(septiembre-2000)

El sistema

1/ El poder

En 1998, en el crepúsculo del siglo y de su propia vida, Julius Nyerere conversó con la plana mayor del Banco Mundial en Washington. Este campeón de la unidad africana había gobernado Tanzania durante 20 años, desde la independencia hasta 1985, y había aplicado una política basada en la agricultura comunitaria, la propiedad social y la autodeterminación.

-¿Por qué ha fracasado usted? -le preguntaron los expertos del Banco Mundial.

Nyerere respondió:

-El Imperio británico nos dejó un país con 85 por ciento de analfabetos, dos ingenieros y doce médicos.

Cuando dejé el gobierno, teníamos 9 por ciento de analfabetos y miles de ingenieros y de médicos. Yo dejé el gobierno hace trece años.

Entonces, nuestro ingreso per capita era el doble que ahora; y hoy tenemos un tercio menos de niños en las escuelas y la salud pública y los servicios sociales están en la ruina. En estos trece años, Tanzania ha hecho todo lo que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional exigieron que se hiciera.

Y Julius Nyerere devolvió la pregunta a los expertos del Banco Mundial:

-¿Por qué han fracasado ustedes?

2/ Los modelos

Artes de magia de la era cibernética: Bill Gates, que hasta hace un rato nada tenía y, por lo tanto, nadie era, se ha convertido, en un parpadeo, en el número uno del género humano.

También sus clones ofrecen un ejemplo a imitar para los niños y jóvenes del mundo, aunque sea el Tercer Mundo. En Uruguay, el modelo es el joven empresario Fernando Espuelas, creador y propietario de StarNet, que brilla en la zona latinoamericana de los cielos de Internet.

Los medios locales han difundido, con orgullo patrio, la biografía de este hombre que prueba que también los uruguayos podemos ser exitosos. Fernando tenía, desde chiquito, pasta de triunfador. Comenzó su carrera a los seis años, alquilando sus juguetes a los niños del barrio, con tarifas por hora o por día. A los diez años, ya había fundado una empresa de seguros y un banco: aseguraba útiles escolares contra robos y accidentes y prestaba dinero, con interés, a sus compañeritos de clase.

3/ La mano dura

George Bush, hijo de aquel Bush que invadió Panamá y casi borró a Irak del mapa, es el favorito en la carrera por la presidencia del planeta.

Aunque sus discursos hablan de compasión, el prestigio del junior proviene de su mano dura. Siendo gobernador de Texas, capital mundial de la pena de muerte, Bush envió al muere, sin pestañear, a cien personas. Más de uno podrá creer, quién sabe, que ahí está la solución para el problema de la superpoblación carcelaria. En EU, que viene a ser algo así como la cárcel más grande del mundo, hay medio millón de prisioneros más que en China, que tiene una población cuatro veces mayor.

Desde siempre, y también ahora, el candidato republicano se opone a cualquier control en la venta de armas.

Bush es el más fervoroso aliado de Charlton Heston, que abandonó Hollywood para cumplir el papel principal en la National Riffle Association, donde defiende el derecho de comprar armas como si fueran aspirinas. La delincuencia acecha y obliga a disparar primero y preguntar después.

Las armas de fuego matan 13 niños estadunidenses cada día. La edad de los asesinos, y de sus víctimas, va disminuyendo.

Tenían seis años los protagonistas del caso reciente de mayor resonancia. Al paso que vamos, pronto los bebés disputarán a tiros el chupete.

4/ La guerra

En vísperas de la guerra contra Yugoslavia, el Departamento de Estado de Estados Unidos informó que medio millón de albaneses habían sido asesinados por los serbios en Kosovo, lo que resultaba intolerable para la conciencia humanitaria del mundo. La guerra era inevitable.

Ya habían comenzado los bombardeos, cuando el secretario de Defensa, William Cohen, declaró que los albaneses asesinados eran ''unos cien mil".

Cuando la guerra terminó, un comunicado oficial de la OTAN redujo la cifra a diez mil.

Según altas fuentes militares, citadas por la prensa estadunidense en tiempos más recientes, las víctimas albanesas ''sumarían cerca de siete mil".

5/ Los medios

Albert Einstein fue elegido el hombre del siglo por poderosos medios de comunicación de varios países.

Las elegías cantadas en su honor olvidaron mencionar un detalle: este genio de la ciencia era socialista, y tenía una pésima opinión del sistema capitalista. El olvido había sido proféticamente explicado por el propio Einstein, en un artículo que publicó, en mayo de 1949, en el primer número de la revista Monthly Review: ''En las condiciones actuales, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las principales fuentes de información (prensa, radio, educación). Es, por lo tanto, extremadamente difícil, y en la mayoría de los casos imposible, que el ciudadano llegue a conclusiones objetivas y pueda hacer un uso inteligente de sus derechos políticos".