Noviembre-2001

 

Este género humano, manda narices...

 

¡Vaya cirios que se montan en un momento!  ¡Vaya cantidad de historias y cuentos que inventan unos y otros para justificar los propios intereses!...

Seguro que me preguntáis por el 11 de Septiembre.

¿De qué año? ¿El de 1973 o el del 2001?

 

En septiembre de 2001, Estados Unidos experimenta, por primera vez en su historia, el dolor y sufrimiento en su propio territorio, en el corazón de sus símbolos, como dicen todos. Le destruyeron el símbolo del poder económico, sus Torres,  desde donde manejaban el mundo y decidían a cuántos países más iban a liquidar con la deuda externa y con el neoliberalismo económico. Y el símbolo del Pentágono donde armaban y desarmaban las guerras que les convenía provocar.

Muchos pueblos esperan que comprendan ahora que no son dioses, que son mortales, que no son los dueños del mundo, que “el que a hierro mata a hierro muere”.

Estados Unidos quiere persuadir a su público de que su compromiso por la libertad y la democracia y el Modo de Vida estadounidense están siendo atacados. Pero lo cierto es que no le tumbaron precisamente la Estatua de la Libertad. Se confunden los estadounidenses si piensan que el odio es hacia ellos y no contra las políticas de su gobierno.

 

Desde 1973 se ha venido recordando otro 11 de septiembre. El Golpe Militar en Chile y el asesinato de su presidente Salvador Allende. Durante años se ha visto la imagen del Palacio de la Moneda en llamas y los miles de muertos que el golpe militar terrorista, patrocinado por Estados Unidos, cobró al pueblo chileno. ¿Cuántos miles de muertos EE.UU. y sus aliados causaron en Chile?

 

El sacrificio de miles de vidas humanas siempre es aterrador. Pero, según los medios de información del sistema, parece ser que hay vida humanas que valen más que otras. ¿Por qué el horror y el pánico va a ser más terrible para los más poderosos? ¿Es que el horror de los débiles es inferior al de los ejecutivos de las “Torres Gemelas”?

 

Parece que el género humano se volviera olvidadizo de pronto, o ciego, ante realidades tan próximas en el tiempo y espacio. Por favor, respetemos a los millones y millones de inocentes, víctimas de tantas guerras injustas, de tantas invasiones injustificables, de tantos bloqueos económicos, de tantos Planes de Ajuste impuestos con la Deuda Externa,...

 

A veces no se puede hablar de ceguera u olvido, sino de necedad y desvergüenza: En 1996. le preguntaron en la televisión nacional a la Secretaría de Estado de EE.UU., Madeleine Albright, sobre lo que sentía por el hecho de que 500.000 niños iraquíes habían muerto como resultado de las sanciones económicas impuestas por EE.UU. La Sra. Albright replicó que había sido una decisión difícil, pero que, “considerando todos los aspectos, pensamos que el precio valió la pena”. La Sra. Albright no perdió su puesto por decir semejante barbaridad, continuó representando por el mundo los puntos de vista y aspiraciones del gobierno estadounidense. Y lo que es peor, las sanciones contra Irak siguen en vigor. Los niños siguen muriendo.

 

Apostillando: Que el respeto sustituya a la arrogancia,o la arrogancia puede convertirse en temor.

Que la humanidad sustituya a la brutalidad,o imperará la ley de la selva.

¡ Basta de salvajadas ! . No se puede destruir lo ya destruido.

Las bombas sobre Afganistán a lo sumo revolverán los escombros,

excavarán algunas tumbas e importunarán a los muertos.