Abril-2007

 

Tan papistas como el Papa

 

La conversación en esta ocasión giró en torno a temas eclesiásticos. No es corriente que sea así. Tal vez el ambiente de la Semana Santa, los cirios, los viacrucis y todas esas historias o, mejor dicho, liturgias propias de estas fechas, junto con ciertas condenas por parte de las autoridades eclesiásticas, nos invitaron a tocar el asunto. Uno de los amigos comentó que se recorría las procesiones simplemente para ver las caras de los espectadores y sus comentarios, y los poses de los nazarenos y de los penitentes, y los jefecillos cofrades con varas plateadas en las manos, y los pies de los costaleros y sus caras si era posible, y la seriedad de los jerarcas y guardias civiles de la escolta, y las lágrimas que provocaba la lluvia al impedir la salida del paso, y la gente que va descalza para cumplir promesas,… Al final se preguntaba, ¿qué tendrá esto que ver con los problemas y sufrimientos del mundo, con las víctimas y los verdugos actuales de nuestra sociedad?.

 

Naturalmente que salió el tema de la parroquia de Entrevías, que el arzobispado de Madrid ordenó cerrar. Se debe hablar de los pobres como preferidos por Dios, pero no se puede optar por los pobres. Esos “curas rojos” de Entrevías  cometieron el error de acercarse y ayudar a los pobres, a los drogadictos, a los ex presidiarios y a los inmigrantes, y hasta tienen la osadía de utilizar signos de ese mundo pobre.

Esto molesta a los altos jerarcas, les inquieta y más aún cuando están perdiendo poder a borbotones, cuando cada día son menos escuchados porque resultan menos creíbles.

Al Vaticano se le ve el plumero, pertenece y quiere pertenecer al tercio rico y acomodado de la Humanidad, mientras los otros dos tercios luchan por la supervivencia. Sus palabras no concuerdan con sus hechos, sus mensajes no se corresponden con sus testimonios, su espiritualidad no brota del evangelio. Dicen que Cristo es fundamental, pero ponen la Institución por encima de todo. La salida más fácil es la condena y acusar de “demagogos” a quienes denuncian sus “status de poder”.

 

Naturalmente que salió el tema de Jon Sobrino, teólogo de la liberación, que ejercía en la Universidad de San Salvador (UCA), compañero de los jesuitas asesinados y del también asesinado Mons. Oscar Romero. Acaba de ser condenado al silencio por el Vaticano, no podrá escribir ni enseñar, a pesar de su reconocido carácter científico en el campo teológico. El Vaticano ha utilizado una serie de acusaciones sin fundamento, como defienden varios ministros y teólogos especialistas.

Así ha ocurrido con otros teólogos de la liberación. La causa vuelve a ser la misma: los pobres molestan al Vaticano, se teme a los pobres y a sus palabras. Lógicamente, no agrada la Teología de la Liberación, porque siempre estuvo comprometida con el pueblo crucificado.

El Vaticano prefiere manifestar su amor a los pobres a través de liturgias, saliendo el Papa con una crucecita de madera rezando un viacrucis en Viernes Santo.

Pero los pobres no reclaman oraciones, sino justicia y sus derechos usurpados. Ese es el problema. Unas autoridades asentadas sobre el poder sagrado y fosilizadas en él no saben “articular fe y justicia, teoría y praxis, ni hacerse fundamentalmente Iglesia de los pobres y de los pueblos crucificados”.

La Teología de la Liberación entiende que el servicio último no es a la Iglesia, sino en la Iglesia a Dios, a las personas, especialmente a los pobres, que un día juzgarán si esa teología fue únicamente ortodoxa y no ortopráctica, que es la que realmente sirve a la liberación.

 

Naturalmente que salió el tema de la primera exhortación apostólica Sacramentum Caritatis del papa Benedicto XVI.

