Abril-2001

Haga sus pinitos en comunicación,

es uno de los valores con más demanda.

Como dice Rallo, "no basta una prensa libre, un periodista libre, para tener un ciudadano informado", sino que una comunicación democrática exige que éste sea receptor de la pluralidad de opiniones, ideas y creencias para poder formar su opinión libremente.

Desgraciadamente, los medios privados responden a una lógica empresarial que ignora la función social de la información y la reduce a mera mercancía. Esta lógica conduce a la desaparición del ciudadano como titular de derechos (derechos de información) en beneficio de un consumidor que recibe una información de ínfima calidad concebida como entretenimiento y sometida a las leyes del espectáculo. La información desde esta óptica ya no se atiene a criterios de relevancia de la noticia, sino a las leyes del espectáculo y el entretenimiento (dramatismo, rapidez, personalismo de la política que relega las ideas y el necesario debate democrático, etc.).

En noviembre de 1999 se pasó una encuesta a 125 responsables de diarios editados en España, aunque contestada sólo por 42 directores. A la pregunta "Durante los cinco últimos años, ¿ha sufrido algún tipo de presión por parte de los anunciantes sobre el contenido de la información de su diario?", el 78'6% respondió que sí. Y si ésta es la presión que ejercen las empresas anunciantes, ¿cuál será la de las propietarias? ¿Qué información puede dar la cadena CBS, cuya propietaria es Westinghouse, o qué decir de la información y los análisis que puede realizar la NBC ante un conflicto bélico o ante temas de energía nuclear, cuando la empresa propietaria, General Electric, fabrica componentes de misiles y trabaja en el campo de la energía nuclear?

Por eso es que decimos que es justo, necesario, sano, apetecible, digno de agradecer, que haya personas amantes de la vida que compartan su visión de la realidad, su percepción desde la perspectiva de los pobres, de los sufrientes, de los ciudadanos de a pie. Su información, su comunicación serán necesariamente alternativas.

Se necesita la palabra de personas que tratan a los demás como personas. Ellas podrán hablar, por ejemplo, a los inmigrantes: Podrán explicarles cómo el dinero nos ha vuelto, a los que fuimos antaño emigrantes, olvidadizos e insolidarios. Que  lamentablemente no los recibimos por espíritu de acogida, sino porque necesitamos su mano de obra superbarata y desesperada. Que son mentira los concursos televisivos que alcanzan a ver de nuestro país. Aquí no regalan el dinero, ni en ninguna parte. La raza humana no tiene esos niveles de generosidad: siempre el dinero que se tira en algún lugar se ha robado antes de otro.

Apostilla: Ya no son los fines los que justifican los medios,

ahora los medios, los medios masivos de comunicación, justifican los fines

de un sistema de poder que impone sus valores en escala planetaria.

Nunca tantos habían sido incomunicados por tan pocos.