Agosto-2006

 

Derecho a preguntar

 

Aunque la mayoría de la gente no tenemos cargos políticos, ni somos autoridades, ni dirigentes de nada, ni periodistas, suponemos que sí tenemos derecho a preguntarnos sobre las cosas de la vida y a cuestionar y reflexionar sobre todo lo que sucede en esta sociedad,  de la que formamos parte a todos los efectos. ¿O es que nos van a prohibir ser ciudadanos y nos van a privar de nuestra capacidad de pensar y de hablar, y tener ideas y opinar y preguntar…?

 

Pues, que yo sepa, cantidad de amigos, durante estos días, no hemos parado de plantearnos interrogantes:               

* ¿Existe actualmente en el mundo alguna Autoridad, Organismo o Institución que en verdad sean reconocidos por todos y, por tanto, tengan fuerza moral y efectiva para actuar y para imponerse y hacerse respetar?. Al parecer, lo que hay son autoridades de papel. La ONU queda en ridículo a cada momento, ni tiene capacidad para evitar una guerra ni para detenerla, ni siquiera puede emitir una resolución condenatoria contra una flagrante salvajada.. Allí se juntan los representantes de 192 países, pero son representantes de papel, de plastilina. En temas fundamentales la gran mayoría no pintan nada y son cinco (con derecho a veto oficial) los que parten el bacalao. Algunos dicen que ni cinco, que realmente el que hace y deshace es Estados Unidos.

Pero lo mismo que decimos de la ONU puede decirse la llamada Comunidad Internacional, o Unión Europea, o el Vaticano,…

            * ¿Cómo puede permitirse en nuestro siglo XXI que el gobierno de un sólo país, como Estados Unidos, pueda actuar con tanto poder absoluto, condicionando y presionando a otros países, saltándose las normas y tratados internacionales, violando los derechos humanos, e imponiendo su pensamiento único, su política única, sus normas de mercado únicas,…?

Ese país sí que tiene autoridad, lo que pasa es que no todo el mundo se la reconoce y, por tanto, no le queda otro remedio que imponerse por la fuerza. Por eso procura ser el más poderoso militarmente, el más fuerte en armamento.

Y como cualquier Imperio en la Historia, podrá imponer la fuerza de sus armas hasta que sus armas pierdan la fuerza y dejen de valerle. Así cayeron otros imperios. Contra la ley del más fuerte (que es la ley de la selva), los seres humanos son capaces de inventar trampas para atrapar al animal o monstruo más salvaje que exista. Es cuestión de descubrir sus debilidades y poner de manifiesto que son gigantes con pies de barro.   

            *  ¿Por qué en la Humanidad, con tantos siglos de cultura, con tantos pensadores, con tantos estudiosos, con tanta persona capacitada, con tantos avances y medios,  somos tan lentos para reaccionar ante los exterminios y masacres, ante los abusos y los gestos imperialistas? ¿Por qué, si somos tan democráticos, nos cuesta tanto romper nuestra sumisión? ¿Por qué, si somos tan lógicos y honrados, aceptamos tantas contradicciones? ¿Está mudo nuestro mundo? ¿Está ciego, sordo…? ¿Desde qué planteamiento racional y humano puede admitirse tanta muerte prematura de inocentes en nuestro planeta, a consecuencia del hambre, de la miseria, de las guerras, debido a los intereses de unos pocos?

            * ¿Por qué no se crean Organismos e Instituciones nuevas donde todos los países puedan estar representados y participen todos en igualdad de condiciones y puedan adoptar acuerdos comunes? ¿Por qué los países que desean y quieren la paz no abandonan la ONU y forman un nuevo Organismo con criterios claros y consensuados? ¿Por qué los países que creen en la vida no son capaces de organizar las relaciones comerciales para ayudarse mutuamente a mejorar el nivel de vida de su ciudadanía? ¿Por qué no surgen bloques de países que puedan aliarse ante los abusos y normas injustas de las “grandes potencias”?  ¿Por qué los amantes de la democracia no se unen para “definir la auténtica democracia” y procurar un consenso sobre los valores fundamentales de las personas, y los derechos de los pueblos y de la naturaleza? ¿Por qué no establecer un nuevo “Orden Mundial” ante el actual “Des-orden” imperante? ¿Por qué los ciudadanos no utilizamos más nuestro poder de consumidores para hacer campañas y boicotear productos de las empresas y gobiernos abusadores y faltos de escrúpulos con los seres humanos y la naturaleza? ¿Por qué no ridiculizamos a los medios de comunicación serviles de esas empresas y gobiernos impostores?...

 

No pueden imaginarse cuantísimos interrogantes salieron de aquellas bocas. Es más, se tenía la impresión de que este sistema de abusos, de silencios e inoperancia, de impotencia e indefensión, se va extendiendo como una mancha de aceite.

Todo cuanto ocurre en el mundo, queriéndolo o sin querer, va influyendo en nuestras mentalidades. Y a diferentes escalas mucha gente va  asimilando que “no pasa nada” por faltar al respeto, o por dañar unos bienes públicos, que “todo vale”, que “por qué unos sí y otros no”, por qué “a unos obligan las leyes y a otros no”,  que “cada uno tendrá que mirar por sí mismo y que cada cual se salve como pueda”, que “quién es nadie para venir con prohibiciones si los de arriba campan a sus anchas”,…

Esto es lo más preocupante: la contaminación atmosférica mata nuestro futuro, la contaminación de los valores nos está matando ya en vida.

Y por mucho que se empeñen las autoridades y gobernantes de papel, el personal cada día está más desengañado e “incrédulo”: le resbalan los discursos, las promesas, los sermones, los mítines,… Y CON TODA RAZÓN.

Menos mal que sigue habiendo gente, “TERCOS CON DENOMINACIÓN DE ORIGEN”, que ahí siguen enredando, machacando, empujando, renunciando, rebelándose, escribiendo, hablando, denunciando, reuniéndose,… para que los valores y la dignidad de las personas y de los pueblos sigan a flote. Tal vez sean los únicos creíbles.

 

Apostillando: Todos queremos VIVIR…

                        ¿por qué, entonces, somos tan lentos

para reaccionar contra los asesinos?