Noviembre-2006

 

Las cosas por su nombre

 

Claro que está bien que cada cual tenga sus puntos de vista y sus propios criterios, pero, si queremos entendernos, habrá que ponernos de acuerdo sobre lo que queremos hablar y llamar a las cosas por su nombre.

Un amigo, citando a Galeano, recuerda que el sistema asesino también ha asesinado al diccionario, las palabras ya no dicen lo que dicen, o no saben lo que dicen… A las torturas se llaman “apremios ilegales”, a la traición se llama “realismo”, al oportunismo se llama “pragmatismo”, al imperialismo se llama “globalización” y a las víctimas del imperialismo se llaman “países en vía de desarrollo”, confundiendo a los niños con los enanos… Ya no hay crímenes de guerra o contra la humanidad, sino “daños colaterales”…

Pues, esto sí que es un inconveniente para entendernos…

 

Vicente Romano lo aplica al término “terrorismo”. Hoy está en boca de todos, a diario aparece en los medios de comunicación, se ha convertido en objeto de la política, de la acción militar y en obsesión pública… Pero ¿todo el mundo entendemos lo mismo cuando hablamos de terrorismo?...

Ni siquiera en la ONU se han podido poner de acuerdo en una definición de “terrorismo”…y lo curioso es que todo el mundo cree saber lo que es.

Te asomas al diccionario de la Real Academia y lo define como “dominación por el terror”. Pero los norteamericanos con su simpleza característica dicen otra cosa: “terrorismo es lo que hacen los terroristas”. Oigan, ¿y quiénes son los terroristas?, y contestan: “los que cometen actos de terrorismo”. ¡Manda narices!.  Así pasa, que cuando escuchas a los dirigentes norteamericanos te vas mosqueando cada vez más, porque ves cómo retuercen las palabras a su favor: “Terrorismo es un ataque a nuestro modo de vida” (Donald Rumsfeld), “Terrorismo es una barbarie moderna que llamamos terrorismo” (Georg Shultz), “Terroristas son los enemigos de la libertad” (Congreso de EEUU).

Pues, en la Cumbre Euromediterránea de noviembre/2005 (con representes de 35 países europeos y de la ribera mediterránea) tampoco hubo manera de ponerse de acuerdo en una definición de “terrorismo”. 

¿Pero qué pasa aquí? ¿Qué hay detrás de estos juegos? …

 

Y efectivamente, con el tiempo, vas descubriendo que, detrás de las palabras y de los conceptos, hay un juego de intereses y de poder que modifican el significado a su antojo.

Nos hacen asociar, por ejemplo, el concepto terrorismo con la violencia de determinados “grupos de izquierda” o “fundamentalistas” contra el Estado, o mejor dicho, contra ciertos Estados (el denominado “Occidente” o “sistema de vida occidental”,…) Y sólo con esos grupos identifican terrorismo…

La violencia practicada por la extrema derecha se califica de otra manera: contrainsurgencia, autodefensa, contragolpe, conflicto de baja intensidad, etc.

Es decir, que los crímenes los cometen siempre los otros. Por eso es que se evita cualquier definición explícita de “terrorismo”, para no identificarlo con las actuaciones de los Estados Unidos, o de Israel, o de los paramilitares colombianos, o de los activistas contrarrevolucionarios cubanos en Miami,…

Es curioso, cuando se habla de terroristas nunca se piensa en terroristas blancos…

Por eso hablan de adulteración de las palabras, les han robado su significado en aras de ciertos intereses ocultos,… Según los momentos, los “malos” fueron los comunistas, los rojos, los jóvenes rebeldes, ahora los fundamentalistas islámicos…

Para encubrir la defensa del sistema imperialista y sus privilegios, los ideólogos norteamericanos recurren al lenguaje del terrorismo. Pero terrorismo lo restringen a los opositores a la política de EEUU y sus aliados, que quedan así exentos de cometer ellos mismos actos terroristas. 

Habría que recordarles que las tácticas fascistas consisten en presentar las mentiras como verdades, los asesinatos como respetables (selectivos).

 

En nuestra habitual reunión de amigos llegamos a la conclusión de que actualmente es una buena tarea esta de recuperar el sentido de las palabras, de nombrar las cosas por su nombre, pese a quien pese.

Veíamos, por ejemplo, que todas las características de “terrorismo” las cumplía perfectamente Estados Unidos: empleo de violencia para conseguir fines políticos, ayuda mercenaria contra Estados soberanos, derrocamientos de gobiernos, bombardeos a decenas de países matando a millones de personas,  apoyos a dictaduras, utilización de armas de destrucción masiva, destrucción de plantas potabilizadoras, de hospitales y de centrales térmicas,.… Y también las cumple al pie de la letra Israel con sus actuaciones en Palestina, Líbano,…

Pero  ¿esto no tiene remedio? ¿Es que no se puede “llamar al pan pan y al vino vino”? ¿No hay manera de poner unas leyes que signifiquen igual y obliguen lo mismo para todo el mundo?...

A quien haga semejantes preguntas pueden decirle idealista, y que no sabe cómo funciona nuestro mundo y quién lo domina y maneja…

La ONU acusa a los EEUU y a Israel de actos de terrorismo y tortura.  Ambas se han convertido en naciones delincuentes ante los ojos del mundo. Pero no se presentan a juicio porque no reconocen ningún tribunal mundial, ninguna convención ni ningún tratado, aunque algunos los hayan firmado. Su prepotencia les impide reconocer  que cometen semejantes infamias.

 

Y, cada vez más encendidos, continuamos aquella reunión…Veíamos cómo hay cantidad de manipulaciones del lenguaje y de los conceptos…

Ya no hay lucha de generaciones, los hijos ya no se enfrentan a los padres, simplemente no hay entendimiento entre ellos…

Al machismo y la violencia de género no hay manera de llamarles por su nombre…Los maltratos a la mujer se consideran: resultados de un estado emocional como la ira, un rasgo biológico, una consecuencia del estrés, del alcohol o de la baja estima, fruto de un estado de descontrol puntual,… Es decir, un cachondeo, porque lo que se quiere es justificar al agresor o responsabilizar de alguna manera a la víctima. El caso es mantener la superioridad del hombre. Los maltratadores no son enfermos, sino prepotentes y aprovechados…

La ética, la justicia, los valores, la dignidad del ser humano, la paz, la igualdad, la democracia,… Desgraciadamente, son muchas las palabras que ya no dicen lo que dicen…

El que quiera trabajar en este frente, tiene corte para entretenerse…

 

Apostillando: El sistema asesina al diccionario.

                Devolver a las palabras su significado

                es un gesto humanitario.