colmo es que los mayores andemos en las mismas, que estemos haciendo lo mismo pero de verdad, con armas de verdad, con muertos de verdad,… Que los mayores estemos poniendo el poder de las armas por encima del poder de las razones, de las palabras, de la diplomacia, de los acuerdos,…No se puede entender.

Estamos locos, no podemos sentarnos tranquilamente y hablar como personas. Hemos perdido el juicio y nos comportamos como auténticas fieras: nuestra ley es la de la selva, es decir, la del más fuerte.

La “dominación” reina a sus anchas y nos va degradando poco a poco. Antes fue la clase social alta que dominaba a la baja, el macho a la hembra, el patrono al obrero, el padre al hijo, el fuerte físico al débil, el que gritaba más alto se imponía a los demás, el que tenía autoridad mandaba sobre el súbdito, el que vestía mejor o tenía más era más reconocido,… Nos vamos degenerando. Ahora el panorama es otro: los problemas internacionales se arreglan con guerras e invasiones, es el lenguaje de las armas, el mismo que utilizan los terroristas. Las principales empresas del mundo se dedican a la investigación y fabricación de armamentos. Los principales  negocios son las ventas de armas. Los principales países del Consejo de Seguridad de la ONU, encargados de defender la paz, son los mayores comerciantes de armas.

 

¿Cómo puede contemplarse semejante situación con tanta naturalidad?

Porque un comando palestino secuestra a un militar israelí, en un control de la frontera, y piden canjearlo por mujeres y niños apresados por Israel…el ejército israelí invade la zona de Gaza, castiga a toda su población civil, bombardea sus puentes y centrales eléctricas, detiene a varios ministros, algunos civiles resultan muertos, otros heridos, toda la población es aislada,… Pero ¿cómo puede actuarse así? ¿Cómo puede admitirse esto mundialmente? ¿Cómo puede justificarse por el secuestro de un soldado? ¿Acaso no secuestraron los israelíes a dos personas palestinas hace unos días? Sólo durante los 15 últimos días de junio pasado, el ejército israelí de ocupación mató a 30 palestinos en los territorios ocupados, entre ellos a varios niños, sin contar los heridos. Desde finales de marzo/2006, el ejército israelí ha lanzado 6000 obuses de artillería y más de 80 ataques aéreos en la Franja de Gaza. Una perfecta campaña de crímenes de guerra contra los palestinos. ¿Para qué sirve realmente la Cuarta Convención de Ginebra que condena estas acciones?.

Es público que se han multiplicado las empresas privadas militares, empresas de mercenarios a sueldo que se contratan para hacer las guerras y así evitar que actúen los ejércitos nacionales, y, por tanto, evitar que pueda culparse o condenarse a esos gobiernos que utilizan tales empresas. Por ejemplo, se han enviado contratados más de 25.000 efectivos a Irak. Auténticos ejércitos contratados para hacer guerras. Debido a la falta de control, éstos pueden realizar las mayores aberraciones. La privatización de la guerra está facilitando la impunidad. Actualmente están presentes en muchísimos frentes y países. Se ha convertido en un negocio tremendo, para 2010 moverán más de 200.000 millones de dólares.

Como lo más natural del mundo, acaban de anunciarnos que el ejército de Estados Unidos triplicará en 2007 sus gastos en Afganistán e Irak. Se habla de 13.500 millones de euros.

En el pasado mes de junio, la ONU volvía a debatir el contrabando de armas pequeñas (pistolas, granadas de mano, fusiles,…). De poco ha valido el “Programa de Acción para Prevenir, Combatir y Erradicar el Comercio ilícito de Armas pequeñas  y ligeras”, de hace cinco años. Unas  500.000 personas mueren cada año a causa de estas armas, 200.000 de ellas en países industrializados, a causa de homicidios o suicidios. Una cuarta parte de estas armas es contrabandeada. Unos 250.000 niños soldados portan este tipo de armamento. Esta actividad ilegal mueve más de 1.000 millones de dólares al año.

En estos días de atrás se publicó que nuestro país, España, es el que más municiones vende al África Subsahariana. ¿Es esta la “alianza de civilizaciones” propuesta por nuestro presidente Zapatero?. Nuestro principal cliente es Ghana. Y si la producción está controlada por el Estado, ¿cómo es que el 83% de esas armas se venden en el comercio ilegal? ¿Cómo es posible que, en contra de las normas internacionales, se estén enviado armas a países en guerra y a dictadores o gobiernos represores?. Actualmente, casi el 15% del presupuesto del Estado español se dedica a gasto militar, más que lo que gastan juntos los Ministerios de Trabajo y Asuntos Sociales, Educación y Cultura, Agricultura-Pesca y Alimentación y Medio Ambiente. (Datos de un reciente Informe de Oxfam)

Sin ningún problema se acepta que los Estados Unidos estén ejerciendo su dominio en el mundo por medio de su fuerza militar. Una red de bases estadounidenses establecidas en todos los continentes, más de 700 bases militares, constituye en realidad una nueva modalidad del Imperio.

Hay gente que se admira complacientemente por los nuevos avances tecnológicos en armamento: Te cuentan que el ejército estadounidense ha desarrollado y patentado una nueva granada de fusil que puede ser usada para librar guerra biológica (aunque ello viole la Convención de Armas Biológicas). Te hablan del programa DARPA con el que Estados Unidos pretende sustituir al menos la tercera parte de su ejército terrestre por vehículos autónomos o robots en el 2015, así no se echarán encima a la ciudadanía por la muerte de sus hijos. Te describen cómo Estados Unidos tiene un plan de instalar ojivas no nucleares en los misiles balísticos intercontinentales Tridente-II para atacar, en una hora, el terrorismo y los demás objetos en todo el globo terrestre, así no hará falta ni combatir.

 

Los seres humanos deberíamos mirarnos a los ojos, y sentarnos y reflexionar en todo esto: Con el dinero equivalente a una hora de gasto militar en el mundo (100 millones de dólares), podrían financiarse los programas de paz que las ONG gestionan en los 25 conflictos armados que hay en el mundo.

A lo mejor sentimos vergüenza al escuchar que “es la peor etapa de los derechos humanos en 50 años” (Según 'Alerta 2005. Informe sobre conflictos, derechos humanos y construcción de paz').

Es  como si nos dijeran que nos estamos asalvajando, embruteciendo, animalizando, deshumanizando,…

Hemos construido un mundo violento. Dejamos como herencia un mundo violento. El tiempo, despiadado, acaba devolviendo las injusticias en forma de más violencia…

Todo esto hace pensar que… los pacifistas van a tener razón.

 

d.t.