Diciembre-2005

 

CONSEJOS DE UN ABUELO MANCHEGO

 

No importan las fechas, desde muy chico reconozco y valoro aquella filosofía de vida de los campesinos manchegos y doy fe de ella. En esta ocasión, el asunto nos llega por Félix Grande.

 

Por lo visto, fue por marzo de 1936, poco antes de la Guerra Civil española, que su hijo le comentó: “Padre, esto no ‘pue’ seguir así...esto se tiene que mover, padre, porque si no se mueve, la República se va al carajo...”.  

(Bien comprendía este muchacho que la aristocracia nobiliaria y terrateniente, los jerarcas financieros y los eclesiásticos rechazaban de plano la Constitución y todas las leyes republicanas. Sabía que el artículo 46 de la Constitución republicana había venido para intentar distribuir con más piedad los bienes que origina el trabajo. También sabía que el miedo y la soberbia y la ira y el desprecio y el odio de los explotadores, socorridos por la complicidad de los cuarteles y de las sacristías, se limpiarían el culo con el artículo 46 y trabarían los mimbres de la conspiración hasta llevar a los españoles al matadero de la guerra civil).

 

El abuelo miró a su hijo hasta el confín de las pupilas: “Tienes que hacer lo que te diga tu conciencia...La conciencia puede ser mu jodía, pero no miente nunca. Y sirve pa dormir tan ricamente; porque sin estar emparejao con su conciencia, un hombre no es más que una mierda...Y ahora echa una goteja...”.

 

Bebieron medio vaso de vino, saboreando uno por uno los catorce grados de alcohol y chascando la lengua y aprobando con la cabeza. Mirando al trasluz el buen color del vino en el interior del vaso, el abuelo, despacito, le preguntó a su hijo: “¿De manera que esto se tiene que mover?. Atiende...Lo que tú llamas esto es un asunto mu grande y pesa mucho. Lo que tú llamas esto no es ni más ni menos que la historia de las personas; vale decir que es la historia de la codicia y de la tontería, es la historia de la chulería y de la cobardía de los hombres, que son cosas más viejas que el mear; y sobre todo es la historia de gente perturbá que está llena de miedo a vivir y a morirse, y con esa fatiga va y junta casas y billetes y fincas y casinos y estampas de los santos y queridas y baúles llenos de documentos y poyas en vinagre... Y así malviven la única vida que les corresponde, jodiendo a los demás y con una soberbia que los miras de cerca y te tronchas de risa...

            Hubo en tiempos algún pirao que presumía de que, si le daban una palanca, él solico iba a mover el mundo...¡No te jode...! Lo que te quiero decir es que el mundo se mueve mu despacio, que casi no se nota, y no siempre palante. De manera y modo que lo que tengas que hacer será más acertao si no le metes prisa. No dejes que tus decisiones se echen a correr como si fueran animalicos asustaos, sino vive con ellas: que se den cuenta que te tienen al lao, que no las desamparas. A las decisiones, como a las cabras: las alimentas y las conduces a diario, y cuando se pongan a rumiar, les rascas la testuz...

            Resumiendo: la conciencia, en su sitio principal; y las decisiones, con tranquilidad...”

 

El abuelo cogió la botella y echó otra goteja de vino en los vasos.

 

Apostillando: La conciencia puede ser muy jodida,

                        pero no miente nunca.