Julio-2008

Está feo preguntar

 

Lo que han cambiado las cosas. Antiguamente nos enseñaban que era de mala educación contestar a los mayores. ¡Qué maleducados ese niño “respondón”, “protestón”, o ese joven “contestatario”…!

Ahora resulta que lo que está feo es preguntar. ¡Vaya por Dios!

Bueno, si lo pensamos un poquito, tal vez venga a ser la misma cosa. Parece ser que lo educado, lo correcto, lo político-social-religiosamente correcto es callarse, es acatar.

Es lo que llamaban “fe ciega”, “confianza ciega”.  Educación es acatar con “fe ciega” lo que te digan los mayores (incluidos tus padres y profesores), los dirigentes y gobernantes, los obispos y curas, incluso lo que te diga la televisión y los medios. Así, sin rechistar.

Uno de los amigos de tertulia suele decir en estas ocasiones: “no me gusta como canta la perdiz”.

 

Aquí el que no corre, vuela. Estamos en un mundo que es un río revuelto y hay mucho pescador dispuesto a sacar ganancias a costa de los demás.

Fíjense en la publicidad. Atrae nuestra curiosidad, surge como novedad y promete de hacer del consumidor una persona muy especial, muy singular. Pero lo mismo ofrece a una multitud de consumidores, para conseguir de ellos “una respuesta ciega”.

Al final, todos manejan el mismo auto, visten la misma ropa, usan el mismo perfume, pero cada cual está convencido de que su “peculiar” producto elevó su personalidad un poco.

Es el secreto de la moda: todos usan vaqueros manchados y rotos, por los que pagan una pequeña fortuna, convencidos de que están “in”, que forman parte del selecto grupo de hombres y mujeres socialmente valorados por tener su humanidad embutida en el producto que llevan: un auto Ferrari, un reloj Rolex, un vino Marqués del Riscal…

Ese es uno de los peligros de andar por la vida con “fe ciega”, tragándonos todo lo que nos dicen y venden… Y, para colmo, aquí vende ‘to dios’…

Tal vez dentro de unos meses, siguiendo la corriente de los medios, haya mucha gente europea que sea más partidaria de Barak Obama, que de McCain, futuros candidatos a la presidencia de Estados Unidos. Sin embargo, como dice F. Betto, puede ser que la diferencia entre ambos sea la misma que entre la Pepsi Cola y la Coca Cola.

 

Nuestro grupo de amigos defiende que es bueno preguntar, es sano cuestionar, inquirir, interpelar, sonsacar,…es beneficioso, es positivo, es humano.

Con motivo de la reestructuración del plan de estudios en la carrera de Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, estudiantes de esa carrera promovieron un nuevo foro de discusión: Bioética.

Pretendían disponer de un espacio para discutir y analizar críticamente temas relacionados con nuestro planeta: cómo está siendo sometido a una devastación extrema sin que nadie ponga freno; cómo cada vez más y más personas no acceden a los alimentos, pero se usa el maíz para producir combustible; cómo se derriten a gran velocidad y fluyen mar adentro las aguas de los casquetes polares, pero no pasa nada porque también fluyen las ganancias de algunas empresas…  

    Y SE PLANTEABAN: ¿para qué sirve la ciencia?, ¿para qué estudiamos o enseñamos en una universidad pública?, ¿para hacer crecer las ganancias de los patrones o para solucionar los problemas de la gente? Y los biólogos, ¿qué hacer frente a la desaparición de cientos de especies a causa del cambio climático?, ¿qué hacer frente al encarecimiento de los alimentos, justo en el momento en que se rompen records en la producción de granos a nivel mundial? ¿Con qué ética abordamos todos estos problemas? ¿Qué es eso de que la Ciencia es neutral? ¿La ciencia que hacemos le retribuye algo al pueblo que la paga? ¿O estudiamos y hacemos avances tecno-científicos solo para unos cuantos, solo para pudientes que pueden costearlos?...

