Enero-2002

¿Pensamiento único o cinismo?

 

Los relojes de sol. ¿Han visto muchos?. Los hay preciosos. Pero todos tienen una característica común, todos necesitan algo fundamental para estar vivos, para ejercer sus funciones. Necesitan que el sol les ilumine para que, de esa forma, se produzca la sombra que marcará sus horas.

Algo parecido sucede con nuestro Planeta, con nuestros países, con nuestros pueblos... Si no brilla el sol de la justicia, no hay vida, sólo violencia y muerte. Y ejemplos sobran.

Pero hay tiranos con piel de cantores de la Paz, hay ladrones de guante blanco, hay negreros disfrazados de predicadores de la Libertad, hay asesinos que brindan por la Vida.

Ya ven, “la historia con los años se repite” (eso decía un compañero de estudios que le habían suspendido cuatro veces seguidas en esa asignatura). Efectivamente, la historia parece repetirse y está resurgiendo con más fuerza que nunca aquella vieja escuela de los “cínicos”, que nació de la división de los discípulos de Sócrates. Parece que el arte más destacado hoy es el CINISMO, es decir, la desvergüenza en el mentir, el descaro para defender y practicar acciones y doctrinas vituperables y deshonrosas.

¿No es cinismo hacer gala de estar defendiendo la paz en todas partes y a todas horas y, al mismo tiempo, estar obstaculizando cualquier medida o propuesta a favor de la paz?. También los ejemplos son numerosos.

“Estamos a favor del Proceso de Paz”, dice el portavoz de Estados Unidos con respecto al conflicto árabe-israelí. Pero, cuando en la ONU se han presentado propuestas para favorecer la resolución de ese conflicto, ninguna ha podido llevarse a cabo por impedirlo precisamente Estados Unidos con su veto en el Consejo de Seguridad. Antes al contrario, la respuesta de Estados Unidos ha sido la de dar más dinero y más armas a Israel para que siga desterrando y masacrando al pueblo palestino.

La gran mayoría de voceros y profesores de este arte del Cinismo se mueven en los Gobiernos, partidos políticos, organizaciones u organismos que detentan algún tipo de poder  y, un gran número, en los medios de comunicación. Son como la publicidad; lanzan y repiten sus consignas miles de veces, para confundirnos y llegar a convencer a los lectores, escuchantes o televidentes, que la ropa dejó de estar sucia porque está blanca, no porque está limpia.

Gustavo Romasi titulaba así un artículo: “CNN: El ‘medio’ que justifica los fines de EE.UU.”. Como quien dice, entre ellos saben cómo taparse unos a otros y cómo hacer para vender una idea, una imagen o una “realidad” al público.

La sociedad nunca pudimos enterarnos de la verdad de lo ocurrido en la Guerra de Vietnam, o en las Malvinas, o en la invasión de Panamá, o en la guerra del Golfo, o en Afganistán,...Dicen que la primera víctima de las guerras es la verdad. Como medida inicial alejan al periodismo de los frentes de batalla, principalmente a quienes pueden reproducir testimonios gráficos o visuales.

Perdonen este tono de seriedad y tómenlo como un desahogo amoroso del mochuelo, desde su humilde olivo, denunciando con todas sus energías a los numerosos defensores y ejercitantes del CINISMO, economistas o políticos, religiosos o periodistas, militares o sindicalistas,...

 

            Apostillando: 

La desvergüenza del cínico se estrellará contra la pared de la realidad.

Y sabrán que no puede haber Paz si no reina la  justicia,

no puede haber respeto a la ciudadanía con la manipulación, la desinformación y la ocultación de la verdad.