Noviembre-2002

 

Coca-Cola, la chispa de la vida…

¿o de la muerte?

 

Ya hace tiempo que este mochuelo no habla de sus averiguaciones personales, pero las hay…

No creo que haya niño ni adulto en el mundo que no conozca la Coca-Cola… Sería una falta de respeto al imperio norteamericano. ¿Cómo no van a conocer a ese refresco que es la “chispa de la vida” y un montón de cosas más…?

La historia de esta bebida, registrada por primera vez en 1880 como un vino de coca, tónico y estimulante ideal, tiene en su faceta de gestión empresarial unas cuantas páginas amargas.

El refresco que se presenta ideal para todos “para él…para ella; para el que habla….para el que calla; para el que llega…para el que va; para…”, sin embargo sabe a hiel para muchos trabajadores y trabajadoras.

En Guatemala, la puesta en marcha del sindicato de trabajadores de Coca-Cola en 1968 tuvo como consecuencia que seis de sus dirigentes fueran asesinados y cuatro desaparecidos entre ese año y 1980.

Ahora, el grito de denuncia llega desde Colombia.  Allí los trabajadores de 17 de las 20 fábricas embotelladoras de Coca-Cola están organizados en Sinaltrainal (un sindicato de industria en el ramo de la alimentación fundado en 1982 como unión de diferentes organizaciones sindicales).

Según denuncia Sinaltrainal, en la última década han sido asesinados 7 representantes de los trabajadores y trabajadoras de Coca-Cola, 48 han sido desplazados, dos exiliados y ha habido multitud de detenciones injustas y dos desaparecidos.

“La estrategia utilizada por las multinacionales como Coca-Cola, con el propósito de incrementar sus beneficios económicos, implica una reducción de los costos de producción, para lo cual realizan despidos masivos librándose de las cargas laborales que representan la seguridad social y la estabilidad laboral de quienes allí trabajan” (Comunicado de Sinaltrainal).

En los últimos años, Coca-Cola ha despedido a 10.000 trabajadores fijos, reemplazándolos por mano de obra contratada temporal. Pero ahí no acaba la cosa. De acuerdo con este sindicato, “el Estado y las transnacionales como Coca-Cola han desatado una campaña de criminalización de la protesta social, que incluye desde intervenciones públicas en las que vinculan al sindicato con las organizaciones guerrilleras, hasta acciones jurídicas en contra de los dirigentes por supuestos hechos de terrorismo y rebelión, basadas en montajes y pruebas falsas; así como allanamientos de las sedes sindicales y, recientemente, una demanda interpuesta por Coca-Cola contra Sinaltrainal por supuestas calumnias y difamaciones”.

¡Todo muy hermoso y maravilloso, como podemos ver…!  Toda una realidad sangrienta que no podemos descubrir precisamente a través de la vitalidad y fogosidad de su publicidad.

 

Los aficionados a leer y escuchar los medios de comunicación estarán hartos de oir que Estados Unidos, mediante el feroz Plan Colombia, está llevando a cabo su dura política contra el narcotráfico y de “quema de plantaciones de coca”.

Pues, miren ustedes, esta marca de bebida refrescante, uno de los estandartes de la supremacía del modelo norteamericano en el mundo, ante la necesidad de conseguir hojas de coca para su famosa y secreta fórmula 7X, importa cada año más de 500 toneladas de hoja de coca desde Perú y Bolivia.

Está claro que no es oro todo lo que reluce, y mucho menos en la publicidad.

 

            Apostillando:    Las empresas multinacionales están arrasando en todo el mundo,

                          no hay bienes que no queden bajo sus garras,

                          no hay leyes, ni personas, ni pueblos, ni instituciones

                          que se les resista.

                          ¡Malditos lobos disfrazados de corderos!