Octubre-2006

 

Las armas y la guerra no son la solución

 

Alguien lo dijo: “si las armas fueran esenciales para el hombre, hubiéramos nacido con ellas”.

Quién lo diría en la actualidad…Pareciera que las armas son los instrumentos más contundentes, si no los únicos, para solucionar los conflictos…

¿Exagerado?...¿Entonces, a qué viene que sea el mayor negocio y a la vez el gasto superior, y con mucha ventaja, que existe en el mundo?.

Nuestros dirigentes mundiales no atienden a razones. Les dicen, les demuestran que la guerra no es la solución contra el terrorismo…y como si oyeran de llover.

Miren, los ataques militares masivos, inevitablemente indiscriminados, no son sólo censurables sino inútiles, dice el profesor Howard Zinn.

Tres años lleva Estados Unidos bombardeando a Irak y no consiguieron llevar la democracia y la estabilidad a ese país. La invasión y bombardeo de Líbano por parte de Israel no le han traído más seguridad, en cambio han incrementado su número de enemigos entre Hezbolá, Hamás y otros grupos árabes.

¡Qué ridícula resulta aquella imagen de Bush, pavoneándose vestido con su chaqueta de piloto a bordo de un portaaviones, anunciando la victoria en Irak…!  ¿Cuál victoria…?

La historia de las guerras posteriores a la Segunda Guerra Mundial revela la inutilidad de la violencia a gran escala. Los Estados Unidos y la Unión Soviética, a pesar de su enorme poderío armamental, fueron incapaces de derrotar a los movimientos de resistencia en países pequeños y débiles –Los Estados Unidos en Vietnam, la Unión Soviética en Afganistán-- y se vieron obligados a retirarse.

Después de atacar e invadir Afganistán, el presidente Bush fue capaz de declarar que los talibanes habían sido derrotados. Pero cuatro años más tarde, en Afganistán hay mucha violencia y los talibanes siguen actuando en la mayor parte del país.

Por encima de la futilidad de las fuerzas armadas, lo más importante es el hecho de que la guerra actualmente tiene como resultado la matanza indiscriminada de grandes cantidades de personas. Para decirlo de manera terminante, la guerra es terrorismo. Este el motivo por el cual una “guerra contra el terrorismo” es una contradicción. Las naciones que hacen la guerra, ya sea los Estados Unidos o Israel, son cien veces más mortales para la gente inocente que los ataques de los terroristas por brutales que éstos sean.

La repetida excusa dada por el Pentágono y los oficiales israelíes para lanzar bombas donde vive gente común y corriente es que los terroristas se esconden entre los civiles. Por consiguiente a la matanza de gente inocente (en Irak, en Líbano) se la denomina accidental, mientras que las muertes causadas por los terroristas (el 11/9, las bombas de Hezbolá…) son deliberadas.

Totalmente falso. Si una bomba es lanzada deliberadamente sobre una casa o un auto porque un “supuesto terrorista” está dentro, el resultado de la muerte de mujeres y niños puede no ser intencionada, pero tampoco accidental. Más bien sería “inevitable”. Pero si una acción va inevitablemente a matar a gente inocente, es tan inmoral como un ataque deliberado contra civiles.

Y si el número de estas muertes inevitables es considerablemente mayor que las muertes causadas por los terroristas, debemos rechazar la guerra como una solución contra el terrorismo.

Más de un millón de civiles en Vietnam murieron por causa de las bombas estadounidenses, presuntamente por accidente. Si sumamos todos los ataques terroristas realizados en el siglo XX en todo el mundo no igualarían esa horrible cantidad.

Si reaccionar a los ataques terroristas con la guerra es inevitablemente inmoral, tenemos que encontrar otras vías para acabar con el terrorismo incluyendo el terrorismo de la guerra. Y si las represalias militares contra el terrorismo son no sólo inmorales sino vanas, los líderes políticos, por muy fríos que sean sus cálculos, van a tener que reconsiderar su política.