Aquellos estudiantes siguieron preguntando y preguntándose…Al final concluían que bioética es sembrar un árbol, pero también, y sobre todo, es sembrar rebeldía.          

 

No es porque lo diga Saramago, pero también él lo dice: “Es preciso perder la paciencia, ahora que la izquierda ha dejado de ser izquierda”. Lo actual es política neoliberal. Los gobiernos son los comisarios políticos del poder económico. El mundo lo dirigen organismos que no son democráticos, como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial o la Organización Mundial de Comercio.

Es hora de aullar, porque si nos dejamos llevar por los poderes que nos gobiernan, y no hacemos nada por contrarrestarlos, se puede decir que nos merecemos lo que tenemos’. En una época en la que ’todo se puede rebatir’, nadie cuestiona la democracia, aunque ’todos sabemos que vivimos bajo una plutocracia: son los ricos los que gobiernan’. 

 

¡Son tantos los elementos que intentan enmudecernos! El dinero es otro más. Los grandes negocios son ‘oscuros’, funcionan en secreto y requieren sigilo. Es como la mafia. Igual que la corrupción. Exigen ‘inversiones a ciegas’. Las grandes rentabilidades resultan admirables, ‘milagrosas’, no se saben explicar aparentemente. ¡Golpes de suerte!

En marzo nos enteramos que el arzobispado de Madrid, presidido por Rouco Varela, y el de Burgos, con Francisco Gil a la cabeza, habían invertido estos últimos años, por ejemplo, en acciones de empresas como el laboratorio farmacéutico Pfizer. Se invierte para conseguir rentabilidad. Nadie sospechaba que la propia jerarquía eclesiástica estuviera invirtiendo en multinacionales con medicamentos tan famosos como la Viagra (contra la impotencia sexual) o el Depo-Provera (un anticonceptivo muy usual). La ‘fe ciega’ de los feligreses les impide preguntar por asuntos tan terrenales.

    Algo parecido ocurre con el tema del laicismo. El gobierno español y la jerarquía siguen masticando el mismo chicle que estiran y encojen ambos a la vez,  confundiendo a la ciudadanía.

Respondan: ¿Por qué el Estado sigue financiando los colegios privados religiosos (casi la mitad del total de colegios españoles) y, sin embargo, deja la gestión en manos de instituciones religiosas?  ¿Por qué es obligatorio que exista una asignatura de religión católica y el Estado paga a los profesores, aunque los seleccionan los obispos?

¿Por qué los gobernantes asisten a procesiones o actos religiosos? ¿Por qué los jerarcas bendicen momentos de la vida institucional del Estado? ¿Por qué el himno nacional suena a la salida de una imagen religiosa? ¿Por qué la mayoría de las fiestas nacionales están acaparadas por el calendario eclesiástico?

¿A quién pertenece el patrimonio artístico y monumental religioso? ¿Quién lo sustenta?

¿Por qué se favorece a una religión y se discrimina al resto? ¿Por qué se sigue financiando a la Iglesia, cuando la autofinanciación es incluso un objetivo recogido en el Concordato?

 

    Hablando de preguntas, UN INCISO: La Teología de la Liberación, ‘maldecida’ por el Vaticano, creyó en el Dios de la vida, en el Jesús histórico asesinado como prisionero político. Un Cristo pobre cercano a los pobres, pero tremendamente molesto para el Vaticano y su institución. PARA LOS CREYENTES QUE DESEEN DISFRUTAR CON UN MAYOR CONOCIMIENTO DE ESE JESÚS HISTÓRICO, pueden acceder a la dirección de Internet  www.emisoraslatinas.net y disfrutar de esas 100 entrevistas con Jesucristo, una producción de José Ignacio y María López Vigil (autores de Un tal Jesús).

 

Hace preguntas quien no quiere caminar a ciegas. No es más respetuoso quien más calla y acata. No es más sensato el que se duerme y descarga la responsabilidad en otros… Así el camarón fue arrastrado por la corriente.

 

            Apostillando: Los seres irracionales no pueden hacer preguntas