Agosto-2007

 

Gentes de armas

 

Los periodistas Hedges y Al-Arian entrevistan a unos marines norteamericanos de las tropas en Irak. Con toda tranquilidad manifiestan que la mayoría de los civiles iraquíes detenidos –se estima que son unos 60.000– son inocentes o culpables de delitos menores.

"Vestían indumentaria árabe y calzaban botas de tipo militar, se los consideraba combatientes enemigos, los esposaban y a la cárcel –declara el sargento Jesús Bocanegra–. Deteníamos a cualquiera en edad militar, cualquiera de 15 a 30 años era un sospechoso."

Y, además, con su toque racista:

"Era muy común que los soldados estadounidenses se burlaran de los iraquíes llamándolos jinetes de camello o negros del desierto", indica Englehart. Ese lenguaje los convierte en nadie, ya no son personas, son objetos, destacan varios veteranos.

Ante semejantes testimonios, surge un sentimiento espontáneo: ¿Qué importan, entonces, 600.000 civiles iraquíes muertos? Son iraquíes muertos, nada más.

 

Un informe de Amnistía Internacional, Intermón Oxfam e IANSA dice que al menos 378.000 personas mueren cada año por fuego de armas convencionales. O sea, que más de 1000 personas mueren diariamente a tiro de pistola.

Pero EEUU y la Unión Europea, por ejemplo, continúan eludiendo las normativas sobre producción y comercio de armas. Se niegan a tirar piedras sobre el tejado de su negocio.

Nos dicen que el gasto militar global puede alcanzar este año la cifra de 1,06 billones de dólares, lo que representa, por cierto, 15 veces más de lo que se invierte en ayuda humanitaria. Esto no para, en 2005, el gasto global en armas fue un 34% más elevado que en 1996.

En 2004, el Servicio de Investigación del Congreso de los EEUU estimó que los países de Asia, Oriente Medio, América Latina y África gastaron 22.500 millones de dólares en armas, un  8% más que en el año 2003. Esa misma cantidad  hubiera permitido escolarizar a todos los niños y niñas de esas regiones y reducir la tasa de mortalidad infantil en dos terceras partes para el año 2015.

De este negocio lo sabemos casi todo. Sabemos que los principales productores y  exportadores son los países del G-8, que son precisamente miembros del Consejo de Seguridad (el organismo encargado de la paz en el mundo, ¡qué paradoja!). El 82% del comercio de armas lo acaparan EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y Alemania.

Sabemos que no son los países productores los grandes beneficiarios, sino las empresas privadas de esos países: Entre 2000 y 2004, las 100 empresas más importantes del negocio de las armas aumentaron sus ventas  un 60% más, o sea, de 157.000 millones de dólares pasaron a 268.000 millones (A la cabeza andan Boeing y Lockeed Martin).

Las tres ONG mencionadas al principio lanzaron la campaña “Armas bajo Control” impulsando un Tratado de Armas. Tan sólo 50 gobiernos han manifestado su apoyo explícito a dicho Tratado.

Miramos lo ocurrido en Afganistán, en Irak, en Palestina, en Líbano,…Ahora se habla de Irán y Corea del Norte,… Las soluciones para conseguir la paz y la seguridad se ponen en las armas. Y lo que se consigue es aumentar la violencia.

 

Dice Pascual Serrano que El País del 3 de enero dedicó un amplio a la fabricación de armas en España. Allí descubrimos que nuestro país es uno de los fabricantes de las denominadas bombas de racimo, las cuales “constituyen el mayor riesgo para los cascos azules y la población civil en el sur de Líbano, donde Israel arrojó más de 100.000 al final de la guerra”.

Qué tal que hubiese alguna baja de los cascos azules españoles en esa región provocada por una de esas bombas que nosotros mismo hemos fabricado y vendido a los israelíes. Así mantenemos el mercado, ponemos las bombas y los muertos.

 

A los señores de la guerra, a los productores y negociantes de armamento, a todos esos seres tan valientes cuando llevan armas,…quisiéramos ofenderles con razones, con flores, con ideas, con palabras. 

Mucha gente lo ha hecho:

 

                  Nunca ha habido una buena guerra ni una mala paz  (Benjamín Franklin)

 

         La paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa  (Erasmo de Rótterdam)

 

      Todas las guerras, desde el principio de la civilización, se hacen con sangre,

      son iguales, sólo son diferentes las explicaciones  (Samuel Fuller)

          

 Las madres de los soldados muertos son jueces de la guerra (Bertol Brech)

 

El hombre tiene que establecer un final para la guerra.

Si no, la guerra establecerá un final para la humanidad   (J.F. Kennedy)

 

              Debemos hacer más para librar a nuestro mundo de las malévolas armas

cuyo objetivo principal son los inocentes de cualquier conflicto, las mujeres y los niños  (Kofi Annan)

 

Matar a una persona por defender una ideología no es defender una ideología,

es matar a una persona.

 

         La guerra solo trae muertes. Nadie gana.

 

                   Guerra, la tontería más grande de la humanidad…

 

                            En la guerra siempre gana el mismo ejército, el de la muerte.

 

                                    La guerra transforma a los niños en hombres y a los hombres en bestias.

 

¿Se les ocurre más frases contra las armas y las gentes de armas…? Adelante, láncenlas…    

 

d.t.