Mencionaron un comentario de Frei Betto. Su Santidad resucitó lo que el concilio Vaticano II había enterrado: la misa en latín. Se trata del rito tridentino del papa Pío V.  ¡Con lo que ha llovido desde entonces…!

¿Por qué en latín? ¿Cuánta gente domina el latín? Ni siquiera Jesús hablaba en latín, sino en arameo y algo de hebreo. El latín lo impuso el Imperio Romano. Siguiendo esta lógica ¿no sería más adecuado la misa en inglés?. Pero la gran mayoría de los fieles católicos no entienden ni el latín ni el inglés. ¿Por qué no utilizar su lengua?. Y con la de problemas que hay en el mundo, ¿a qué viene esta preocupación del Papa?... Las paredes de la “Institución” son tan enormemente gruesas que no pueden ser atravesadas por los problemas de los humanos.

¿Y esa afirmación de que es “una plaga” casarse por segunda vez y prohibir a los católicos que lo hacen tener acceso a la eucaristía?. La “Institución” no sólo aísla de los humanos y sus vidas, sino también del evangelio. Porque, por lo visto, Jesús comulgó con personas lejanas a la moral “vaticana”, y defendió a una mujer adúltera que iba a ser lapidada por los moralistas de la época, y curó el flujo de una mujer cananea sin exigirle previamente adhesión a la fe que él predicaba, y curó al siervo de un centurión romano sin obligarle a repudiar a sus dioses paganos…

 

Dejémoslo ahí, aunque en la conversación se hicieron muchos más comentarios. Afortunadamente esta página no la lee la llamada “gente de iglesia”, ni “los capillitas”, ni “los santones”, ni “los beatos”, ni “los que mean agua bendita”, ni “los espiritualistas de ojos en blanco”,…toda esa gente que sabemos, que son tan papistas como el papa. Es curioso cómo se excitan y alteran cuando se habla críticamente de la “institución eclesiástica”… Todavía no se han enterado de que “no quedará piedra sobre piedra de esa institución…”.

El cardenal López Trujillo, de origen colombiano, en cuyo seminario de Medellín tuvo prohibido incluso los textos de La Asamblea del CELAM celebrada en Medellín, prometió desde Roma, donde es una autoridad actualmente, que “la Teología de la Liberación estará liquidada antes de la próxima Asamblea de Obispos (CELAM) en Aparecida (Brasil), mayo-2007”. Esto sí que es un gesto de prepotencia  y de ataque a uno de los sectores más comprometidos de la iglesia.

El obispo Casaldáliga contesta: “Ese ilustre purpurado habrá de aceptar, supongo, que después de Aparecida continuará vivo y activo el Dios de los pobres, y continuará subversivo el evangelio de la liberación, y que desgraciadamente el hambre, la guerra, la injusticia, la marginación, la corrupción, la codicia, continuarán exigiendo de nuestra Iglesia el compromiso real al servicio de los pobres de Dios”.

Casaldáliga  advierte al Papa antes de su visita a Brasil que el castigo a Jon Sobrino marca negativamente su primer viaje a América Latina. Y se pregunta acerca de qué es y quién tiene la verdad, cuál es la verdadera religión, recordando a Poncio Pilato que se lavó las manos luego de preguntar a Jesús sobre la verdad. Y agregó: “La verdad, Pilato, es estar al lado de los pobres. La religión y la política han de acoger esa respuesta hasta las últimas consecuencias. La vida de Jesús es esa misma respuesta. La opción por los pobres define toda política y toda religión. Antes era fuera de la Iglesia no hay salvación; después, fuera del mundo no hay salvación. Jon Sobrino nos recuerda, una vez más, que fuera de los pobres no hay salvación. Juan XXIII abogaba por una Iglesia de los pobres, para que fuese la Iglesia de todos. Los pobres definen, con su vida prohibida y con su muerte antes de tiempo, la verdad o la mentira de una sociedad, de una Iglesia”.


            Apostillando: No nos cuenten quienes son ustedes,

                        por sus frutos los estamos conociendo.