Enero-2001

 

De pronto se convirtió en peligroso el uranio empobrecido

Resulta que, según el Tribunal de la Haya, no pudieron definirse como criminales o intencionales las 35.500 misiones aéreas de la OTAN contra Yugoslavia, a pesar de toda una tradición de legislación internacional que defiende a la población civil y limita los supuestos derechos a la destrucción del país enemigo por los beligerantes.

Resulta que el Tribunal de la Haya absolvió a la OTAN de todo daño ambiental, porque no pudo verificar que la Alianza conociera la posibilidad de ese tipo de consecuencias, a pesar de haber organizado y llevado adelante el bombardeo y la destrucción de blancos mediante un total de 140 mil toneladas de distintas sustancias tóxicas.

Resulta que el Tribunal también absolvió a la OTAN de genocidio, porque 500 víctimas civiles eran pocas para las 35.000 misiones realizadas por los aviones de la OTAN. ¿Cómo puede afirmarse que eran objetivos militares 33 hospitales, 29 escuelas, 61 puentes, 121 fábricas, 59 iglesias, 15 museos? ¿Cómo pudo confirmar la Haya que hay que considerarlos como tradicionales objetivos militares? Por cierto, exactamente al revés de lo que dice la Convención de Ginebra. 

Resulta que la destrucción de Yugoslavia, según la sentencia y el general Wesley Clark, fue "políticamente correcta". ¿Fueron políticamente correctas las 35.540 bombas de fragmentación que desde el cese de los bombardeos mataron unos cien civiles más? ¿Fueron lícitas de igual manera las 31 mil bombas de uranio empobrecido?

EN FIN, TODO QUEDÓ JUSTIFICADO Y JUSTIFICADO QUEDABA EL CAMINO PARA LAS PRÓXIMAS GUERRAS DE LOS "BUENOS" EN EL SIGLO XXI. Todo había quedado atado y bien atado. Y de golpe ¡SALTA LA ALARMA!

¿Qué es lo que pasó?... Algunos soldaditos de la OTAN se están poniendo enfermos y hasta muriendo de cáncer. ¿Cómo puede ser esto, cuando se había logrado una victoria total y absoluta en Kosovo prácticamente sin ninguna "baja" por parte de la OTAN?

Pues sí, se jodieron las estadísticas... Por otra parte, es normal que si se lanza mierda para arriba pueda caerle encima a quien la lanza...

Hasta ahora se guardaba el más absoluto silencio acerca de los centenares de yugoslavos, civiles y militares, fallecidos y afectados por el uranio empobrecido utilizado en los bombardeos (la agencia Beta ha informado de más de 400 serbios muertos por esta causa desde 1995). ¡Vah, eran yugoslavos!. Numerosos informes y testimonios muestran el peligro de que los proyectiles con punta de uranio empobrecido tuvieran perniciosos efectos secundarios y eran conocidos por los mandos de la OTAN y por el Pentágono, incluso antes de la guerra del Golfo. A pesar de este hecho dichas armas se han seguido utilizando. Y el Departamento de Energía de los EE UU (DOE) tiene almacenadas actualmente unas 560.000 toneladas de uranio empobrecido, procedentes del enriquecimiento del uranio para ser usado como combustible nuclear.

Pero ahora sí ha saltado la alarma. Moscú, Alemania, Francia, Portugal, Italia, España, Bélgica, en fin, todos los países que enviaron  soldados a la zona yugoslava pierden el culo corriendo para hacerles análisis médicos a todos sus soldados. Todos los países pretenden ocultar datos y negar que se estén dando síntomas del llamado síndrome de los Balcanes entre sus soldados, pero, al mismo tiempo, los soldados y sus familiares permanecen expectantes por si tienen caída del cabello, fatiga crónica y complicaciones intestinales. Y en sus mentes rondan las temibles consecuencias del síndrome: la leucemia, malformaciones y problemas de esterilidad.

Una vez más parece que las autoridades se han caído de un guindo. Por favor, ¿acaso no se sabían y requetesabían los peligros del uranio empobrecido?. Uno de los antiguos expertos del Pentágono denunciaba en 1999 la gravedad de las contaminaciones radioactivas y químicas. Y denunció que esas armas ya habían sido probadas durante la Guerra del Golfo y eran conocidos sus devastadores efectos colaterales que aún se lamentan en Irak.

Doug Rokke, físico que trabajó para el Pentágono hasta 1997,  era el encargado, hace 10 años, de formar a los soldados estadounidenses en el comportamiento a adoptar en presencia de estas armas de uranio empobrecido. Cuando emitió su informe cobre los peligros corridos por las poblaciones de las zonas contaminadas con este tipo de munición, se le pidió que se callara. "No debía decir, escribir, recomendar ni hacer nada que pudiera cuestionar la utilización de este arma". Desde hace algún tiempo, Doug Rokke considera que ya no puede mantener el secreto.

Ha decidido hablar y explicar el peligro que presentan estas municiones: "Como todos los metales pesados, el uranio es un peligro...Cuando el proyectil estalla y se quema, el metal se pulveriza en forma de dióxido de uranio. Las partículas, cien veces más pequeñas que un grano de arena, pueden ser inhaladas por los seres humanos. En función de la temperatura a la que se haya sometido el metal, aparecen dos tipos de polvos. Los primeros son solubles en la sangre y los humores corporales en los que actúan como agentes de envenenamiento. Los segundos, calentados a temperaturas mas elevadas, adoptan la propiedad de la cerámica y son indisolubles, fijándose, entonces en el cuerpo emitiendo radioactividad durante años".

Los proyectiles de uranio empobrecido que equipan los aviones A10 estadounidenses y los helicópteros Apache, se vaporizan en parte cuando alcanzan su objetivo. Los polvos se incendian espontáneamente creando un aerosol de uranio que puede extenderse cientos de metros a la redonda dependiendo del viento y de las condiciones atmosféricas. Los suelos y las aguas que discurren, quedan entonces contaminadas, en mayor o en menor medida, solo en función de la cantidad de proyectiles lanzados. El efecto a largo plazo de estas armas es aun más pernicioso que el de las minas "ya que al menos éstas algún ida estallan, mientras que las municiones de uranio pueden desarrollar sus efectos radioactivos y de envenenamiento durante años".

El secreto empezó a desvelarse a raíz del misterioso síndrome de la Guerra del Golfo que sufren aproximadamente 100.000 de los 700.000 hombres implicados en el conflicto.

Las consecuencias para la población iraquí no son menores. Practicantes iraquíes han constatado un recrudecimiento de las patologías cancerígenas en las regiones contaminadas. Gina Mertens, miembro de una asociación de médicos alemanes contra la guerra nuclear, se indigna del "cinismo puro" de las reconfortantes explicaciones de la OTAN. Enumera algunas de las patologías reconocidas provocadas por el polvo de uranio. "Van desde las afecciones renales a cánceres, leucemias, o tumores óseos, incluso malformaciones en los embriones...".

¡Malditas guerras! ¡Malditos los gestores de las guerras!                         

¡Malditos los negociantes de armas, cuyas ganancias destilan sangre inocente!