TODOS LOS PROVERBIOS REZAN

 

Es parecido a lo que decía mi abuela, pero no es lo mismo.

Mi abuela, como buena manchega de la tierra de Sancho Panza, siempre fue muy refranera y creyente en los refranes: “Todos los refranes rezan”, decía.

No sé qué explicación daba ella, si es que la daba, a que hubiera refranes para una cosa y su contraria... Porque “A quien madruga Dios le ayuda”, pero “No por mucho madrugar amanece más temprano”.

Claro que mi abuela sabía que en sus tiempos los radicalismos no existían, o al menos, no llevaban a parte alguna. Aquello de “al pan pan y al vino vino”, o aquello otro de “el agua clara y el chocolate espeso”, ella sabía que era un poco exagerado. Perfectamente les hubiera podido añadir un “mas o menos”.

Ni mi abuela había probado en su vida un vino sin “bautizar”, ni ella sabía que el chocolate espesaba por la harina pero no por el cacao, o sea, por la pureza del chocolate. Así que todos esos refranes tan radicales de decir la verdad pura y dura, dejaban mucho que desear.

Ojalá y la abuela hubiera podido leer a R. Tagore: “Es fácil hablar claro cuando no va a decirse toda la verdad”.

En resumidas cuentas, los refranes eran pretextos. Ocupaban el papel que ahora ocupa la televisión: un leve lavado de cerebro para producir resignación.

Abuela, los refranes no rezan; los refranes solo sirven para justificar y tapar las limitaciones y debilidades personales.

 

¿Y los proverbios? Parecen una misma cosa, pero tienen otro calado. Los proverbios parecen brotar de la sabiduría popular, más que de la picaresca. Los proverbios parecen manar de las conciencias, del espíritu del pueblo. Por eso es que los proverbios, procedan de una cultura u otra, tienen fuerza de mensaje universal.

Así, pues, emulando a mi querida abuela, manifiesto que “todos los proverbios rezan”. Y aquí va el regalito de este verano:

 

Proverbio hindú: El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.

Proverbio árabe: Un hombre no puede saltar fuera de su sombra.

Proverbio alemán: Mira a las estrellas, pero no te olvides de encender la lumbre en el hogar.

Proverbio hindú: ¿Qué ve el ciego, aunque se le ponga una lámpara en la mano?.

Proverbio japonés: Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.

Proverbio chino: Todos los ríos van al mar, pero el mar no se desborda.

Proverbio árabe: Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.

Proverbio inglés: Cuando apuntas con el dedo, recuerda que otros tres dedos te señalan a ti.

Proverbio chino: Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por la propia casa.

Proverbio hindú: Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio.

Proverbio rumano: La escalera ha de barrerse empezando por arriba.

Proverbio africano: Cuando los elefantes luchan, la hierba es la que sufre.

Proverbio hindú: Para hacer algo sólo se necesitan dos manos, y para no hacer algo sólo se necesita una excusa.

 

APOSTILLANDO: Los mensajes que ayudan a caminar por la vida, son mensajes de vida.

Los mensajes y los anuncios que manipulan conciencias, son mensajes de muerte.