 

Pero las razones están en banca rota, parece un producto de antiguos. Lo que impera es la ley del más fuerte, del más armado, del más salvaje…

Y el caso es que la propia inteligencia de EEUU admite que la intervención en Irak ha incrementado la amenaza terrorista. Así aparece en el documento titulado “Tendencias en el Terrorismo Global: Implicaciones para EEUU”, de cuyas 33 páginas sólo 3 han podido ser desclasificadas por orden de Bush.

Hasta un millón de bombas contenidas en los explosivos de tipo racimo permanecen sin detonar en el sur de Líbano como resultado de la invasión de Israel.

Según los cálculos de la ONU 40% de ese tipo de bombas -colocadas por Israel- no han detonado, lo cual podría retrasar hasta dos años el retorno a casa de unos 200.000 desplazados. Varias personas están muriendo por esta causa.

El mes pasado, el coordinador de la ONU para Ayuda Humanitaria, Jan Egeland, reveló que 90% de las bombas racimo en Líbano fueron dejadas por Israel en las últimas 72 horas del conflicto. Calificó esta acción como un acto "totalmente inmoral". Hasta ahora se han desactivado más de 40.000 bombas, una tarea calificada por la ONU como lenta y costosa, ya que los artefactos se deben detonar exactamente donde se encuentran. "El problema es la localización de estas bombas, que se hallan en los árboles, los bosques y los jardines de las casas", explicó Clark.

 

El uso de la razón está en desuso, mientras el negocio de las armas vive uno de los momentos más florecientes de la historia. Cada año aumentan espectacularmente los gastos y, también, los beneficios, escandalosos, de la industria de la muerte.

Un estudio elaborado por Intermón-Oxfam, con datos del presente año, completa el elaborado por el Instituto Internacional de Investigación para la Paz (SIPRI), con sede en Estocolmo, el pasado mes de junio, para presentar una realidad aterradora.

Los gastos militares en el mundo en 2006 superarán el monto máximo alcanzado durante la Guerra Fría, y calcula que ascenderá a 835.000 millones de euros. Cantidad que es casi 15 veces superiores al volumen de la ayuda humanitaria internacional, asegura la organización.

Las 100 primeras empresas armamentísticas han visto aumentar en cuatro años sus ventas en un 60%. En efecto, las ventas pasaron de 157.000 millones de dólares (123.800 millones de euros) en 2000 a 268.000 millones de dólares (211.300 millones de euros) en 2004, precisó Intermón-Oxfam.

Según la ONG, estas armas son las que están alimentando los conflictos que, a su vez, son la principal causa de hambrunas en todo el mundo: el 35% de emergencias alimentarías ocurridas en los últimos años están provocadas por guerras.

Arian Arpa, directora general de la ONG, ha señalado que los primeros responsables son los Gobiernos occidentales «que permiten que los fabricantes de armas aumenten constantemente sus ventas». También ha apuntado la responsabilidad de los particulares, señalando el dato de que cada minuto muere una persona por un disparo de arma de fuego.

Por su parte, el SIPRI ofreció los datos correspondientes a 2005 el pasado mes de junio: los gastos militares mundiales en 2005 llegaron a un billón 118.000 millones de dólares, y el primer consumidor de armamento fue EEUU, con 48% de lo invertido a nivel mundial. Los gastos mundiales en armamento aumentaron 34% respecto a los de 2004, y la cifra equivale a un desembolso de 173 dólares per cápita. En 2004 el presupuesto de defensa alcanzó los 1.604 dólares por ciudadano estadounidense. Los principales exportadores de armas son desde 2001 Rusia y EEUU, cada uno con una cuota de mercado de alrededor de 30%. A ellos les siguen, a mucha distancia: Francia, Alemania y Gran Bretaña, con 20% entre los tres.

El centro de investigación británico Oxford Research Group afirma que la prioridad dada a la «guerra contra el terror» distrae a los políticos de los verdaderos problemas que representan «una verdadera amenaza, duradera y destructiva», mayor que el «terrorismo internacional». Entre estas amenazas menciona a la pobreza, la desigualdad comercial, la militarización global, la competencia por los recursos y el cambio climático.

 

Pues esto es lo que hay. Cualquiera se pone a razonar…como que eso ya no se lleva.

 

d.t.