Noviembre-2000

 

¿Un mundo sin enemigos?

Ya los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN llevan bastante tiempo sin fabricar una guerra. La industria de la muerte se está poniendo nerviosa. Los inmensos presupuestos militares necesitan justificar su existencia, y la industria de armamentos no tiene dónde exhibir sus nuevos modelos.

¿Contra quién se lanzará la próxima "misión humanitaria"? ¿Quién será el próximo enemigo? ¿Quién trabajará de villano en la próxima película, quién será el Satán del infierno que viene? Esto me tiene muy preocupado. Estuve releyendo los motivos invocados para bombardear a Irak y a Yugoslavia, y he llegado a la alarmante conclusión de que hay un país, un solo país, que reúne todas las condiciones, todas, toditas, para ser reducido a escombros.

Ese país es el principal factor de inestabilidad de la democracia en todo el planeta por su vieja costumbre de fabricar golpes de Estado y dictaduras militares. Ese país constituye una amenaza para sus vecinos, a quienes invade, con frecuencia, desde siempre. Ese país produce, almacena y vende la mayor cantidad de armas químicas y bacteriológicas. En ese país reside el mayor mercado de drogas del mundo, y en sus bancos se lavan millones de narcodólares. La historia nacional de ese país es una larga guerra de limpieza étnica, contra los aborígenes primero, contra los negros después; y ese país ha sido, en años recientes, el principal responsable de la feroz matanza étnica que aniquiló a doscientos mil guatemaltecos, en su mayoría indígenas mayas.

¿Se autobombardeará Estados Unidos? ¿Se invadirá a sí mismo? ¿Cometerá Estados Unidos ese acto de coherencia, haciendo consigo mismo lo que hace con los demás? Las lágrimas riegan mi almohada. Quiera Dios evitar semejante desgracia a esa gran nación que jamás ha sido bombardeada por nadie.

(E.G.)