Febrero-2008

Layla Anwar, desde Irak, escribía a los niños palestinos,

el pasado 20 de enero.

 

A un niño palestino

 

El otro día leí algo sobre un “interesante” estudio científico.

Según científicos estadounidenses –y ya saben que pueden confiar en los estadounidenses cuando aparecen con esos hallazgos-, los seres humanos ansían la violencia tanto como el sexo. La pulsión es tan fuerte como natural, así parece.

Los hallazgos suponían “evidencias concluyentes” basadas en experimentos con ratas. Seguro que eran ratas estadounidenses.

Sí, los EEUU, incluyendo su “intelligentsia”, están plagados de violencia.

Es una sociedad violenta y el ethos de la violencia es lo que la gobierna. Violencia en las calles, en el mercado de trabajo, en casa, en las relaciones, en el deporte y en la política…   

La violencia tiene muchos niveles y muchos rostros. En USA pueden encontrar todo el espectro. Son expertos en violencia y muy eficientes a la hora de exportarla hacia todos los rincones del globo. Un paquete a base de Coca Cola, McDonald, Disney y Violencia.    

 

Personalmente, no estoy de acuerdo con ese determinismo biológico, si bien tengo que conceder que EEUU e Israel no se han movido más que a partir de instintos primitivos y básicos…

Por ejemplo, tuve hoy una experiencia que muestra que la violencia no es endémica en la mente humana, y que no es un estado natural, como esos “científicos” defienden.  

Iba en taxi y allí estábamos detenidos en un largo atasco. Junto a mí había un minibús lleno de escolares. Miraban fijamente hacia fuera de las ventanillas. Y ahí estaba yo.    

Me enrollé con ellos. Les puse cara de payaso, les saqué la lengua y les hice muecas. Les entró la risa floja, y me sacaban también la lengua, me hacían guiños y se tiraban de las orejas bromeando…       

Estuvimos así jugueteando durante unos instantes. El taxista pensó que yo estaba como una cabra. A los niños les encantó, también a mí. Era pura alegría. Reíamos a través de las ventanillas y después hubo una ola de adioses cuando finalmente el tráfico empezó a moverse.

No vi violencia en sus ojos, ni malicia, ni ansias de hacer daño.

 

Ayer, los niños jugaban en las calles de Gaza y, de repente, decenas de ellos tuvieron que ser apresuradamente trasladados al hospital con sangre brotando de sus pequeños miembros, cabezas, ojos, nariz… Israel bombardeaba Gaza, una vez más.

40 muertos, 100 heridos y, de esos 100 heridos, 45 eran niños. 45 niños no mayores de diez años, empapados en sangre. Vds. mismos…      

(Varias veces se dieron esas cifras en la TV en árabe de Al Yasira. Y no la de 1 muerto y 35 heridos. No entiendo por qué esta repentina discrepancia. ¿Es que alguien trata de ocultar las cifras verdaderas?)

Entrevistaron a un pequeño, de unos seis años, con la cabeza vendada y el pobre todavía tartamudeaba, con la cara hinchada y los ojos húmedos de lágrimas…   

Relataba: “Estaba jugando con mis amigos y las bombas nos cayeron encima… Ellos querían matarme”. (Ellos = los israelíes, ¡¿quién si no?!) 

 

Sí, tienes razón pequeño, ellos querían matarte.     

Ellos y los estadounidenses son las dos caras de la misma moneda. Crecen y prosperan a base de violencia.

Su filosofía es la misma de los “científicos” estadounidenses. Creen que el ansía por matar y mutilar es tan natural como hacer bebés. Pero con una ligera diferencia.

Quizá lo entenderás mejor cuando crezcas, pero creo que ya lo sabes.

Ya sabes que para ellos, estadounidenses e israelíes, su filosofía puede resumirse en una única frase: yo sólo puedo vivir si tú mueres.

Yo sólo puedo sentir seguridad asesinándote.       

Yo sólo puedo prosperar empobreciéndote.   

Yo sólo puedo multiplicarme cometiendo genocidio contra ti.   

Yo sólo puedo ser fuerte si te debilito.     

Y yo sólo puedo encontrar la paz y la felicidad cuando te aniquilo y ya no existes.    Estoy segura, mi pequeño, que ya sabes todo eso… No te estoy enseñando nada nuevo aquí.     

 

Probablemente también has escuchado que la media naranja de Israel, los Estados Unidos, ha provocado cinco millones de niños huérfanos en Irak. Tan sólo en Bagdad, 500.000 huérfanos viven en las calles en total abandono.   

Esa es la forma en que os liberan a vosotros y a ellos.   

Los asesinos de niños de la Democracia y los Derechos Humanos. Los asesinos de niños de la Libertad.

 

Pero quizá hay algo de lo que aún no te has dado cuenta. Y te lo voy a contar en secreto, pequeño mío.

Esas gentes están condenadas. Los estadounidenses y los israelíes, los gobiernos y los pueblos, están condenados. No poseen sino bancarrota espiritual y corrupción moral… y están condenados.     

Te darás cuenta también que incluso cuando oprimen, cuando oprimen violentamente, también se oprimen a ellos mismos.     

Se están asesinando a ellos mismos y no lo saben. Están erradicando cada fibra de la humanidad que su interior guarda, y se han convertido en una especie de ratas de laboratorio.    

Se las han arreglado para transformarse a ellos mismos en monstruos, traicionándose a sí mismos.      

Lo llaman auto-preservarse, auto-alimentarse, auto-crecimiento… No creas esas mentiras.     

Su Ser es como un agujero vacío, un hoyo sin fondo, un abismo… NO tienen Ser.

Qué poco comprenden cuán oscuro es todo a su alrededor.

Qué poco comprenden…  

 

Pero tú y yo lo sabemos.  

Y a través de nuestro dolor y nuestra común lucha, también sabemos que no han parado de cavar su propia tumba.   

¿Recuerdas aquellos columpios?  ¿Recuerdas cómo subían y bajaban?

¿Recuerdas los caballitos?   ¿Recuerdas cómo te mareabas cuando giraban?    

Son como ratas escondidas en un caballito. Giran y giran y caerán por su propia violencia.    

Puede que mis palabras no te sirvan de consuelo, ni a ti ni a tus amiguitos iraquíes. Puede que no sientan ningún alivio, como tu ahora.   

Lo sé, tu cabeza y tu cara están heridas y sólo anhelas que el dolor desaparezca…   

Por eso, lo susurraré de nuevo en tu oído mientras luchas para encontrar un poco de paz, mientras combates para escapar de las pesadillas… de tu terror, de SU TERROR, de ellos, los teghoghistas(*).

Te lo murmuraré dulce y suavemente… pequeño mío, hasta que encuentres en el sueño un poco de paz, si es que puedes:   Ellos NO estarán siempre ahí.

 

Posdata: Para aquellos que les guste contemplar a Bush con corbata azul, a Simón Peres con corbata azul, de pie frente a la bandera azul y blanca de la tierra de Shalom, escuchando a las palomas de la paz cantando, pinchen aquí:          http://es.youtube.com/watch?v=ErqgRrm4Nn4&NR=1

Se lo advierto, este vídeo puede provocarles fuertes impulsos, uno de los cuales puede ser el vomitar violentamente. Dejen un cubo cerca, por si acaso. Y, a propósito, Simón Peres se acaba de hacer un lifting, debe pensar que va a vivir hasta la eternidad… ja, ja, ja.       

 

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(*) La Sra. Anwar se está refiriendo con ironía a la forma en que Ariel Sharon

      pronunciaba la palabra terrorista para referirse a Yaser Arafat.