Julio-2003

 

¿Acaso hay preguntas imposibles?

 

Me dijeron que esas preguntas eran imposibles.

-         Perdona, ¿te molestan? ¿Imposibles…de qué? ¿Es que hay preguntas imposibles?... Pues mira, ahí las tienes…

Y si lo que querías decirme es que las preguntitas se refieren a realidades imposibles de suceder, que pertenecen al mundo de la ficción, pues perdona que te diga, pero, que yo sepa, lo que  los seres humanos son capaces de hacer también son capaces de cambiarlo y de transformarlo, ¿o no?. Así que de ficción… nada.

Otra cosa es que nos quieran vender la moto de que ciertas realidades son intocables, que pertenecen al “orden natural o divino”, y que eso no hay quien lo pueda cambiar. ¡Mucho ojo!, porque normalmente quienes nos venden esa moto son los mismos que quieren que todo siga igual, los que quieren a toda costa mantener inalterables esas situaciones, por el buen provecho que les sacan.

 

Vean algunas de esas preguntas, a ver si es para molestarse...

 

Por ejemplo, a propósito de las elecciones municipales y autonómicas decía:

-         ¿Qué pasaría si las elecciones estuvieran siempre abiertas y la ciudadanía pudiera retirar sus votos entregados en cualquier momento de la legislatura?

Es decir, ¿Qué pasaría si la ciudadanía pudiera controlar diariamente a todos los gobernantes, a todas esas personas a las que votaron y que no son más que sus simples delegados?

¿Acaso los políticos estarían capacitados  para llevar a cabo una “campaña” permanente de promesas y medias verdades durante años?

 

Pongamos otro ejemplo, el terrorismo vigente:

-         ¿Existiría terrorismo si todas las personas en el mundo pudieran comer un mínimo y tener cubiertas las necesidades más elementales? ¿Qué pasaría si todos los pueblos del mundo pudieran aprovechar las riquezas de sus propios países para vivir, y todos sus habitantes pudieran participar trabajando y aportando para el bien común, en vez de verse dominados por potencias extranjeras, que les roban sus riquezas y les ahogan con deudas “eternas”? ¿Habría terrorismo si no hubiera semejante expolio mundial de riquezas y de dignidades?

Es decir, ¿Hasta qué punto los grupos terroristas no son productos de otro gran terrorismo instituido y encubierto bajo el nombre de Orden Económico Mundial?

 

Otro ejemplo más, las leyes y la justicia:

-         ¿Quién se cree eso de que las leyes son justas, y que la justicia es igual para todos?     Por mucho que se hable de democracia, ¿Cómo se atreven a decir que los derechos son iguales para todos? ¿Cómo se explica que unos banqueros acusados de robar miles de millones puedan seguir recurriendo y recurriendo para evitar la cárcel, y, sin embargo, cualquier pobre desgraciado va derecho a la cárcel por robar un coche viejo? ¿Qué cuento es ése de que los derechos son iguales para todos, si los pobres no tienen medios para ejercer esos derechos y, en su caso, ni siquiera pueden pagar un mediano abogado que les defienda?

 

No sigamos con más ejemplos…Lo cierto es que me resbalan todas las hermosas teorías que se quedan en puras teorías, me dan igual todos los sermones y las buenas palabras, los proyectos, las constituciones, las Cumbres políticas, las declaraciones de intenciones, los códigos y los reglamentos, las consignas y los discursos, SI NO SE COMPROMETEN REALMENTE Y DEFIENDEN EN LA PRÁCTICA LOS VALORES Y DERECHOS HUMANOS PARA TODAS LAS PERSONAS. Las teorías sólo sirven para justificar y dar sentido a las prácticas. Las teorías sirven para explicar la vida, pero la vida se construye con hechos.

 

         Apostillando: Dice el refranero intencionadamente,

Obras son amores y no buenas razones, o

Cuando la zorra predica no están seguros los pollos, o

Allá van leyes donde quieren los reyes.